lunes, 19 agosto 2019
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La Medina de Fez

16 may 2019 / 07:25 h - Actualizado: 16 may 2019 / 07:42 h.
  • La Medina de Fez

Al Medina quiere decir «Ciudad amurallada». La Medina de Fez, una de las ciudades más importantes de Marruecos, tiene trece kilómetros de diámetro y es el espacio peatonal más grande del mundo, con 300 barrios y más de nueve mil callejuelas. Es tan fácil perderse como fascinarse

Entro por el arco azul de Bab Jeloud, algunos turistas se hacen fotos, me siento a tomar un té con menta para observar el trasiego constante a las nueve de la mañana. Pasan burros cargados de botellas de butano, hombres muy viejos, con caras surcadas de arrugas empujando carros de diversas mercancías. Un limpiabotas merodea buscando clientela, pero casi todo el mundo calza zapatos deportivos. Decido comenzar a caminar, introducirme por sus dédalos con la intención de no perderme, para ello debes tener puntos de referencia, seguir el flujo de las calles organizadas por gremios y llenas de gente. La calle, cubierta con celosías a tramos para evitar los rayos de sol de agosto, está llena de tenderetes con alimentos. Estos negocios son muy pequeños, apenas cabe una persona, los carniceros muestran sus mercancías, algunas moscas pululan alrededor de las piezas; en otro puesto se exhiben, amontonadas una serie de cabezas de cabra, los ojos abiertos, aparto la mirada. Venden naranjas, unas naranjas que despiden un aroma intenso, en un pequeño bar el carnicero prepara bocadillos, lugareños se arremolinan y comen apretados el uno contra el otro. Llama la atención que en todas partes se exhiba una foto del Rey, incluso se venden sus retratos dentro de la medina. Voy hasta no sé dónde y acabo en otra entrada Bab Batha, que da paso al barrio andaluz construido en el S. IX, en la parte más baja de la medina. La historia es interesante, el conocido como «Motín del arrabal» en el que intervino la población autóctona cordobesa, fue un precedente de los movimientos campesinos y jornaleros andaluces que aparecerán en los siglos XIX y XX. «El arrabal de Saqunda del siglo IX era el hogar de grupos humildes de artesanos y comerciantes que tenían tendencia levantisca al soportar sobre sus cabezas el peso de las fuertes cargas impositivas. Una lucha de clases que acabó en revuelta, liderada por el propio Ballutí, entre otros, con cientos de muertos y el barrio arrasado por el emir Al-Hakam I. Alrededor de 22.000 familias, con una media de seis miembros cada una, fueron expulsadas de Córdoba protagonizando un éxodo que comenzó en Fez, prosiguió en Alejandría, que entonces pertenecía al califa de Bagdad y que conquistaron proclamando una república independiente durante cuatro años, para terminar fundando un emirato andalusí en Creta».

La Medina de Fez
Cada uno de los barrios tiene una mezquita, una fuente, un horno de pan, una escuela coránica y un baño turco. / Concha García

Pero Fez no parece una ciudad para mujeres a pesar de la ley Mudawana que les da mayor libertad y fue apoyada por el Rey. Las ves pasando por parejas, a veces solas, cargadas con una cesta repleta de viandas. Tienen varios hijos y la religión les prohíbe cualquier método anticonceptivo. Los niños revolotean tratando de venderte llaveros o pidiendo dinero, se arraciman alrededor y es difícil escapar del acoso. Para aclararte en este laberinto, cada uno de los barrios tiene una mezquita, una fuente, un horno de pan, una escuela coránica y un baño turco. Algunas casas muy deterioradas albergan pensiones como la Al Attar, el hombre que ejercía de casero era delgado, vivaracho, con dos dientes envueltos en una aleación plateada, vivía en un cuartucho que hacía las veces de recepción. Olía muy mal. Los olores en la medina cambian si te vas desplazando de barrio a través de las largas calles flanqueadas de mercancías: en el barrio donde se curten las pieles de camello, cabra y oveja. Las tinas de adobe donde se cuecen las pieles exhalan un olor insoportable.

La Medina de Fez
Si la Medina es patrimonio mundial de la humanidad, las gentes que la habitan poco se benefician de ello. / Concha García

Desde una de las tiendas, perfectamente organizadas para que el turista compre, a los hombres trabajando dentro de esas tinas, en unas condiciones de esclavitud. No puedes pensar en tanta pobreza sin recordar que el rey Mohamed VI posee una de las fortunas más grandes del mundo, y si la Medina es patrimonio mundial de la humanidad, las gentes que la habitan poco se benefician de ello. En la medina los baños están separados por sexo, son lugares que casi pasan desapercibidos, las letras en árabe señalan el lugar. Pude ver un horno donde las mujeres llevan el pan amasado, me asomé a uno de ellos y aquello era tan terrible como las habitaciones del hostal. Las telas que cubrían la masa estaban empañadas de mugre, aquel horno supuse que estaba igual que hace diez siglos. Sorprende encontrar estructuras de la Edad Media que coexisten con estructuras actuales, como la reconstrucción de parte de la Medina, según me informan, por capital extranjero. No creo que beneficie a quienes la habitan. La universidad más antigua del mundo Mosquee Qaraquinyine, se encuentra en esta medina, cada vez que avanzas, los callejones se reparten y la curiosidad te obliga a adentrarte en alguno. Si te atreves a ir sin guía, puede suceder que te sientas obligada a pedir ayuda para salir de este magnífico laberinto.

Las tinas de adobe donde se cuecen las pieles exhalan un olor insoportable. / Concha García


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