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Brassaï (1899-1984). El ojo obtuso de París

Una sugerencia para los que tengan pensado pasar por Madrid próximamente y tengan intención de echar un vistazo a la oferta cultural de la capital: hasta el 2 de septiembre y comisariada por Peter Galassi, la Fundación Mapfre situada en el Paseo de Recoletos, acoge una exposición con temas de Brassaï, un fotógrafo que se empeñó en la sencillez a la hora de mostrar imágenes que en realidad eran y son difíciles de elaborar

09 jun 2018 / 08:34 h - Actualizado: 06 jun 2018 / 22:00 h.
  • Brassaï (1899-1984). El ojo obtuso de París
  • Amantes en la Gare Saint-Lazare c. 1937. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
    Amantes en la Gare Saint-Lazare c. 1937. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
  • Bal des Quatre Saisons, rue de Lappe. c. 1932. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
    Bal des Quatre Saisons, rue de Lappe. c. 1932. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
  • Porteria, París, 1933. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
    Porteria, París, 1933. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
  • Montmartre, 1930 y 1931. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
    Montmartre, 1930 y 1931. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
  • Jean Genet, París. 1948. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
    Jean Genet, París. 1948. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
  • Chez Suzy. 1931-32. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
    Chez Suzy. 1931-32. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
  • Vista desde el Pont Royal hacia el Pont Solférino c. 1933. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
    Vista desde el Pont Royal hacia el Pont Solférino c. 1933. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
  • Vendedor de marisco, Sevilla ,1951. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
    Vendedor de marisco, Sevilla ,1951. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
  • Prostituta, cerca de la Place d’Italie, 1932. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris
    Prostituta, cerca de la Place d’Italie, 1932. / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris

Gyula Halasz (Brassaï) nace en la antigua Transilvania perteneciente al Imperio austrohúngaro. Estudia Arte en Budapest y Berlín y, allá por 1924, se traslada a París con el ánimo de ser pintor. Hasta 1949 no adquiere la nacionalidad francesa. Ya que la vida en el estudio se le hace muy dura, decide emprender su carrera desde las calles parisinas, en cuyas noches encuentra gran inspiración. Oficia de caricato y articulista para distintas publicaciones (la más destacada fue Minotaure), llegando a improvisar ya como fotógrafo su propia agencia con él mismo como único miembro.

Frente a la fotografía como arte de los años 20 (nuestro personaje fue amigo de Salvador Dalí y André Breton entre otros muchos), apuesta por una mirada directa tanto a la alta sociedad como a los bajos fondos parisinos formándose en su estilo deudor del cine, una revisitación al noir más clásico, así como una mirada felliniana de la mujer de la calle.

Durante la ocupación alemana en París, Brassaï dejó de hacer fotografías y se dedicó al dibujo y la escritura. Después de la Guerra, empezó a trabajar para la publicación de Harper’s Bazaar. Esta exposición, que no sigue un orden cronológico como muestra, se divide en doce partes, todas ellas de interés, en las que vemos, incluso en aquellas que se dedican a componer escenas con el elemento humano, una medida aritmética en la composición y encuadre, así como una apertura de diafragma enorme, que no afecta tanto a la velocidad de obturación como a la necesidad de pintar con luces, sombras y reflejos sobre el negativo y el papel (algunas de sus fotos nocturnas parecen muy levemente trepidadas, a pesar de que este hecho nos aparece muy medido, como una especie de atmósfera engañosa).

En «París de día» ya nos muestra un gusto especial por las geometrías atrevidas y los recortes abruptos. «Adoquines parisinos» juega con la textura sobre el asfalto mojado por la lluvia. Sus fotografías de pies de gente anónima cruzando la calle, demuestran su capacidad para mostrar el paisaje urbano en días oscuros. «Un hombre muere en la calle» es una serie de ocho imágenes donde muestra desde un balcón alto y a partir de la aparición de un cadáver, cómo un grupo de personas ayudan a limpiar la escena. «Circo de gatos» y «Accidente en el extrarradio», escenas igualmente graciosas en su composición, se convierten en leyenda gracias al virado en sepia. Las imágenes de cartelería propias de los Campos Elíseos y los Grandes bulevares también le llamaron poderosamente la atención, sobre todo los publicitarios y de estrenos cinematográficos de la época. En «Escalera Montmartre» nos muestra en vertical cómo varía el sentido tradicional de perspectiva a través del punto de fuga. «Place de la Concorde» juega con los blancos y los contrastes de unas figuras de piedra ya sucias y descascarilladas, haciendo lo propio con los negros en «Portería». «Pilar del Metro elevado» y «Muro de la Prisión de Santé...» existe un claro juego con la línea recta acabada en punta que configura un paisaje arquitectónico disímil. En «Escalera Montmartre» utiliza a un perrito minúsculo para dotar de significado a lo que hoy sería una imagen más convencional.

La sección «Minotaure» da nombre a la revista de tendencias de lujo editada por Albert Skira. En ella se nos muestra en vitrina ejemplos publicados de desnudos femeninos, objetos en sugerentes bodegones o mariposas encuadradas en torno a haces de luz casi imposibles de conseguir de primeras. Se adjuntan los ejemplares de las revistas completas, abiertas por la página correspondiente, muchas de ellas las veremos duplicadas en la última parte de la exhibición individualmente.

En «Sacromonte, Granada» expuesta en solitario, se hace garante de un personal humor negro a través del retrato de un cerdo exhausto atado con cuerda por una pata junto a un grafiti esquemático en la pared blanca que muestra a un hombre desnudo que parece querer quemarlo.

La parte relativa a «Grafitis» hace ver que Brassaï era un coleccionista de objetos abandonados y especímenes naturales. «A la carrera» muestra a un niño vagabundo haciendo una pintada con tiza en una pared esquinada hacia dentro. Las otras fotos muestran agujeros en paredes simulando caras, manos y hasta un corazón.

«Sociedad» es una larga serie de imágenes donde retrató cierta idea de la opulencia en lugares festivos. «El baile de los peluqueros, Chartres» destaca por su luminosa atmósfera donde la luz empieza a adquirir tintes de niebla. Otras escenas nos muestran cómo es la vida en restaurantes caros donde se sientan banqueros y se sirve champán. También interesa el clamoroso estreno al que acude Cécile Sorel. Son todas veladas de lujo llenas de mujeres fumando, algunas en boquilla. También es interesante el retrato componiendo su figura a partir del margen izquierdo inferior de Christian Dior. De mayor calibre técnico son «La Nuit de Longchamp» donde los reflejos y las sombras se complementan con fuegos artificiales reales y «The Royal Horse Show, Newcastle», foto de un hipódromo en que uno de los dos caballos retratados nos es mostrado con alta gama de detalle.

Le sirve «Personajes» para mostrar al otro lado de la pared a los llamados bajos fondos más anónimos. En «Mozo de carga de Les Halles» destaca la definición de la imagen pese a su oscuridad. «Le Mome Bijou» muestra la decadencia de una aristocracia a través de rasgos cómicos y extraños, en ella la modelo viste un larguísimo collar que enrolla torpemente con una de sus manos. «Vendedor de marisco, Sevilla» destaca por el juego de sombras sobre la cara del modelo convertido así en popular, gracias únicamente a la luz del sol.

«Lugares y cosas» es de nuevo una serie extraña. «Ventana de estilo colonial» logra gracias al viento una estampa poderosa que hace preguntarnos qué pasa dentro de la casa. «Nueva Orleans» muestra las figuras de cerámica de sendos niños negros ataviados con sombrero de tela. «Chartres en invierno» sirve para observar desde otra luz y punto de vista, la belleza de los tejados parisinos.

«Sueños» muestra el trabajo de Brassaï para una nueva revista, «Labyrinthe». Son fotos de vagabundos o trabajadores durmiendo, llenos de un cansancio difícil de explicar y claro de imaginar. Así es «Tramoyista durmiendo», «Hombre con sombrero de paja durmiendo» (imagen cabecera de la exposición, que juega con la presencia de un zapato de mujer perdido que puede llegar a evocar diferentes sentidos) u otra sin titula en que en un doble banco de madera de Montmartre muestra a un tipo durmiendo y una señora sentada en dirección contraria, mirando pensativa e irremediablemente hacia otro lado.

Llega por fin «París de noche» donde no sólo experimentó con todo lo contado hasta ahora, sino que también supuso una vuelta a sus orígenes, en tanto en cuanto utilizó la primera cámara que compro (una Voitglander Bergheil). Son imágenes controvertidas en tanto muestran a gente trabajando de noche y destacan «Apagando una farola», «Kiosko de prensa», «Porteadores de carne» o «Desatascadores de pozo negro». De esta amplia e importante serie hay además dos imágenes que llaman poderosamente la atención: «Avenida l’Observatoire envuelta en niebla» que recuerda las películas de gánsteres y «Canal de l’Oura», bellísima y contrastada a pesar de estar disparada en noche cerrada.

Visitando «Placeres» uno recuerda series anteriores como «Sociedad», son fotografías de burdeles populares y parejas alternando en cafés; da la sensación de que en muchas de ellas la pose es parecida, variando solamente el punto de vista de la cámara o los reflejos sobre espejos. Pasa a retratar la belleza suburbial de las prostitutas, sobre todo de aquellas que logran su plaza en la place d’Italie, una belleza que nos recuerda a la de la estanquera de Amarcord.

Más breve es la serie «Cuerpo de mujer», perteneciente su etapa como estudiante de Arte, destacando el dibujo xilográfico «Desnudo».

En «Retratos de artistas, escritores y amigos» destacan en posados poco conocidos, Dalí, Picasso, Anais Nin, Henry Miller, Jean Genet, Ionesco, Pierre Revert o Marcel Achard.

Por último «La calle» recopila su labor para Harper’s Bazaar y en ella destaca «Cantante de góspel» así como el gran picado disparado en el barrio francés de Nueva Orleans donde encuadrando una figura de Napoleón de espaldas en el suelo, aparece una hermosa mujer, cuya figura queda levemente deformada por el tiro de cámara.

Fotografía de la serie «Retratos de artistas, escritores y amigos». / Brassaï Estate Brassaï Succession, Paris


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