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Examen al bilingüismo

Aprender inglés o aprender en inglés: debate abierto

Formación. Aunque la mayoría de los docentes que imparten en estos centros se muestran a favor de la enseñanza bilingüe, apuntan a que la puesta en marcha de este sistema en la época de la crisis y de los recortes ha supuesto una ralentización y ciertos problemas de coordinación

22 feb 2017 / 08:05 h - Actualizado: 03 mar 2017 / 09:50 h.
  • Aprender inglés o aprender en inglés: debate abierto
    Fachada de un colegio bilingüe con los días de la semana escritos en inglés. / El Correo
  • Aprender inglés o aprender en inglés: debate abierto
    Material escolar de la asignatura de inglés. / El Correo

Las últimas cifras de Eurostat señalan que el inglés es la lengua más estudiada en España. Sin embargo, el indicador también establece que nuestro país es además el de menor tasa de adultos bilingües. El informe sostiene que el 51 por ciento de los adultos españoles entre 25 y 64 años afirman saber otro idioma, 15 puntos menos que la media europea (66). Además, sólo el 19 por ciento de ellos tienen un nivel alto en ese idioma que conocen. Los únicos países con niveles menores a los españoles son Hungría y Bulgaria. Baleares, Andalucía y Cataluña son las comunidades autónomas con menos alumnos de Primaria estudiando otro idioma, según revela un informe del Ministerio de Educación relativo al curso 2014-2015, y en el que pone de manifiesto las «diferencias significativas» entre regiones en el estudio de lenguas extranjeras. En España, los programas bilingües se estructuran como currículos escolares complementarios que tienen como objetivo reforzar el conocimiento de una lengua extranjera (fundamentalmente el inglés y en menor medida el francés y el alemán), a través de la enseñanza de áreas de conocimiento distintas de las lingüísticas (Geografía e Historia, Ciencias Sociales, Matemáticas...).

¿Aprender inglés o aprender en inglés? El debate está abierto. «La mayoría de los profesionales con experiencia en este campo compartimos que el simple hecho de aumentar las horas dedicadas al inglés o el decidir impartir determinada materia en inglés, aun siendo iniciativas plausibles, no garantizan per se la mejora en el aprendizaje. En esto, como en casi todo, es tan o más importante poner el acento en cómo se llevan a cabo estas iniciativas que en la cantidad de tiempo dedicado a ellas», escriben Vicent Roig Estruch y Pilar Pérez Esteve en su estudio Estudiar y aprender inglés en Educación Infantil y Primaria. Impartir algunas asignaturas del currículum en un segundo idioma se ha ido generalizando en Andalucía desde hace algo más de una década. «Son más los pros que los contras, como así lo manifiestan muchísimos estudios. Ahora bien, implantar el bilingüisimo requiere medios, inversión y formación del profesorado, cosa que con los recortes que nos han impuesto desde todas las administraciones ha hecho que la puesta en marcha haya sido ciertamente deficiente en Andalucía», sostiene Antonio, profesor de un centro bilingüe de la provincia de Cádiz.

Este asunto saltó a la primera línea de actualidad después de que el pasado otoño un profesor de Huelva publicara una carta en los medios de comunicación en el que subrayaba las deficiencias del bilingüismo en Andalucía: «Si uno entra en una clase de Bachillerato supuestamente bilingüe y dice demasiado rápido Hello ya no te siguen», contaba.

«Si cree usted que sus churumbeles van a hablar inglés cuando salgan a la Universidad, siento defraudarle pero no. El bilingüismo es la gran estafa de la Educación andaluza. Yo, también supuestamente, soy un profesor bilingüe pero por supuesto, no puedo dar una clase de Aristóteles o de Lógica o de Antropología en inglés, me falta nivel», exponía el maestro.

Los expertos señalan que la educación bilingüe consigue una mayor competencia lingüística de los alumnos, también que activa redes del cerebro, que abre la mirada y un canal de comunicación muy importante. Proporciona beneficios profesionales –en un futuro mejorará su posibilidad de encontrar un buen empleo-, cognitivos –se ha demostrado que tienen mayor habilidad comunicativa y flexibilidad mental– y culturales –gozan de una visión del mundo más amplia–. «Al comienzo, fue difícil convencer a algunas familias de que íbamos a dar algunas asignaturas exclusivamente en inglés. Su temor era que podría bajar el nivel y profundidad de esas materias. Todos esos miedos se han ido disipando con el tiempo. Los centros también nos hemos organizado mejor y hemos sabido explicar mejor todas las ventajas que esta enseñanza tiene para los jóvenes. En mi centro no hay nadie que ya se oponga a que sus hijos aprendan las partes del cuerpo humano en inglés, por ejemplo», explica Lucía, profesor en una escuela de Málaga.

El cerebro de un bilingüe desarrolla nuevas habilidades para procesar y manejar la información almacenada, aumentando la capacidad para resolver problemas con mayor facilidad. Además, consiguen un nivel de concentración superior ya que tienen que trabajar con más información, manteniendo los idiomas separados y accediendo en el momento oportuno a cada uno de ellos. «El avance de los alumnos en el segundo idioma se percibe tarde o temprano. El miedo y la vergüenza en tratar de expresarse en esa lengua tiende a desaparecer, un segundo paso es la soltura que va acompañada de una riqueza de vocabulario», enumera Antonio desde Cádiz. La principal característica de una persona bilingüe es la capacidad de pensar y expresarse en ambos idiomas sin dificultad. Aunque siempre habrá un lenguaje dominante en un niño bilingüe. Además la mente de un bilingüe tiene la facilidad de que aunque no utilice durante un tiempo la «segunda-primera lengua» una pequeña «reinmersión» en el idioma le devolverá la fluidez y confianza.

La educación bilingüe se considera que es una forma de frenar de enfermedades degenerativas tales como el Alzheimer. En concreto, los estudios llevados a cabo determinan que quienes manejan más de un idioma si se ven afectados por esa patología pueden retrasar su avance hasta en cuatro años. Hay estudios que demuestran que los adultos mayores que hablaban dos o más idiomas parecen tener una mejor salud mental que los protege de la aparición de la enfermedad de Alzheimer.

La enseñanza de una materia no puede servir de excusa para el aprendizaje de un idioma, resaltan aquellos que recelan del bilingüismo. Es la materia en sí lo verdaderamente importante y no podemos empecinarnos en querer aprender vocabulario en inglés por encima de otras competencias fundamentales. Se quejan de que el profesorado no puede aprender por ciencia infusa las competencias necesarias para enseñar en profundidad su materia en un idioma que en realidad le es ajeno. Uno de los principales aspectos en contra que presentan actualmente el bilingüismo es que en las clases confluyen pequeños con distintos niveles en el idioma extranjero que se aprende, ya sea el inglés o el francés, por ejemplo. Así, al estar reunidos en las aulas por edades y no por su dominio de la citada lengua, se crea un absoluto desnivel que provoca que los más avanzados ralenticen su aprendizaje y que los que dominan menos la misma presenten serias dificultades para seguir el ritmo.

Otro punto destacado en este debate es si este método del bilingüismo es beneficioso o no para los alumnos con problemas de aprendizaje, los expertos apuntan a que «es importante que el niño domine su lengua materna; si no es así, le costará mucho más aprender un segundo idioma y no manejará bien ninguno de los dos». Es por ello que no parece demasiado recomendable el bilingüismo para los niños con problemas de aprendizaje, especialmente dislexia y con retrasos del lenguaje.


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