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Extraño policiaco singapuriense

«A Land imagined» es una película que, en su extraño guion y manera de concebir el cine experimental, hace plantearnos aspectos interesantes de la ficción y la manipulación en las historias que se cuentan

29 oct 2018 / 22:46 h - Actualizado: 31 oct 2018 / 19:45 h.
  • La fotografía de la película es un elemento preciosista que resalta los elementos fundamentales de esta película. / El Correo
    La fotografía de la película es un elemento preciosista que resalta los elementos fundamentales de esta película. / El Correo

Existen aspectos culturales difíciles de entender en Europa y parte de Asia. Un ejemplo viene dado por la concepción vital más primaria. ¿Se imaginan a un europeo muriendo de extenuación laboral? ¿Es posible la adicción a los chats de Internet o a los videojuegos de tal forma que pasemos más de los cuatro días reglamentarios sin dormir, llegando a alcanzar un umbral de sueño en el que las alucinaciones de todo tipo no sólo no remiten, sino que ponen en peligro la necesaria sensación de alerta? Contestar afirmativamente a la segunda pregunta entrañaría demasiados riesgos de salud y nos haría entrar seguramente en un código de no realismo o ciencia-ficción difícilmente creíble, o al menos identificable de primeras. Pues bien, Wang (Xiaoyi Liu), uno de los protagonistas de este filme coproducido entre Singapur, Francia y Países Bajos, no sólo casi se parte un brazo en una obra como albañil, sino que debido a Lok (Peter Yu), policía que en teoría le protege, que en un momento dado le roba la medicación de somníferos sin la que no funcionaría normalmente, esta realidad se hace posible al menos con la manipulación fílmica que ello supone.

Y es que Una tierra imaginada nos habla de la pobreza, sí, y lo hace desde una historia extraña y poco convencional cuanto menos. Su director, Siew Hua Yeo, ya rodó en 2009 su primer largometraje experimental llamado In the house of Straw, siendo este el segundo, que se alzó con el Leopardo de Oro del pasado Festival de Locarno. Hay que decir que esa tierra de la que habla el título es el lugar de los sueños de Wang, un ciber-café de lo más cutre, regentado por Luna Kwok (Yue Guo) una seductora joven con un piercing en la nariz, que se empeña en más de una ocasión en curar a Wang mediante la hipnosis, donde con el ánimo de recuperar la movilidad de su brazo (también saldrá a nadar a la playa con ella, percibiendo ambos cómo la tierra o arena que allí hay ha sido llevada de Indonesia y otros países para que el mar no lo inunde todo) el personaje se expresa como puede.

El guion no estando mal construido tiene problemas para una película comercial (se nota su pasado experimental) y la trama policíaca es tan absorbente para Wang como para el siniestro advenedizo que tiene por enemigo virtual.

Los actores saben cumplir tan compleja función e incluso hay alguna escena de acción digna de mención en uno de los pasillos a la salida del cíber-café. La relación entre Kwok y Wang, siendo lo único real que este tiene dentro de ese espacio onírico es fría, distante y nunca sabremos si con química entre ambos.

La fotografía de Hideho Urata en color tiene valor más en cuanto al montaje, que como elemento preciosista, y este ultimo, de Daniel Hui, resulta preciso y ajustado a un guion que necesitaría revisitación no tanto técnica como ya comentábamos. Por otro lado, la producción del equipo de Fran Borgia es más ambiciosa de lo que en un principio parece, pues precisa de más elementos naturales que artificiosos, para lo que es necesario que los trabajadores estén en su sitio, que en los nichos o camas situados en el mismo lugar de trabajo se pueda entrar, dado el naturalismo que en estas escenas se muestra, ...

Otros actores más secundarios de la película son Jack Tan (el ayudante de Lok), Ishtiaque Zico, Kelvin Ho o Andie Chen entre otros.

Insistir queda en que este tipo de cine, propiciado por este miembro del colectivo 13 Little Pictures es para lo que llamaríamos una minoría selecta de público, capaz no sólo de entender las diferencias culturales en cuanto a temas, sino en cuanto a concepción técnica.


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