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Las mejores novelas de la Historia (VI)

Este es otro de los textos que no suelen aparecer en las listas de mejores novelas de todos los tiempos. Sin embargo, merece un puesto de honor por varias razones que colocan el relato a la altura de grandes y reconocidas obras literarias

02 dic 2018 / 12:19 h - Actualizado: 02 dic 2018 / 17:31 h.
  • Lev Tolstói. / El Correo
    Lev Tolstói. / El Correo

La muerte de Iván Ilich es la novela de personaje más arquetípica de todas las que se han escrito. Desde la primera frase, todo lo que leemos busca construir a Ivan Ilich, al personaje principal, con exactitud. Sabemos cómo es físicamente y sabemos cómo piensa y cómo evoluciona su forma de enfrentar la realidad. Construir al personaje es lo que da sentido a la narración y, por ello, se utilizan vehículos de gran solvencia que apuntalan la narración hasta convertirla en obra maestra.

Un primer elemento técnico lo podemos tomar como si fuera una clase de escritura creativa. Tolstói utiliza un narrador no identificado con el que puede indagar en la consciencia del personaje. Es el único narrador posible para contar esta historia. La anécdota es que Tolstói comenzó utilizando un narrador personaje, el propio Iván Ilich, pero pronto se dio cuenta de que un personaje en su situación no sería capaz de narrar buena parte del relato. No siempre el narrador en primera es la mejor de las opciones para evitar el filtro de una voz narrativa distinta. Además, cualquier otro narrador diferente, hubiera convertido la nouvelle de Lev Tolstói en otra cosa distinta.

La muerte es otro de los elementos fundamentales de la novela. ¿Qué es la muerte? ¿Qué supone para el que se aproxima a ella irremediablemente? ¿Y para los que quedan vivos? ¿Es algo tan negativo y horrible como se ha dicho siempre o supone el fin del sufrimiento? En esta novela es fundamental la muerte y cómo ha de tratarse a los enfermos que están esperando a morir.

Las mejores novelas de la Historia (VI)
Portada de ‘La muerte de Iván Ilich’. / El Correo

La crítica social también soporta buena parte de la estructura narrativa. Todo sirve para construir al personaje principal. Incluidos los que llamamos actantes. Un actante es todo aquello que aparece en la narración y sirve para iluminar al personaje principal. Bien puede ser un escenario, bien un objeto o cualquier otro personaje. En el caso de La muerte de Iván Ilich el sirviente Gerasim o la familia de Iván son claros ejemplos. Este es el elemento técnico que en la literatura actual tiene una importancia vital. Por ejemplo, el correlato objetivo procede de estas primeras novelas en la que los actantes ya funcionaban a pleno rendimiento.

La novela está inspirada en un hecho real que conoció Tolstói a través de su hermano. Le conmocionó tanto que decidió escribir sobre ello. Es una muestra de cómo la experiencia, propia o vicaria, es motor creativo para grandes escritores.

Tolstói escribía muy, muy, bien. Es verdad que sus injerencias autorales eran monumentales (el caso de Guerra y Paz es paradigmático), pero su técnica fue siempre monumental. Este relato, sin ser el más popular, es magnífico y debe tener un hueco reservado en cualquier biblioteca del mundo.


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