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maDam, donde escuchan, se escuchan y hacen escuchar

El Colectivo maDam es una de las aventuras más sólidas surgidas en España en los últimos años dentro del ámbito de la música experimental. Su primer disco está dedicado a Michael Pisaro

12 may 2017 / 15:32 h - Actualizado: 15 may 2017 / 21:37 h.
  • maDam, donde escuchan, se escuchan y hacen escuchar

La obra de Michael Pisaro (1961) no se parece a ninguna otra. «Creemos que su música es muy política. Se preocupa de cómo podemos vivir juntos, sin jerarquías, en libertad, sin perder la individualidad, pero en comunidad. La escucha, escucharnos unos a otros y escuchar todo lo que nos rodea es un buen camino para ensayar de manera incruenta nuevas formas de organizarnos, más allá de la competición, de la imposición y de los egos», reflexiona uno de los miembros del Colectivo maDam, un inusual grupo madrileño dedicado a la improvisación electroacústica que acaba de publicar su primer disco en el icónico sello alemán Wandelweiser; ocupándose de la obra sometimes, de Pisaro.

«Algunas veces no los invoco, me vuelvo aún más / hacia adentro, y guardo algo casi decible, un silencio / que filtra la luz se detiene, y cuento / las ramas ante mi ventana-nido, las no flores», reza el poema de Oswald Egger, incluido en la partitura de sometimes. «De una manera natural estos versos se filtraron en nuestro trabajo y en las decisiones. La combinación de electrónica y voz femenina sumaba a la pieza una tensión nueva. Frente a lo perfecto e infinito del sonido electrónico, la fragilidad y la finitud de la voz humana. Y al convivir, los sonidos se afectan mutuamente; la presencia de la voz hacía aparecer a los sonidos electrónicos más humanos; esto es más imperfectos y rugosos», continúan diciendo los integrantes.

La obra de Pisaro, como todas las suyas, permite ser habitada por el auditor y es permeable a múltiples acercamientos sonoros, en la estela de John Cage. «Es maravillosa. Podría entenderse como una situación en la que cuatro personas se juntan y, sin dejar de ser ellas mismas, a veces se encuentran y a veces no. Pero, aunque no se encuentren, están menos solas que antes. Escuchan, se escuchan y nos hacen escuchar».

Obras de Antoine Beuger, Taku Sugimoto y Stephan Thut, entre otros, han sido abordadas ya por maDam, quienes en España se erigen sin querer erigirse en nada como valedores de lo que ya se conoce como sonido wandelweiser. «Desde hace un año estamos dándole vueltas a una versión escénica de sometimes, para la que ya contamos con el entusiasmo y la confianza de Pisaro», avanzan.

El colectivo es «un ejemplo de biodiversidad. No tenemos referentes colectivos porque se perderían en la maraña». «Puede que maDam sea una planta: obtenemos la energía de la luz de los soles que aparecen ante nosotros y, con ella, convertimos ciertas sustancias simples en otras más complejas, o a la inversa, quien sabe... Al final puede que haya un poquito más de oxígeno en el universo», concluyen. Pisaro define la obra que centra estas líneas como «una larga canción». A lo largo de sus casi 70 minutos –en la realización del conjunto– largos silencios dividen las diferentes secciones de una partitura en la que caben múltiples acercamientos. La partitura solamente especifica las duraciones y las pausas entre las notas; todo lo demás corresponde a los intérpretes. Podemos estar ante la música contemporánea más democrática de la historia; en las antípodas del serialismo de Boulez y asomados al precipicio del sonido conceptual.


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