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‘Golpe de efecto’: Eastwood entre algodón de azúcar

Un actor de la categoría de Clint Eastwood sirve para resolver cualquier situación que se produzca delante de una cámara. Su presencia puede lograr que un guion mediocre pase desapercibido, que los defectos técnicos desaparezcan por arte de magia. Eastwood es un mago del cine

16 may 2017 / 12:15 h - Actualizado: 16 may 2017 / 18:35 h.
  • ‘Golpe de efecto’: Eastwood entre algodón de azúcar
    Clint Eastwood interpreta a Gus un ojeador veterano de béisbol. / El Correo
  • ‘Golpe de efecto’: Eastwood entre algodón de azúcar
    De izquierda a derecha, Clint Eastwood, Justin Timberlake y Amy Adams. / El Correo
  • ‘Golpe de efecto’: Eastwood entre algodón de azúcar
    Clint Eastwood y Amy Adams en una escena de la película. / El Correo
  • ‘Golpe de efecto’: Eastwood entre algodón de azúcar
    Cartel de Golpe de efecto (Trouble with the Curve, 2012). / El Correo

Clint Eastwood lo es todo en el cine. Y eso significa que cualquier cosa que hace es recibida por el público con entusiasmo y gran capacidad para perdonar los errores.

Golpe de efecto (Trouble with the Curve, 2012) no es exactamente un error. Se trata de una película amable que da más importancia al romanticismo que al propio Eastwood o al béisbol. Es una película que, aun siendo entretenida, se olvida con rapidez. Y es una película que, teniendo como vehículo narrativo el béisbol, funcionó mucho mejor en las taquillas norteamericanas que en las europeas. No se puede señalar nada que sea un desastre, no se puede decir que no hay forma de verla. Sería mentir. Se puede ver con gusto, divierte y, los actores consiguen unas interpretaciones bastante aceptables.

Gus (Clint Eastwood) es un ojeador de béisbol chapado a la antigua. No utiliza ningún dispositivo móvil, las estadísticas son datos para utilizar aunque nunca para creer a pie juntillas. Está perdiendo la visión y su hija (Amy Adams) una profesional de la abogacía de gran proyección renuncia a casi todo para echar un cable a su padre. Ella sabe tanto como Gus de béisbol. Entonces, aparece un joven encantador (es el personaje que encarna Justin Timberlake) y, cómo no, aparece el amor.

La película es previsible, cuenta una historia que se ha contado un millón de veces, las subtramas no son nada del otro mundo, pero el conjunto funciona.

Eastwood recuerda a Eastwood. Son muchos los detalles y los guiños a los personajes que ha interpretado durante su carrera. Los más evidentes tienen que ver con Walt Kowalski, el personaje protagonista de Gran Torino, película de tono claramente crepuscular que parecía llamada a ser la última del actor y director. El personaje protagonista de Golpe de efecto realiza su trabajo con enorme profesionalidad, es el mejor, no es capaz de renunciar a sí mismo pase lo que pase. Como todos los que ha encarnado Eastwood.

Amy Adams y Justin Timberlake hacen lo que tienen que hacer. Ambos enamoran a la cámara y eso ayuda a que lo superficial del guion se nos pase por alto o lo perdonemos. Ella resulta convincente, él hace que un personaje que nos sabemos de memoria tenga un hueco.

John Goodman hace un papel corto que soporta más peso en la trama de lo que parece. No hace falta decir que la experiencia de este actor hace que un papel de estas características parezca coser y cantar.

El realizador Robert Lorenz, el que fue ayudante de dirección del propio Eastwood, se arregla bien con lo que tiene e imprime un ritmo más que eficaz a la cinta. Es cuidadoso con la cámara y logra que los encuadres sean los adecuados. Pero hay algo con lo que no puede pelear y se llama guion. Es lo que es y la causa por la que el papel de Eastwood no luce tanto como pudiera. El amor, el buen rollo, el final feliz y ese tipo de cosas, son las que ordenan el relato de principio a fin. Es una pena, por ejemplo, que no se explote más y mejor un recuerdo que padre e hija comparten (aunque con diferentes perspectivas) y que podría haber dado una profundidad narrativa muy interesante al trabajo.

El béisbol está presente durante toda la cinta. Y es estupendo lo que se aprende de un deporte tan desconocido en España como es este. No se trata de un curso acelerado ni nada que se le parezca, pero algunos aspectos técnicos si se explican y, lo más importante, se siente lo que supone este deporte en Estados Unidos. Lo es todo. Lo mismo que Eastwood en el mundo del cine; aunque se preste a dejar muestras de su talento monumental en películas menores como es esta Trouble with the Curve.

Ya intuirán ustedes que es una película que se puede ver con los más pequeños de la familia. Porque, además de amores y deporte, se manejan valores importantes para cualquier persona. De una forma algo superficial, pero se manejan.


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