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Ecoperiodismo

Ciudades diseñadas para niños

Un reciente informe revela que una ciudad diseñada a escala de los niños permite aumentar el rendimiento económico municipal. Los expertos de este estudio alertan del ‘efecto vacío’ de las ciudades insostenibles, que acaban perdiendo población

16 dic 2017 / 22:59 h - Actualizado: 16 dic 2017 / 23:02 h.
  • Bormujos avanza hacia un modelo de ciudad sostenible en la que los árboles y los espacios comunes tienen un papel preponderante. / Manuel Gómez
    Bormujos avanza hacia un modelo de ciudad sostenible en la que los árboles y los espacios comunes tienen un papel preponderante. / Manuel Gómez

Parecen lejanos los años en los que era posible bajar a la calle con el balón para jugar un partido de fútbol con los amigos en la calle. El crecimiento exponencial de la cantidad de vehículos y un tráfico casi ininterrumpido durante las horas diarias hacen que las calles sean de los automóviles y no de los peatones. Sin embargo, según un reciente informe de Arup, una firma global de consultores, ingenieros y diseñadores que abogan por la «fuerza creativa e inspiradora» en el diseño de las ciudades, asegura que «orientar más las ciudades a las necesidades de los niños puede mejorar el rendimiento económico de una ciudad, así como su capacidad de atraer y retener talento y una fuerza laboral más cualificada».

El informe de estos expertos argumenta que «si las ciudades no abordan las necesidades de los niños, se arriesgarán a sufrir el efecto de vacío, que impactará tanto a nivel económico como cultural, como consecuencia de que las familias terminen mudándose a otras áreas». El éxodo de las poblaciones urbanas ante unas ciudades cada vez más deshumanizadas podría ser irreversible, aseguran, si bien exponen que la clave está en «la capacidad de los niños para moverse de forma independiente, el tiempo que pasan jugando al aire libre y su conexión con la naturaleza». Para los autores del estudio, estos sencillos parámetros son indicadores clave de cómo está funcionando una ciudad, no solo para los niños, sino para todos sus habitantes.

Los niños y niñas son según Arup el termómetro de la salud y sostenibilidad del un ecosistema urbano. En efecto, cuanto más se diseñan ciudades pensando en las infraestructuras y no en las personas, mayor es el fracaso de esos entornos para la ciudadanía. En algunos municipios los expertos en urbanismo ya han dado la voz de alarma, como ha hecho el coportavoz de Equo en Sevilla, Esteban de Manuel, que ha reclamado en varias ocasiones que la capital andaluza abandone el modelo de plazas duras, marcadas por el hormigón, sin árboles y sin sombra. La formación verde ya ha denunciado en varias ocasiones que el modelo de ciudad que promueve el actual alcalde socialista, Juan Espadas no es sostenible ni está pensada a escala humana. Mucho menos a escala de los niños. A través de un comunicado la formación ecologista ha criticado intervenciones urbanísticas que se olvidan del acerado en sus obras a la vez que han reclamado hasta la saciedad la plantación de árboles de sombra y la reducción de plazas de aparcamiento. «Se trata de medidas en beneficio de los peatones» que el partido verde considera fundamentales para implantarlas en el plan urbanístico de la ciudad.

Al otro lado de estos diseños urbanísticos insostenibles, como el de Sevilla, se encuentran ciudades como Bormujos, que avanza a duras penas presupuestarias hacia un modelo de ciudad sostenible «donde los árboles estén para dar sombra, haya espacios comunes para la ciudadanía y se pueda disfrutar de los espacios comunes», explica el delegado de Medio Ambiente, Eduardo Díaz. De hecho, el proyecto estrella de la principal delegación de Participa Bormujos –que gobierna en coalición con el PSOE– es el Plan Sombra. Se trata del mayor proyecto incluido en el Plan de Inversiones «financieramente sostenible», aseguran desde la Delegación de Medio Ambiente. Los trabajos constan de dos actuaciones de envergadura, una de las cuales dará respuesta a una de las inquietudes fundamentales de la juventud: la ampliación del carril bici, con una doble vía que permitirá llegar en bicicleta desde Mairena del Aljarafe hasta Gines y hasta Castilleja de la Cuesta atravesando el municipio. El Plan Sombra además incluirá una repoblación del arbolado situado en la Avenida de Juan Diego con árboles a ambos márgenes de la calzada, ubicados en la banda de aparcamiento, «de manera que formen un arco que permita dejar todo este espacio como si de un toldo se tratase», explica el delegado. Esta actuación conlleva a un reestudio también de la iluminación, de las bandas de aparcamientos y puntualmente de la red de saneamiento.

En efecto Bormujos aborda con una mirada sostenible las principales claves que indican en el informe de Arup: espacios públicos pensados a escala humana y una movilidad sostenible. Y el informe pone cifras económicas a estos diseños verdes: «en 2015, las lesiones causadas por accidentes de tráfico fueron la principal causa de muerte entre las personas de entre 10 y 19 años en todo el mundo», indica para concluir que «es fundamental aumentar la sensibilización de los conductores sobre los peatones». Arup pone ejemplos: En Corea del Sur, el proyecto de mejora de la zona escolar está trazando rutas más seguras entre las zonas en las que viven los alumnos y las instalaciones a las que se desplazan frecuentemente. Como prueba, durante un mes, el área urbana de Suwon se convirtió en una zona sin automóviles. El balance fue tan positivo que, más allá del proyecto piloto, los residentes votaron a favor de imponer controles de estacionamiento, restricciones de velocidad y fines de semana libres de automóviles.

El informe destaca la oportunidad de crear ciudades más saludables, más inclusivas, flexibles y competitivas para personas de todas las edades, adoptando un enfoque favorable para los niños en las ciudades. «Estamos viviendo un momento crítico en la evolución de las urbes y cómo tratamos a nuestros niños hoy se traducirá en cómo seremos recordados en el futuro», señala Jerome Frost, Global Cities Leader de Arup, y añade que «tenemos que aprovechar la voluntad política, poner a prueba las intervenciones a través de proyectos piloto y ser creativos en el uso de recursos y capacidades disponibles nos ayudará a optimizar las decisiones necesarias para llevar a cabo entornos propicios para los niños».


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