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«La banda y la música actual tienen un punto de locura»

Miembro fundador del ensemble de música contemporánea Taller Sonoro, Camilo Irizo acaba de ser nombrado Catedrático del Conservatorio Manuel Castillo de Sevilla y publica estos días un disco centrado en la obra de Luis de Pablo

15 sep 2017 / 15:10 h - Actualizado: 16 sep 2017 / 13:58 h.
  • El clarinetista y miembro de Taller Sonoro Camilo Irizo. / Manuel Gómez
    El clarinetista y miembro de Taller Sonoro Camilo Irizo. / Manuel Gómez
  • Portada del disco ‘Un diálogo cordial’, de Camilo Irizo y Taller Sonoro, con obras de Luis de Pablo. Edita Columna Música.
    Portada del disco ‘Un diálogo cordial’, de Camilo Irizo y Taller Sonoro, con obras de Luis de Pablo. Edita Columna Música.

Que recientemente Camilo Irizo haya conquistado la Cátedra de Clarinete del Conservatorio Superior Manuel Castillo de Sevilla constituye un nuevo e importante paso más hacia la normalización y difusión de la música de creación actual en el aula. Además, el intérprete es noticia estos días por la publicación del álbum Un diálogo cordial que, dedicado a la música de Luis de Pablo, ha editado el sello Columna Música.

–¿Qué parte del catálogo del compositor bilbaíno contempla el disco?

–Es un cedé que retrata muy bien la evolución de De Pablo, que se ha hecho más lírico dentro de la abstracción. Así por ejemplo una pieza como el solo Oculto (1977), es muy conceptual y virtuosa y en J H (1984), que es un dúo con violonchelo, hay momentos tímbricos de gran belleza y cada uno de sus movimientos está muy definido. También he incluido una grabación de Nubilus (2014), un sexteto que estrené con Taller Sonoro y que compuso en un momento difícil de su vida. Intenta reflejar el estado mortecino del cielo grisáceo; y está estructurada en pequeños dúos. Es una pieza formidable.

–Tanto en solitario como con el grupo ha defendido mucho la música de Luis de Pablo. Aunque el trabajo que a menudo realiza tiene que ver con músicas más exploratorias, más alejadas de la tradición modernista.

–Sí, De Pablo es un caso especial. Es un gran maestro que bebió de fuentes históricas totalmente novedosas. Pero no sería el ejemplo de obras con lenguaje avanzado, que son más comunes en los atriles de Taller Sonoro. Podría decirse que Luis [De Pablo] es el clásico contemporáneo que más defendemos. Aunque él dice que sigue explorando nuevos caminos, buscando nuevas cosas. Nubilus tiene momentos brutales, por ejemplo.

–¿No cree que se ignoran demasiado a menudo a los vanguardistas para abrazar casi siempre la nueva obra?

–Los programas dependen de muchas circunstancias, a veces estrictamente presupuestarias. En el Central, con Taller, hemos tocado a Berio, Castiglioni, Cage y otros muchos. No excluimos a los grandes maestros pero nuestra plantilla instrumental es reducida. Así le diré que, de Franco Donatoni hemos hecho todo lo que estaba a nuestro alcance. Pero no es que estemos cerrado a interpretar a los grandes iconos del siglo XX.

–¿Tiene algún muro infranqueable a la hora de investigar en su instrumento, alguna línea roja?

–Soy muy abierto, jamás me cierro a nada. Cuando trabajamos con compositores jóvenes, que buscan separarse de los grandes maestros y persiguen siempre nuevos procedimientos, a veces te ponen en un compromiso a la hora de buscar nuevos sonidos. Puedo decir como mucho que «yo creo que esto no va a salir», pero lo intento siempre.

–Acaba de ser nombrado Catedrático en el Superior de Sevilla, donde ya convive con importantes músicos volcados en la música contemporánea. ¿Se puede reproducir a escala en la ciudad el fenómeno que experimentó la música antigua cuando el profesorado especializado en ella empezó a crecer?

–Desde luego que somos varios los profesores activistas en favor de la música de hoy. Es fundamental, pero no se trata de implementarla a la fuerza, aunque desde luego los alumnos tienen que conocerla. Recientemente hemos puesto en marcha, a instancias de la propia dirección del Manuel Castillo, el Ensemble de Música Contemporánea. Son pequeños avances, pero relevantes; el poner a los estudiantes a tocar música de hoy, de aquí y ahora.

–¿Por qué tal vez sea el clarinete, junto con la percusión, el instrumento más enraizado en la tradición contemporánea?

–Es el instrumento que más se ha desarrollado en el siglo XX, cuando en sus comienzos empezó a coger peso por sus capacidades tímbricas y sonoras. Quizás se adapta mejor que ningún otro a los nuevos lenguajes. También ayudó mucho que Arnold Schönberg lo incluyera en su obra maestra, el quinteto Pierrot Lunaire. Hoy día es impensable un grupo de música contemporánea sin clarinete.

–Y sin clarinete bajo...

–Así es. Aparentemente clarinete y clarinete bajo son el mismo instrumento pero a nivel técnico hay muchas diferencias; el bajo permite otro universo de posibilidades sonoras. Tienes casi que especializarte en ese instrumento. Al principio se me hacía un mundo abordarlo.

–Usted es también director de la Banda Municipal de Coria del Río. Otro mundo completamente distinto. ¿Cómo convive con la tradición y la vanguardia a la vez?

–Yo le estoy inmensamente agradecido al mundo de la banda. Gracias a ella, con nueve años, comencé a ser músico en mi pueblo, en la Sociedad Filarmónica de Pilas. Ahora llevo 22 años al frente de la Banda de Coria. Para mí esta formación es una herramienta expresiva enorme totalmente contraria a mi actividad como concertista en el ámbito contemporáneo. Pero la banda te enraíza, hace que te identifiques con tu zona, con el lugar en el que vives. Es una experiencia que te moldea como profesional. Además creo que se da un punto de locura compartido, el mismo que te lleva a ir tocando siete horas detrás de una procesión en Semana Santa y a vértelas con partituras muy complejas de compositores cuyo mundo sonoro es la vanguardia.

–Su grupo, Taller Sonoro, parece muy asentado. ¿Cómo logra mantenerse una aventura tan arriesgada en una ciudad como Sevilla?

–La clave es que está asentado sobre la base de la amistad y del profundo respeto que nos tenemos como músicos. No nos representa nadie, funcionamos por el boca a boca y tomándonos muy en serio todos los conciertos. El año que viene volveremos al Festival Forum Wallis de Suiza; y tenemos proyectos en Colombia y en Alemania.


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