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Las mejores novelas de la Historia (V)

‘Ulises’ es un relato decisivo para lectores persistentes. La lectura es complicada, los personajes rocambolescos y el argumento se diluye con la calma propia de una obra maestra de la literatura. Quinta entrega de la lista Aladar

29 nov 2018 / 11:12 h - Actualizado: 29 nov 2018 / 11:32 h.
  • James Joyce. / El Correo
    James Joyce. / El Correo

Ulises es uno de los libros más importantes del siglo XX, una novela experimental en la que el escritor irlandés James Joyce juega con el lenguaje dándole forma a cada una de las técnicas novedosas que revolucionaron la escritura y que abrieron la centuria acompañadas de la propagación del cinematógrafo, del estudio del subconsciente y el psicoanálisis, y de la general divulgación de todas las obras de todas las literaturas.

La más destacada de estas técnicas es el flujo de conciencia, la simulación escrita del pensamiento humano, pero hay otras como son la descripción por acumulación, las listas; la utilización fragmentada e impresionista del discurso, el uso de la jerga, el surrealismo, la creación de palabras nuevas, y la ruptura de las convenciones de espacio, tiempo, género literario, narrador y personaje.

Con todos estos recursos, Joyce redacta lo que viene a ser el manifiesto de una nueva forma de hacer que inicia la era literaria en la que estamos.

El título nos remite a un paralelismo estructural con la Odisea de Homero que es prácticamente imposible de identificar para los lectores comunes salvo porque, de la misma manera que la Odisea es la encubierta representación escrita de un mapa del Mediterráneo, Ulises es una clara cartografía de la ciudad de Dublín.

Las mejores novelas de la Historia (V)
Portada de ‘Ulises’. / El Correo

Ulises es una novela larga, compleja, oscura y –en general- aburrida, en la que sin embargo será difícil que un lector interesado no encuentre un capítulo que le parezca insólito, ocurrente y divertido; un capítulo al menos cuyas acciones pueda comprender y que le dé ánimo suficiente para afrontar la lectura completa del libro, más cuanto que se trata de una obra que no es necesario leer de un tirón. Personalmente recomendaría el monólogo de Molli Bloom editado en el capítulo 18, la fascinación enciclopédica del 17, y -para una iniciación- los atisbos de la vida cotidiana de la ciudad de Dublín en los años veinte del siglo pasado compuesta a la manera de flashes en el capítulo 10, o la impagable declaración de principios de Leopold Bloom hacia la mitad del 15:

Estoy a favor de la reforma de la moral municipal y a favor de los diez mandamientos puros y simples. Nuevos mundos en lugar de los viejos. Unión de todos, judíos, musulmanes y gentiles. Una hectárea y una vaca para todos los hijos de la naturaleza. Coches fúnebres modelo berlina. Trabajo manual obligatorio para todos. Todos los parques abiertos al público día y noche. Lavaplatos eléctricos. La tuberculosis, la locura, la guerra y la mendicidad deben cesar inmediatamente. Amnistía general, carnaval todas las semanas, con las licencias del enmascaramiento, gratificaciones para todos, esperanto, fraternidad universal. Se acabó el patriotismo de los políticos de taberna y de los impostores hidrópicos. Dinero libre, amor libre y una iglesia laica libre en un estado laico libre.

Existen infinitas críticas, ensayos y estudios que pueden ayudar al lector en la comprensión del texto y son accesibles en las bibliotecas y en la red, porque Ulises es una novela que no ha dejado indiferente a nadie, ha sido adorada o denostada hasta una exageración desde la que los lectores críticos de hoy tendemos a encontrar un cómodo término medio: no es una obra maestra homogénea e incontestable para cuya comprensión sean obligatorios todos los esfuerzos, pero tampoco el ilegible y pedante cajón de sastre de una mente enloquecida. Es una novela interesante, complicada, meritoria y decisiva.

Para los irlandeses es, además, parte de una confusa identidad nacional.


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