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La agenda roja

El 29 de agosto, la editorial HarperCollins ha publicado esta novela que será traducida a un buen número de idiomas y que está funcionando francamente bien entre todo tipo de lectores. La pregunta es ¿por qué una novela como es esta funciona y otras, mucho mejores, no consiguen hacerse un hueco en el mercado editorial?

08 sep 2018 / 08:49 h - Actualizado: 10 ago 2018 / 18:01 h.
  • Sofia Lundberg. / Foto: Viktor Fremling/Salomonsson
    Sofia Lundberg. / Foto: Viktor Fremling/Salomonsson
  • Portada de ‘La agenda roja’. / El Correo
    Portada de ‘La agenda roja’. / El Correo

Fueron millones de personas las que inauguraron sus blogs para mostrar y demostrar lo que eran capaces de escribir. Como es lógico y cabía esperar, muy pocos demostraron que tuvieran un mínimo talento para narrar. Eso de ser escritor no es algo fácil, no es algo que se pueda elegir. Ser escritor es mucho más que saber contar una historia, ser escritor es mucho más que escribir con cierta corrección. ¿Imaginan lo que supone que millones de personas decidan que son escritores o que desean serlo de hoy para mañana? ¿Pueden imaginar lo que supone que millones de personas publiquen lo que escriben sin control alguno? Pues eso ha pasado. Y ha sido una experiencia lamentable. Los blogs ocuparon millones de páginas web, muchos pensaron que eran escritores. Y los blogs se murieron a millones y los que creyeron ser escritores ya saben que eso no es tan fácil.

La agenda roja es el resultado de contar una historia en internet, en uno de esos millones de blogs que aparecieron hace unos años. Es el resultado, también, de gustar mucho entre los lectores y de una apuesta editorial que quiere aprovechar el tirón en la red. Ahora, casi todo debe tener el respaldo en Internet para que alguien se fije y lo comercialice en otro formato o en lugares tradicionales. Por supuesto, el respaldo en la red no es garantía de nada, al menos, en el caso de la literatura. De los miles de títulos que se publican al año en España, un puñadito se puede considerar obras de calidad. No ya obras maestras o excepcionales. Apañadas.

El desastre literario que se está viviendo durante los últimos treinta años es de tal envergadura que provoca vértigo.

Teniendo esto claro, he de decir que La agenda roja contiene algunos elementos que hacen que funcione bastante bien. A pesar de lo blandita que resulta en algunos tramos (el final es lacrimógeno a más no poder y ventajista hasta lo irritante), a pesar de la falta de profundidad, a pesar del exceso de territorios comunes que busca la autora para sentirse cómoda al narrar sin que sean muy evidentes sus carencias técnicas, La agenda roja gusta y se deja leer. ¿Cómo puede ser esto? Pues porque es una novela honesta. Es lo que es y no quiere parecer otra cosa. La autora, Sofia Lundberg, escribe sin complejos y no intenta engañar a nadie. El texto carece de imágenes notables, el texto se construye sobre lo explícito y nunca sobre la sugerencia. La novela de Lundberg quiere ser una historia bonita y cercana, una historia que entienda todo el mundo. Pero sin apariencias engañosas.

El personaje principal es una anciana adorable que ordenó su existencia teniendo siempre en mente su gran y único amor. La relación con las personas va quedando reflejada en una agenda a través de un nombre. Pero todo sucede alrededor de su gran amor. Sabe que no le queda mucho tiempo de vida y decide hacer llegar las historias más apasionantes o más importantes a su sobrina nieta. Conoceremos a hombres y mujeres de todas las raleas, hombres y mujeres que fueron los cimientos de la vida de la protagonista. Conocemos y recorremos la vida de Doris. Vida que, por otro lado, no es nada del otro mundo. Esta es una de las cosas que Lundberg tendrá que aprender: la vida de un personaje es extraordinaria porque el personaje mismo lo es; si le suceden cosas impresionantes es algo que no le convierte en extraordinario. Podría parecer que si te suceden cosas magníficas te conviertes necesariamente en un ser enorme. Y no es así. El que es gris, aunque le toque sujetar el planeta entero sobre sus hombros, se muere gris.

Es el ritmo narrativo lo que convierte el texto en algo atractivo y recomendable. No todo puede ser gran literatura o profundidad de ideas. La agenda roja es literatura que envuelve de forma agradable, divierte y nos permite empatizar con los personajes que se dibujan con rasgos reconocibles y sin grandes aristas o dobleces. Una de las misiones de la literatura es divertir, entretener. Es algo que todos debemos asumir. Aunque las misiones son muchas más, claro.

Si alguien quiere comparar esta novela de Sofía Lundberg con La metamorfosis de Kafka o con Luz de Agosto de William Faulkner es porque no habrá entendido algo tan sencillo como que hay muchos tipos de literatura y que durante todos los tiempos hubo muchos tipos de lectores. Otra cosa es que las diferencias sean enormes y que una buena novela esté siempre muy por encima de un texto que se deja leer.

Calificación: Buena.

Tipo de lectura: Amena, envolvente.

Tipo de lector: Puede gustar a cualquiera.

Argumento: La vida es la suma de los recuerdos de casa uno de nosotros.

¿Dónde puede leerse?: Estocolmo, París, Nueva York... y en casa.


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