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Andalucía reduce el consumo de antibióticos en casi un 27%

Esta disminución en los centros de atención primaria ha venido de la mano del programa Pirasoa, que se ha mostrado muy eficiente en sólo tres años

25 ago 2018 / 18:29 h - Actualizado: 25 ago 2018 / 21:30 h.
  • El programa Pirasoa está permitiendo una reducción y mejor adecuación en el uso de antibióticos. / El Correo
    El programa Pirasoa está permitiendo una reducción y mejor adecuación en el uso de antibióticos. / El Correo
  • El centro de salud Las Palmeritas ha reducido un 13% en un solo año. / El Correo
    El centro de salud Las Palmeritas ha reducido un 13% en un solo año. / El Correo

Los centros de atención primaria de Andalucía han logrado reducir el consumo de antibióticos en casi un 27 por ciento (26,8%) desde la creación en 2014 del programa Pirasoa (Programa Integral de prevención, control de las infecciones Relacionadas con la Asistencia Sanitaria y uso apropiado de los Antimicrobianos), pasando de las 25 dosis diarias definidas (DDD) por cada mil tarjetas sanitarias del primer trimestre de 2014 a las 18,3 del último trimestre del año 2017.

Esta disminución en la prescripción de antibióticos contribuye a luchar contra el incremento de las resistencias bacterianas, un problema que la propia Organización Mundial de la Salud ha definido como una de las mayores amenazas para la salud pública mundial.

Estos datos ponen de manifiesto la implicación de los profesionales de los centros de atención primaria en fomentar un consumo adecuado de antimicrobianos.

Tal y como explica el responsable del programa Pirasoa, José Miguel Cisneros, las bacterias multirresistentes provocan más de 700.000 muertes al año en todo el mundo y se estima que, para 2050, los fallecimientos asociados a estos microorganismos multirresistentes se eleven a 10 millones. Para el director del programa, por tanto, «hay que sensibilizar a toda la sociedad de los riesgos que conlleva el uso inadecuado de antibióticos que pone en riesgo los avances de la Medicina moderna».

España se encuentra entre los países con un mayor consumo de antibióticos del mundo, y no hay ninguna causa epidemiológica que lo justifique. De ahí la importancia de los resultados alcanzados en los centros de atención primaria en Andalucía, «que son fruto del trabajo colectivo en el que se han implicado miles de profesionales colaborando en equipos multidisciplinares».

En España, la incidencia de infecciones por bacterias multirresistentes se encuentra también a la cabeza de Europa. Algunos ejemplos: Staphylococcus aureus resistente a meticilina y Escherichia coli se sitúan por encima de la media europea, con un rango de entre el 25 y el 50 por ciento, y los datos son aún más preocupantes en la incidencia de bacterias como Acinetobacter baumannii, que se encuentra por encima del 50 por ciento.

El programa Pirasoa, pionero a nivel nacional, ha logrado que la sanidad pública de Andalucía trabaje sobre el uso de antimicrobianos y se reduzca el volumen de tratamientos inapropiados desde el 48 por ciento en 2014 al 28 por ciento en 2017. El impacto económico de esta reducción se estima en 5,1 millones de euros sólo en atención primaria.

Dado que es un programa de calidad asistencial, la reducción del consumo de los antibióticos de mayor espectro bacteriano ha sido aún mayor que la reducción global. Así, el uso de amoxicilina/clavulánico, el antibiótico con mayor impacto ecológico de administración oral, se ha reducido, desde la puesta en marcha del programa, en un 37 por ciento.

Esta reducción de la presión antibiótica ha tenido ya impacto ecológico positivo, de tal manera que coincidiendo con ella se ha reducido la incidencia de infecciones en la comunidad por Escherichia coli productor de beta lactamasas de espectro extendido en un 10,5 por ciento.

El Pirasoa nació en 2014 cuando la Consejería de Salud, que venía observando un aumento en los datos de resistencia a los antibióticos, puso en marcha una iniciativa de carácter clínico. Según Ignacio Pajares, director de Salud del distrito de atención primaria de Sevilla, «se trataba de utilizar un documento que elaboró el Distrito Aljarafe con el hospital San Juan de Dios sobre resistencia antibacteriana, que establecía una serie de recomendaciones. Por otro lado, en cada distrito sanitario se creó un equipo para la optimización del uso de antibióticos». La idea era «no tanto reducir los tratamientos como adecuarlos».

En algunos centros de salud de Sevilla, el descenso en el consumo de antibióticos ha sido evidente en el último año, rondando el 13 por ciento en El Cachorro o Las Palmeritas y el 12 por ciento en Amante Laffón. En general, todos los ambulatorios han experimentado «descensos por encima del 7 por ciento, que es muy importante».


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