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Díaz precipita a julio el Congreso del PSOE-A ante el avance del sanchismo

Se convocarán primarias al día siguiente de que finalice el Congreso Federal (19 de junio) a la que se presentará la secretaria regional. El sector crítico esperará a que finalice el cónclave nacional para presentar su candidatura

23 may 2017 / 06:59 h - Actualizado: 23 may 2017 / 09:01 h.
  • La presidenta de la Junta y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, a su llegada a Sevilla tras la noche de las primarias. / Efe
    La presidenta de la Junta y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, a su llegada a Sevilla tras la noche de las primarias. / Efe
  • El secretario de Organización del PSOE-A, Juan Cornejo, compareció ayer. / Julio Muñoz (Efe)
    El secretario de Organización del PSOE-A, Juan Cornejo, compareció ayer. / Julio Muñoz (Efe)

El PSOE andaluz puso ayer nombre al secretario general electo. Por tres veces, Juan Cornejo, secretario de Organización regional, llamó a Pedro Sánchez por su nombre en su comparecencia de prensa para valorar los resultados de las primarias. Resulta llamativo, pero el dirigente andaluz mostraba ayer un rostro menos tirante que en la rueda de prensa previa a la cita del domingo.

«No hay química, no se gustan, pero van a tener que cogerse de la mano», así resumía ayer un notable del partido el escenario que se abre después de que Sánchez haya recuperado la Secretaría general y haya pellizcado al socialismo susanista andaluz con un 31 por ciento de los votos en las primarias. «Somos una roca, no pueden con nosotros», aseguran fuentes de la dirección regional. Pero la brisa de tanto batir acaba por horadar hasta a la piedra más dura, y un viento crítico ha empezado a soplar en Andalucía, que preocupa entre la oficialidad.

En ese contexto, pese a que ayer fue desmentido por Cornejo, hay que interpretar la decisión de adelantar al mes de julio (días 29 y 30) el Congreso regional, que en principio estaba programado para septiembre. Precipitar las fechas dejaría al sanchismo andaluz con menos tiempo para organizar una candidatura alternativa que dispute a Díaz la Secretaría regional. La sevillana es una perito en el manejo de los tiempos, las fechas y los calendarios. Ya lo exhibió con el adelanto electoral de 2015 para parapetarse ante el avance de Podemos, y ahora parece repetir la jugada. De esta manera, el PSOE de Andalucía convocará primarias a la Secretaría General justo un día después de que finalice el 39º Congreso Federal (19 de junio) a las que seguro se presentará Susana Díaz. Por su parte, los sanchistas esperarán a que finalice el cónclave para tomar una decisión sobre si presentarán o no alternativa.

La federación regional felicitó ayer a Pedro Sánchez y puso a su disposición toda «la fortaleza y experiencia ganadora» de los socialistas andaluces para hacer más fuerte al PSOE nacional. Díaz se movió en la misma línea: «Ahora lo que toca es arrimar el hombro en el partido y ayudar y apoyar a Pedro Sánchez para que cuanto antes el partido sea la alternativa de gobierno que este país necesita».

Llamamiento necesario a la unidad y a la lealtad hacia el secretario general electo después de que Sánchez sacara a relucir en el debate, a través de titulares de prensa (incluido uno de El Correo de Andalucía) la presunta deslealtad del PSOE-A «desde el día después de que fuese elegido». «Vamos a ir al Congreso con la certeza de que es posible ponernos de acuerdo. Con ese talante irán los 255 delegados andaluces que asistan al Congreso Federal», reconocían fuentes de la dirección andaluza, aunque dejan en manos del equipo de Pedro Sánchez a que haga el primer gesto. «A ellos les corresponde dar ahora el paso», apuntan.

Sánchez y Díaz trabajan para la misma marca aunque no se entiendan, el fuego cruzado debilita a las siglas que cobijan a los dos por lo que ahora el acuerdo parece obligado. El Congreso Federal será la primera estación en la que se podrá comprobar si es posible la entente cordial. Será el nuevo secretario general el que tenga que dar el paso y ver hasta que punto llega su llamamiento a la unidad con la posible incorporación de favorables a Díaz en la Ejecutiva Federal. Ambos bandos tendrán que ceder en esa negociación, y ante el evidente avance de los partidarios a Sánchez en Andalucía se abre la posibilidad de que el secretario general acceda a incorporar a algunos proDíaz a cambio de contar con sus representantes en el equipo de dirección que montará la andaluza un mes después en el Congreso regional.

Después de resueltos estos dos procesos llegarán los congresos provinciales. El sanchismo ha dado un buen bocado al liderazgo de Díaz en cuatro provincias: Almería (32 por ciento de los votos, Cádiz (38 por ciento), Málaga (34) y Granada (41), aunque en las ocho, Díaz ha sido la más votada. En esas cuatro podría avivarse el enfrentamiento entre las dos orillas del partido con la presentación de candidaturas por parte de los partidarios de Sánchez. La preponderancia de Díaz si es más fuerte en Huelva, Sevilla, Jaén y Córdoba. En Cádiz, por ejemplo, hay un enfrentamiento evidente entre la secretaria provincial, Irene García, (susanista), con el secretario general de Cádiz capital, Francisco González (pedrista). Fuentes del partido no descartan este escenario en algunos territorios, pero también dudan de que los resultados de las primarias puedan extrapolarse en los congresos provinciales.

Cornejo insistió ayer en el argumento que deslizó Susana Díaz nada más conocerse el resultado de las primarias. La dirección del PSOE andaluz tratará de subrayar la fortaleza de su líder con el argumento de que fue la opción mayoritaria en Andalucía (63 por ciento de los votos), «es un aval a la presidenta y a su trabajo. Hemos vivido un proceso en el que no se hablaba de Andalucía ni de la Junta, era una cuestión de la organización», consideró.

Díaz admitió que confiaba en ganar, pero insistió en la idea de que a partir de los resultados lo que hay que hacer es estar «al lado de Pedro y arrimar el hombro, que es lo que vamos a hacer los socialistas andaluces». A la pregunta de si volvería a pasar por lo mismo, Susana Díaz dijo que ha sentido «calor y cariño» de muchos compañeros e incluso «he recibido el aval de que las políticas de izquierdas y socialdemócratas que estamos aplicando en Andalucía han sido reconocidas». A su llegada a Sevilla procedente de Madrid, Díaz dejó entrever cuál será ahora su estrategia: «Ahora lo que toca es centrarnos en Andalucía y colaborar y ayudar a Pedro Sánchez en lo que nos pida».

En ese sentido, salvo contadas excepciones, el equipo de Pedro Sánchez ha sido exquisito a la hora de no manchar sus críticas a Díaz con nada que tenga que ver con su cargo institucional al frente del Gobierno andaluz.

Más allá de todos estos futuribles, la gran pregunta ayer era por qué ha pasado lo que ha pasado. Desde el círculo más íntimo de la sevillana se vuelve a insistir en cuestiones como la abstención en la investidura a Rajoy o los acontecimientos que rodearon al Comité Federal del 1 de octubre. «Quizá no los hemos explicado suficientemente bien», admiten. Son dos asuntos que se escondieron debajo de la alfombra y que no se expusieron a la militancia con la claridad que requerían decisiones tan trascendentes para los militantes.

También aseguran que una vez conocidos los datos de los avales empezaron a intuir que la movilización podría ser muy alta (ya manejaban cifras de participación en torno al 80 por ciento). Ese plus que se movilizó el domingo lo hizo a favor de Pedro Sánchez.

Otro de los asuntos que quiso zanjar el secretario de Organización andaluz en su multitudinaria rueda de prensa fue el de la diferencia entre el número de avales y votos que recibió Susana Díaz. Reconoció que a nivel nacional sí que había recibido más avales que votos (unos mil), pero en Andalucía fueron más los votos que los avales.


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