domingo, 21 julio 2019
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Antonio Machado y su tumba en Collioure

Hoy es 14 de abril y esta es una fecha señalada para todos los que se sienten republicanos en España. Antonio Machado fue republicano. Murió en Collioure, una localidad francesa, en la que estuvieron detenidos cientos de personas que habían huido de la represión franquista. Allí se encuentra la tumba del poeta convertida en lugar de peregrinación, siempre llena de flores, poemas y banderas republicanas

14 abr 2018 / 08:36 h - Actualizado: 10 abr 2018 / 11:35 h.
  • El castillo de Collioure, que ahora es un templo turístico, había sido una prisión para los exiliados. / Concha García
    El castillo de Collioure, que ahora es un templo turístico, había sido una prisión para los exiliados. / Concha García
  • Antonio Machado y su tumba en Collioure
  • La tumba de Antonio Machado siempre está llena de flores frescas, poemas y banderas republicanas. / Concha García
    La tumba de Antonio Machado siempre está llena de flores frescas, poemas y banderas republicanas. / Concha García
  • Estación de tren de Collioure. / Concha García
    Estación de tren de Collioure. / Concha García
  • Peensión Quintana en Collioure./ Concha García
    Peensión Quintana en Collioure./ Concha García

Hoy está nublado -es viernes santo- y hemos ido a llevar un lirio violeta a la tumba de Antonio Machado. No encontramos claveles. Grupos de españoles entran en el cementerio con guías que cuentan lo premonitorio de su poema: «Y cuando llegue el día del último viaje,/ y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,/ me encontraréis a bordo, ligero de equipaje/ casi desnudo, como los hijos de la mar». En su chaqueta encontraron un escrito: «Estos días azules y este sol de la infancia», lo repito como un mantra. Cuando murió en el Hotel Quintana ayudado por la familia que lo acogió en Collioure, fue enterrado en un nicho prestado por una amiga de la Sra. Quintana en una fosa municipal.

La barcelonesa editorial Carena ha publicado un libro de María José Ramos, Ya estamos solos mi corazón y el mar, que narra los últimos días del poeta desde que salió del Madrid bombardeado, camino de Valencia, en 1936. Su periplo le llevó por varias ciudades: Rocafort, Barcelona, Girona, y finalmente a Collioure. La autora describe una ficción monologada desde el punto de vista de cada una de las personas que acompañaron los últimos días del poeta. Comienza con Rafael Alberti y María Teresa León, preocupados para que saliera del Madrid bombardeado.

Como sabemos, León Felipe y Rafael Alberti, con el precedente del fusilamiento de García Lorca, fueron a su domicilio madrileño para rogarle que aceptase la evacuación a Valencia, se lo pensó dos veces y aceptó. Pasó un año y medio en una casa de campo de Rocafort, -la van a convertir en museo y centro de estudios machadianos-; después estuvieron en Barcelona unos meses hasta que el domingo 22 de enero de 1939, a las tres de la madrugada, la abandonaron en dirección a la frontera francesa, Machado ya muy enfermo, en una comitiva de coches y ambulancias formada por el poeta, su madre, el hermano José y su mujer Matea Monedero, el escritor Corpus Barga, además de los hermanos Joaquim y Josep Xirau con sus familias.

La tumba está siempre llena de flores frescas, de cartas, de poemas y banderas republicanas. Es un centro de peregrinación desde que yace en el sur de Francia, cerca de Argelés-sur-Mer, donde miles de republicanos fueron acogidos y maltratados después del exilio forzoso de España. El castillo de Collioure, que ahora es un templo turístico, había sido una prisión para los exiliados. Fue el ministro de la guerra francés, Édouard Daladier, quien permitió la entrada de miles de refugiados el 5 de febrero de 1939 presionado por la opinión pública. Abrió la frontera y entraron en masa miles de republicanos, hombres, mujeres y niños, que acabarían concentrados en descampados alambrados y vigilados por soldados de la colonia marroquíes y senegaleses. La dirigente anarquista Federica Montseny (primera mujer ministra en la historia de España, una década antes de que las hubiese en Francia), cruzó a pie por Le Perthus la noche del 27 al 28 de enero, dejó un testimonio escalofriante en el libro Pasión y muerte de los españoles en Francia. No solo se exiliaron miles de catalanes, también del resto de regiones españolas. Se escaparon quienes pudieron.

Alrededor de la tumba un grupo viene de Vigo, otro de Granada, los extremos de España, aquí en Collioure. También se acercan catalanes, algunos con el lazo amarillo, la gente se hace fotos y se va. La pensión Quintana permanece cerrada, la arquitectura es la misma y no parece que se hayan hecho reformas, se puede ver la escalera exterior que bordea parte del pequeño edificio, situado junto a la riera donde apenas aparcan coches porque el día amenaza tormenta. El edificio color salmón se alza al otro lado de la plaza Leclerc. El pasado mes de marzo inauguraron la Biblioteca Municipal a la que le han puesto el nombre del poeta. Subo hasta la estación de ferrocarril por un hermoso paseo lleno de nuevas construcciones y bordeado de plataneros. La estación está vacía. Desde este lugar el sábado 28 de enero de 1939, a las cinco y media de la tarde, y también bajo la lluvia, bajaron Machado y sus familiares. Solo sobrevivió 26 días en Collioure. No tuvo fuerza para seguir hasta París donde el gobierno de la República lo esperaba bajo su protección. El 16 de julio de 1958, después de recaudar dinero gracias a un llamamiento hecho por José María Corredor, secretario de Pau Casals, madre e hijo pudieron por fin descansar juntos en la tumba, símbolo de una España retratada en tantos de sus poemas: «Más otra España nace/ la España del cincel y de la maza/ con esa eterna juventud que se hace/ del pasado macizo de la raza./ Una España implacable y redentora,/ España que alborea/ con un hacha en la mano vengadora/ España de la rabia y de la idea».


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