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Do-re-mi-fa-sorprendente

Lapso Producciones celebra sus 15 años regalándonos uno de sus espectáculos más rotundos. Con «Clásicos Excéntricos», estos atípicos payasos con alma de músicos sorprendieron al público durante las pasadas navidades en el Teatro Central, confirmando que a su atractiva fórmula aún le queda cuerda para rato

13 ene 2018 / 08:43 h - Actualizado: 11 ene 2018 / 07:30 h.
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  • Durante la representación, la sala se convierte en una fiesta. / Fotografía de Pepo Herrera
    Durante la representación, la sala se convierte en una fiesta. / Fotografía de Pepo Herrera

Para Merce Mateu y Xavi de Blas, autores de «El circo y la expresión corporal», definir el ‘clown’ es, de todos los ejercicios practicados bajo una carpa, «el único del que nunca nadie saldrá exitoso». Y es que el oficio de payaso es uno de los más complejos y hermosos que existen, pues, además de crear y provocador emociones en el espectador, aquellos afortunados que lo profesan suelen mostrarnos su vulnerabilidad sin complejos, lo que permite extraer su verdadera belleza y humanidad. «Todos tenemos un payaso dentro», reza el dicho, lo cual no es del todo incierto. Considerando que a todo niño le gusta hacer reír y que cada adulto fue una vez un niño, es inevitable sacar a relucir dicha faceta en los momentos más inesperados del día a día. Al fin y al cabo el ‘clown’, el eterno payaso, quiere ser amado por los espectadores y que estos se conviertan en sus amigos. ¿Y acaso nosotros no deseamos lo mismo?

Un cuarteto con plaza propia

La historia de Lapso Producciones va inevitablemente unida a la del ‘Cuarteto Maravilla’. Aquellos que conocemos y admiramos a estos músicos con alma de clown —o a estos payasos con vocación de músicos—, siempre los identificaremos con el espectáculo que los hizo célebres hace ahora quince años. Con ese nombre conquistaron, en primer lugar, las calles de Andalucía, y de ahí se dedicaron a recorrer España, sembrando sonrisas y recogiendo aplausos, lo que les llevó a ampliar sus horizontes con un aval de lujo. De aquella bonita etapa, en la que hacían gala de ser el único cuarteto del mundo formado por tres individuos, hoy conservan el recuerdo de más de 1000 actuaciones en 8 países y el mejor reconocimiento posible: el cariño de todo un pueblo que incluso rotuló una plaza con su nombre. Nos estamos refiriendo a Coria del Río, municipio sevillano cuyo pleno decidió, por unanimidad, dedicarles uno de sus rincones con la colaboración de los niños. Pocos artistas pueden presumir de algo parecido.

Mucho más que circo

Si el citado cuarteto fue la carta de presentación para estos tres artistas, no hay duda de que en su ADN cohabita el código circense. De él proceden sus diferentes disciplinas artísticas, y en él residen algunos de sus momentos creativos más felices; caso del innovador proyecto La Carpa Espacio Artístico y laRed Creativa la Carpa, que tras cuatro años de funcionamiento tuvo que echar el cierre en Sevilla por falta de apoyos. Polémicas al margen, Lapso Producciones siempre ha estado vinculada al «mayor espectáculo del mundo», ya sea en forma de homenajes en sus propios proyectos o formando parte de la junta directiva de ACA (Asociación de Circo de Andalucía). Asimismo, las continuas participaciones en CIRCADA, el Festival de Circo Contemporáneo Andaluz creado en 2008 a instancias de Noletia —empresa de comunicación estrechamente ligada a Lapso—, confirman su pasión por este arte. Sin embargo, más allá de esta bonita pasión, Rafael Rivero y los hermanos Antonio y Rafa Campos ofrecen otros servicios, tales como la producción escénica (tanto propia como para terceros), la distribución de espectáculos e incluso la formación. En este sentido no son pocos los talleres y charlas impartidas por sus responsables, amén de sus colaboraciones con otros artistas y grupos. Igualmente sus miembros destacan en labores de composición; dos buenos ejemplos de ello son la banda sonora de «El mundo es nuestro», el primer y exitoso largometraje de los famosos ‘Compadres’, o la partitura de «Latidos de Luz», espectáculo creado por Acciona para las navidades sevillanas de 2015.

Desconcierto acústico

Con «Clásicos Excéntricos» Lapso Producciones viene a confirmar que el trabajo bien hecho siempre obtiene sus frutos. Desde la escenografía de Jaime Fernández al vestuario de Angie Paz y Engatosarte, pasando por el diseño de luces de Diego Cousido, todo en él es una auténtica obra de arte. No en vano la Red Nacional de Teatros y Auditorios lo ha recomendado como uno de los espectáculos a tener en cuenta, y dado el entusiasmo de los espectadores no podemos estar más de acuerdo. Su génesis hay que buscarla en la propia trayectoria de sus intérpretes, los cuales aportan todo el conocimiento adquirido en estos años, para explotarlo hasta la última de sus posibilidades. A medio camino entre el «Pagagnini» de Yllana y el mítico «Tres notas musicales» —aquella inolvidable agrupación del Carnaval de Cádiz—, este desconcierto acústico destaca por muchísimas cosas, pero sobre todo por su humor blanco. Ello se debe, en gran parte, al trabajo de su director, Jorge Barroso ‘Bifu’, el polifacético creador de Varuma Teatro, que lo mismo te monta un cabaret que te decora un escaparate con asombroso talento. Así, la diversión se hace patente desde la entrada del público, y, a modo de perfecta sinfonía, continúa ‘in crescendo’ hasta lograr sus cotas más altas coincidiendo con el segundo número. Este se inicia con un homenaje a Johann Sebastian Bach y se remata con el «Orfeo» de Offenbach, utilizando para ello la ‘bicicleta perifónica’, uno de los artilugios más logrados del montaje. A esas alturas, el recinto es una fiesta y los padres sujetan a duras penas a sus hijos en los asientos. Dicha pieza, de un virtuosismo y coordinación asombrosos, precede a la sonata nº 11 de Mozart, donde los hermanos Campos vuelven a demostrar su valía, esta vez con las campanas. Y de ahí al show de Rivera, cuya indiscutible vis cómica lo convierte en el auténtico protagonista de la función. Si enorme es su ‘carrillón ibérico’, aún lo es más el discurso sobre el tatarabuelo, donde el respetable termina por entregársele. Un programa cuyo único defecto es que se pasa volando y que incluye varias dosis de trompeta, bombo y acordeón —marca de la casa—, y un remate tan creativo como hilarante.

La Red Nacional de Teatros y Auditorios lo ha recomendado como uno de los espectáculos a tener en cuenta. / Fotografía de Pepo Herrera


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