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La ciudad se viste de jazz

El mes de noviembre es el mes que más festivales se acumulan en las ciudades de España. Y, por supuesto, Madrid inaugura el suyo.

07 nov 2018 / 18:06 h - Actualizado: 07 nov 2018 / 18:10 h.
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Las ciudades tienen vida propia, un aspecto determinado, respiran, las calles y avenidas se convierten en arterias por las que el oxígeno permite que pasen millones de cosas. Las ciudades son pura magia, porque el caos es pura magia cuando se convierte en una constante que permite seguir adelante. Y las ciudades, de vez en cuando, se ponen guapas, quieren lucir bonitas, quieren sonar mejor. El mes de noviembre es el mes que más festivales se acumulan en las ciudades de España. Y, por supuesto, Madrid inaugura el suyo. Todo se llena de esa música que representa la libertad total del ser humano cuando expresa a través del arte.

El festival de jazz de Madrid, JAZZMADRID 2018, suma un número de conciertos, de clases magistrales o de otras actividades relacionadas con el jazz que parecen improbables en un puñado de días. Este año, incluso, hay un espacio para los más jóvenes. El día 17, Noa Lur estará en el Auditorio del Centro Cultural Conde Duque con su espectáculo ‘Jazz for Children’. Ya iba siendo hora de que alguien se acordase de los aficionados en potencia.

Se ha inaugurado este festival de la mejor forma posible. Uno de los centros neurálgicos del evento, el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa, recibía a los componentes actuales de una banda mítica: Art Esemble of Chicago, máximo exponente del free jazz y producto de lujo procedente de la AACM de Chicago durante la segunda mitad del siglo XX (Asociation for the Advancement of Creative Musicians). A pesar de la muerte de dos de sus fundadores (Malachi Favors y Lester Bowie) y de los más de cincuenta años sobre los escenarios, la banda sigue funcionando estupendamente, ocupan locales (el teatro estaba lleno y el aforo es cercano a las 700 personas) y siguen haciendo una música que levanta pasiones entre los más fans y provoca un interés extraordinario entre los que todavía prefieren otro tipo de jazz más cercano a la tonalidad amable y reconocible.

El concierto, planteado como repaso al material que ha editado el sello ECM para celebrar el quincuagésimo aniversario de la primera publicación de la música de esta banda, se desarrolló con aspecto de una sola pieza aunque se trataba de varias. Roscoe Mitchell indagó en esos territorios en los que los sonidos parecen no estar, sin descanso, dando una lección de profesionalidad absoluta. Hugh Ragin no quedaba rezagado y lograba improvisar con sus trompetas para dar una robustez asombrosa a lo que sucedía sobre el escenario. Logró hipnotizar a la platea con sonidos que frecuentan poco otras bandas. La violonchelista Tomeka Reid, aunque más discreta de lo que podría esperarse, mantuvo un nivel notable. Se echó en falta un diálogo más intenso con el contrabajista Jaribu Shahid (conversaciones que ya se han podido disfrutar en conciertos como, por ejemplo, el último que dieron en Londres). Shahid, a pesar de todo, estuvo francamente bien. Famoudou Don Moye (baterista) y Dudu Kouyate (percusión africana), en el tema ‘Folkus’ ofrecieron una clase magistral y durante el resto de concierto intervinieron decisivamente en el éxito que supuso.

Maravilloso comienzo del festival.

La ciudad suena a libertad, la ciudad se tiñe de los colores que solo la música puede aportar a la realidad. Madrid, hasta el día 30, se viste de largo. Te lo contamos aquí. Cada día.


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