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Quisiera que alguien me esperara en algún lugar

Este es el claro ejemplo de cómo vender libros sin que sean nada del otro mundo. Un ejemplo más.

09 sep 2017 / 08:19 h - Actualizado: 05 sep 2017 / 11:28 h.
  • Portada del libro de Anna Gavalda ‘Quisiera que alguien me esperara en algún lugar’. / El Correo
    Portada del libro de Anna Gavalda ‘Quisiera que alguien me esperara en algún lugar’. / El Correo

Anna Gavalda es una escritora que cuenta historias muy entretenidas, algunas de ellas muy graciosas; que vende miles y miles de ejemplares y poco más. Si alguien se acerca a sus obras esperando encontrar literatura de la buena está listo. Escribe libros con la corrección de un universitario, tiene ideas que podrían ser verdaderas joyas, pero lo deja todo a medias. Parece tener prisa por seguir vendiendo miles y miles de ejemplares.

Sus personajes no tienen profundidad (puestos a decir las cosas, ni son personajes ni son nada), la expresividad de sus textos hay que buscarla en los sótanos aunque casi siempre están vacíos, los diálogos son conversaciones graciosas o penosas y, en conjunto, la obra es una buena recopilación de anécdotas agradables que podrían ser una serie de televisión a poco que alguien quisiera.

Es el claro ejemplo (autora y obra) de cómo llegar a vender libros sin apenas hacer literatura. Eso sí, echen un vistazo cuando no tengan otra cosa a mano porque las historietas narradas les pueden ayudar a pasar el rato. Sólo eso.

Calificación: Flojita.

Tipo de lector: Cualquiera. Abstenerse los amantes de la buena literatura.

Tipo de lectura: Sencilla.

No sobran páginas. Sobra el libro entero.

Personajes: Lamentables.

¿Dónde puede leerse?: Es igual.


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