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El año de la sequía

2017 se despide marcando el inicio de un periodo de sequía sin precedentes. La falta de planificación de un proceso cíclico en nuestro clima nos aboca a una situación complicada de disponibilidad de agua

31 dic 2017 / 09:37 h - Actualizado: 30 dic 2017 / 21:03 h.
  • En la zona agrícola de Torre del Águila, en Utrera, este año han vivido un auténtico calvario por la falta de agua. / Jesús Barrera
    En la zona agrícola de Torre del Águila, en Utrera, este año han vivido un auténtico calvario por la falta de agua. / Jesús Barrera

«Estamos ante una de las sequías más severas de los últimos decenios» son palabras del último informe del Observatorio de la Sostenibilidad (OS) en el que este órgano independiente presenta una serie de recomendaciones ante la actual situación de sequía en España.

Las diferentes variables del informe determinan una situación que muestra la «elevada vulnerabilidad» de España frente al cambio climático, los altos consumos de agua por el aumento de regadíos hasta el año 2016, el aumento de superficie artificial y de habitantes urbanos y los récords de turistas que se superan año tras año. Además, señala las elevadas pérdidas aún existentes en el sistema de abastecimiento y transporte de agua y la falta de gestión y de transparencia en las decisiones que se toman sobre el manejo de este recurso estratégico y limitante para el desarrollo socioeconómico.

Las principales recomendaciones, ante la grave situación existente, son dirigidas a las administraciones públicas y tienen que ver con la búsqueda de alternativas de abastecimiento a cada ciudad para tomar medidas en caso de persistir la sequía, paralización de cualquier nuevo regadío y plan de disminución de zonas de regadío, aumento de depuración y regeneración de aguas depuradas para reciclar al máximo, no destino de aguas para producción energética mientras existan problemas de abastecimiento, inicio de transición energética hacia renovables para ahorrar agua, inicio campaña masiva de ahorro en todas las administraciones publicas incluyendo parques y fuentes, inicio campaña de publicidad de concienciación y ahorro hacia industrias y ciudadanos, cierre de pozos ilegales, o realizar un estudio para introducir precio en el agua de riego, entre otras cuestiones.

Respecto al sector empresarial, el Observatorio de la Sostenibilidad apunta que se tienen que acometer cambios de procesos para ahorrar agua, depuración de vertidos y reciclaje de aguas al 100 por cien, campañas de ahorro con publicación de los resultados de ahorro de agua, y la ciudadanía como campañas de ahorro en casa. A medio plazo las recomendaciones consisten en un enfoque basado en la gestión de la demanda y no el aumento de la oferta, que por el propio cambio climático no pueden ser.

El informe, que también hace una radiografía de la sequía por Comunidades Autónomas, señala que en Andalucía el volumen de agua actual en los embalses es de un 4.252 hectómetros cúbicos, lo que representa un 35,7 por ciento del total de la capacidad, mientras que la misma medida hace 10 años era del 57,17 por ciento. Andalucía es así la comunidad autónoma en el puesto octavo en cuanto a porcentaje de reservas de agua, en valores muy similares a la media española, si bien alberga las segundas mayores reservas en valores absolutos.

Sin embargo, esos mismos datos apuntan cuestiones clave, como que la superficie de riego es ligeramente superior a un millón de hectáreas, lo que supone un 20,8 por ciento del total de superficie agraria de la comunidad autónoma y un 28 por ciento del total de la superficie de regadío de España. Es decir: más de una cuarta parte de todo el regadío español está en Andalucía. Por supuesto es la primera comunidad por superficie de regadío, recalca el informe del OS.

De hecho se hace un análisis histórico de esta situación y se apunta que entre 1987 y 2016 la superficie de regadío se incrementó en un 58 por ciento, siendo la cuarta comunidad autónoma que más ha incrementado esa superficie desde ese año. El consumo de agua de esta superficie de riego es del 94 por ciento del total disponible. Es la comunidad que más porcentaje de sus reservas de agua destina al riego. Mientras, las pérdidas reales en los sistemas de suministro municipal son de del 19,6 por ciento, lo que significa 50 l/hab/día.

Para la Asociación Española de Operadores de Agua Pública (Aeopas), la situación empieza a ser de extrema gravedad en tanto que 14 pueblos andaluces han sufrido ya episodios relacionados con la sequía. Una cifra muy reducida si se compara con los más de los 300 pueblos de Castilla-León o los 40 pueblos de Galicia Costa que han tenido que tomar medidas restrictivas: cortes nocturnos y limitación de usos. Según fuentes de Aeopas «hay que desregionalizar el conflicto, y abordar la sequía de una manera más integral, en la que se trate al agua como un recurso escaso que hay que gestionar en este momento en un contexto de «sequía» introduciendo criterios de economía circular y desde los criterios de convergencia que marca nuestra pertenencia a Europa».

En este sentido, desde Aeopas señalan que la sequía es un fenómeno meteorológico extremo y que a medida que el fenómeno del calentamiento global se haga más patente en nuestro planeta, sus efectos serán más perceptibles dentro del ciclo hidrológico, «motivo por el cual los científicos pronostican períodos de sequías e inundaciones más prolongados». Por esta razón la planificación, la anticipación, los mecanismos de control y los mecanismos de cogestión y comunicación son prioritarios en su gestión, apuntan desde la Asociación nacional de operadores de agua pública.

«Sin embargo es muy tradicional en la vieja política de aguas que siempre ha practicado el Partido Popular presentar la sequía de la cabecera del Tajo y del Segura (y por supuesto la repercusión sobre la infraestructura del acueducto Tajo-Segura) como una sorpresa y como algo insólito en nuestro clima», critican desde Aeopas, y añaden que «de paso, actúan guiados por su incultura política para teatralizar conflictos territoriales de los que espera sacar tajada partidista cuando en realidad están provocados fundamentalmente por su apatía y su ausencia por su desinversión en políticas de agua y energía».

La sequía que nos azota desde enero de 2016 ha vuelto a encender las alarmas sobre la vulnerabilidad de nuestro país en uno de los recursos esenciales, el suministro de agua. Entre 2014 y 2016 ya llovió un 6 por ciento menos que la media. Sin embargo –tal como apunta Luis Babiano, gerente de Aeopas– el Estado en el 2017 redujo en sus presupuestos las partidas de inversión en infraestructuras caen respecto al año anterior y es especialmente relevante es el descenso de 34 por ciento en obras hidráulicas frente al gasto destinado a aeropuertos aumenta un 13 por ciento hasta los 615 millones. Lo que denota que a esta sequía se reaccionó tarde. No han realizado avanzado en la gestión y creación de agua regenerada, se ha minimizado las inversiones en modernización de regadíos (ha paralizado el segundo plan nacional de modernización de regadíos que tenía como prioridad el uso eficiente de agua y de energía), ni en poner en marcha estudios sobre gestión y ordenación de los recursos subterráneos vitales para minimizar el impacto de la presente sequía, ni en mejorar dicotomía agua-energía «que nos hubiera permitido tener muchas desaladoras auto-produciendo parte de su energía gracias al avance de las renovables con los beneficios que eso hubiera traído al medio ambiente y para abaratar su uso (sobre todo agrícola)». Dentro de esta «apatía», el Gobierno no sólo no avanzó en las políticas de contención de la demanda ni realizó medidas de control del regadío ilegal sino que «ni siquiera ha avanzado significativamente en la conexión de tuberías con los agricultores que se lo demandaban», denuncian desde la organización. Por el contrario, aseguran que «en numerosas ocasiones se nos ha insinuado y filtrado que la privatización del recurso nos iba a traer los recursos». «Así en vez de desarrollar que los municipios de Murcia, Alicante y Almería tuvieran cada vez más garantía de suministro a través de la combinación de desalación y del agua subterránea, energías renovables y control del regadío ilegal, el Gobierno se preocupó únicamente de mercantilizar el régimen concesional y de amenazar estos años con la privatización».

ENTRANDO EN PÁNICO POR EL AGUA

Tras septiembre, con un verano que profundizó la situación de escasez, «se entró en una situación de Pánico y desde entonces las instituciones miran todos los días al cielo», explica Luis Babiano, gerente de Aeopas. «Un pánico que se concreta en un decreto de sequía que no da respuesta ni garantiza el suministro de agua en todas las cuencas (que no son solo las cuencas las del Duero, Segura y Júcar) y que aún se está tramitando en el Senado».

«Tenemos que resaltar que todas las actuaciones que se aprobarán en esta situación de pánico deberían haberse realizado anteriormente y todas nos saldrán más caras ya que se realizaran de forma improvisada y bajo las fórmulas de emergencia; acelerando su contratación; rebajando los controles ordinarios de contratación y los requisitos medioambientales», denuncia el gerente de los operadores de agua públicos.

«Es curioso que no se den dotaciones a las confederaciones para que extremen la vigilancia sobre el uso del agua, por ejemplo con satélites y reforzando la guardería; también brillan por su ausencia la puesta en marcha de las campañas de sensibilización que permitieron ahorros significativos en la anterior sequía», afirma Babiano.

«Necesitamos que se intensifiquen y empiecen a emitir lo antes posible campañas de ahorro del agua, dando especial valor a la reutilización, y coordinándolas con las comunidades autónomas: nosotros ya lo hemos hecho como asociación a través de la campaña que está aplicándose ya en la Ciudad de Córdoba o Cádiz pese a que tienen garantizado el recurso».

Este tipo de acciones pueden llegar a conseguir ahorros en el consumo doméstico de entre el 5 por ciento y el 11 por ciento. A la conciencia social para evitar el derroche (cerrar el grifo para limpiarse los dientes o esperar hasta que haya una carga completa antes de usar una máquina de lavado, por ejemplo) se unen obras para evitar fugas en las tuberías, los electrodomésticos eficientes, los difusores de los grifos y las cisternas de doble descarga. Aeopas desarrolla ahora una campaña con la colaboración de la Junta de Andalucía para optimizar el aprovechamiento de un recurso tan esencial como deficitario.


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