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Díaz no intervendrá en la asamblea abierta de Sánchez en Sevilla

La secretaria general del PSOE andaluz se prestará a la foto de unidad y participará en el acto, que tendrá lugar el martes en los bajos de Marqués de Contadero, pero no tomará la palabra.

20 ene 2018 / 17:12 h - Actualizado: 20 ene 2018 / 23:21 h.
  •  La presidenta andaluza, Susana Díaz, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la clausura del 13 Congreso del PSOE en julio de 2017. EFE/Julio Muñoz
    La presidenta andaluza, Susana Díaz, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la clausura del 13 Congreso del PSOE en julio de 2017. EFE/Julio Muñoz

Los dos PSOE, frente a frente. La caravana de las asambleas abiertas ideadas por Ferraz aterriza en Sevilla, donde todo hace indicar que se vivirá un nuevo capítulo del eterno culebrón socialista. En esta misma semana, la presidenta andaluza salió al paso para confirmar que sí participará en la segunda parada andaluza de la gira de Sánchez, tras la controversia que generó la primera, a la sazón, obertura de la tournée nacional y que por más que se celebrara en Granada, no contó con el perfil tótem del socialismo andaluz, la propia Díaz. Tanto fue así que el alcalde nazarí, Paco Cuenca y el secretario general del provincial, José Entrena, se quedaron prácticamente solos en la representación susanista del evento.

La insistencia de Sánchez por conseguir la foto con la presidenta andaluza llevó a Ferraz a planear con tenacidad su aparición en Sevilla, territorio comanche susanista y provincia donde menos votos recabó el madrileño en las primarias de mayo. En esta tesitura, Díaz recoge el guante y contraataca: estará presente “apoyando al secretario general” y posibilitará el ansiado retrato de una unidad siempre en tela de juicio, pero no tomará la palabra. La trianera no será de la partida en la nómina de intervinientes de un acto que tendrá lugar el próximo martes sobre las 18 horas en los bajos de Marqués de Contadero, a apenas unos metros del lugar donde Sánchez cerró la campaña de las primarias.

Este acto sevillano replicará el guion de la asamblea que acogió Granada. El saludo inicial correrá a cargo de Verónica Pérez, secretaria general del PSOE de Sevilla y conocida integrante del núcleo duro de la presidenta andaluza. También son de uso público las tensiones que Pérez ha protagonizado con el sector sanchista, que sigue sin perdonarle su ya famosa intervención en la puerta de Ferraz días antes del Comité Federal que derribó al madrileño, así como algún que otro tuit en el que se quejaba de malos resultados del PSOE en elecciones al norte de Despeñaperros. A la líder de los socialistas sevillanos seguirá el alcalde de la ciudad, Juan Espadas, que prácticamente hará de maestro de ceremonias, actuando como moderador y presentador del secretario general. Ambos serán los teloneros de un Sánchez que cerrará la asamblea.

Este modelo novedoso que ha trazado Ferraz se abre como una suerte de debate público, donde los asistentes pueden intervenir e interactuar con el protagonista, papel que encarna el renacido secretario general. Se trata de un formato elástico y diáfano que es toda una horma para el zapato sanchista, que busca así reforzar su mensaje de poner en el centro a la militancia y que exhibe a través de él una batería de anuncios rebeldes para ganar espacio por la izquierda. Alegatos contras las élites o los bancos y un marcado discurso social se han repetido en las asambleas abiertas hasta ahora celebradas, de una gira que acelera su marcha con seis días en los que se sucederán cuatro: Leganés el pasado jueves, Elche este sábado, Valencia el domingo y Sevilla el martes.

El hecho de que Díaz no entre en juego, no es, ni mucho menos, una cuestión baladí. Aunque fuentes de su entorno niegan que la presidenta haya rehusado esta posibilidad y que está previsto así para “mantener el formato” –en Granada abrió el acto el secretario provincial y el alcalde moderó-, a pocos se les escapa que no hubiera existido el mínimo problema al respecto de su participación, siendo como es, la líder del regional más poderoso del partido de la rosa. Aún más en el contexto de que es el provincial sevillano quien lleva el peso de la organización del acto, ya que Ferraz calculó ceder este aspecto a sus agrupaciones territoriales con el objeto de facilitar la logística. Si ha sido así en las otras asambleas, no lo sería menos en Sevilla. En este sentido, ha sido la división que dirige Verónica Pérez quién se ha encargado de concertar el sitio –un espacio municipal recién habilitado en los bajos del paseo Marqués de Contadero, junto a la flamante oficina turística- e incluso la secuencia del acto se ha gestionado desde Luis Montoto, sede del PSOE de Sevilla. Con una única condición: Ferraz se reserva el papel protagonista de Sánchez, que tras arengar sobre las pensiones y otros asuntos de política nacional, se someterá a las preguntas directas que le formulen las bases. El líder socialista también tiene previsto abordar algunos de los problemas que acucian a la capital hispalense y de los que culpará al gobierno de Rajoy, en lo que será un guiño a la tierra y una suerte de frente común con muchas de las cuestiones que Díaz y Espadas están batallando con Madrid.

Esta será la segunda ocasión en la que Sánchez y Díaz se reencuentren tras las primarias. Ambas, en suelo sevillano. La anterior tuvo lugar durante el congreso regional andaluz en el que la presidenta de la Junta reafirmó su poder orgánico en el sur. Allí, ambos intercambiaron discursos, más genérico el del madrileño y directo y desafiante el de la trianera, que tras compartir arrumacos con Sánchez en un recibimiento visiblemente cariñoso, le avanzó públicamente que no consentiría que por estrategia de partido se perjudicase a Andalucía, en un mensaje en clave territorial y de financiación de las autonomías. Ese día, nadie objetó que Díaz fuera la protagonista. Ahora es diferente. Sánchez aterriza en Sevilla con esa vitola de actor principal de su asamblea abierta, con la intención de dar un golpe en la mesa y exhibir mando orgánico, a través un encuentro que es todo un traje a su medida y con el que pretende calar en el electorado históricamente de izquierdas últimamente apartado del PSOE. Pero alrededor de Díaz, el runrún no cesa: “Si hay que hablar de cuestiones sociales y gobernar para la gente, nadie lo ha demostrado más que ella, con hechos y no palabras”, aduce, entre bambalinas, un colaborador cercano.

Es palmario que serán afines a ambos bandos quiénes el martes abarroten el acto sevillano, fieles a sendos toque de corneta. En cualquier caso, la situación es tal, que ambas facciones son conscientes de que el asunto ha degenerado en guerra fría. Se niegan las discrepancias y un perfil fuerte de Ferraz, la número dos Adriana Lastra, llegó a presumir este sábado en Cádiz de que las cuestiones internas “han quedado atrás” mientras otras voces autorizadas del PSOE-A insisten en el mantra de “Pedro manda en Ferraz y Susana en San Vicente”. Nada más lejos de la realidad, ya que basta con dar un paseo por las redes sociales para ser testigos de una batalla fratricida que no cesa, con muchas heridas pendientes de restañar. Un clima aún de ciclogénesis en el que la nave sanchista arribará en el gran puerto susanista. Aunque la mar parezca en calma, nadie niega que aún se atisba la tormenta perfecta.


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