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El consejero encarga a la nueva cúpula del SAS «hablar con todos»

Admite errores y alega que con el cambio de interlocutores ya no hay obstáculos para un diálogo en el que pide a las plataformas «propuestas»

01 feb 2017 / 21:42 h - Actualizado: 01 feb 2017 / 22:17 h.
  • El médico Jesús Candel, Spiriman, es llevado a hombros por un policía y arropado por centenares de personas. / Efe
    El médico Jesús Candel, Spiriman, es llevado a hombros por un policía y arropado por centenares de personas. / Efe

Con las dimisiones del ya exviceconsejero de Salud y del exgerente del SAS aún calientes, y con los partidos de la oposición y las plataformas ciudadanas dejando claro que el cambio de interlocutores es un paso pero no la solución, el Parlamento andaluz reanudó ayer su actividad con un duelo entre el consejero de Salud, Aquilino Alonso, y los grupos que dibujaron versiones opuestas de la gestión sanitaria apoyados en unos u otros datos. Para Alonso, con las fusiones hospitalarias derogadas y los nuevos interlocutores que «tienen el encargo claro de hablar y reunirse con todos a partir del martes», ya no debe haber problemas para una negociación que el consejero sostiene que siempre ha estado abierta frente a los reproches de la oposición por la falta de diálogo.

Representantes de las plataformas contra la fusión hospitalaria surgidas en Granada, germen de las mareas blancas extendidas a otras provincias ante las que la Junta ha paralizado y derogado los procesos iniciados en Granada y Huelva, se reunieron durante la mañana con los cinco grupos parlamentarios y dejaron claro que seguirán movilizándose hasta tener una «hoja de ruta clara» de la reordenación hospitalaria en Granada, donde no aceptarán nada que no sea dos hospitales completos con urgencias finalistas.

El consejero comenzó su intervención en tono conciliador mostrando «respeto» a unas protestas que desde la Junta se han tachado de politizadas y reconociendo que «algo no hemos hecho bien». Pero a continuación rechazó «el mensaje catastrofista» que busca «desprestigiar» la sanidad pública andaluza y contribuye a imponer «las tesis de la derecha» en aras de la privatización. Lo hizo con una retahíla de datos de asistencias, esperanza de vida o reducción de morbilidad y una reivindicación del aumento presupuestario en los últimos tres años «lejos de los recortes» y los esfuerzos por mantener a la plantilla y darle estabilidad.

«Es triste que ante todos estos datos algunos partidos prefieran quedarse con problemas puntuales», lamentó. Y concluyó asegurando que el diálogo con los profesionales está abierto en todas las provincias en cada una de las cuales, destacó, las reivindicaciones son distintas.

En las réplicas de PP, Podemos, C’s e IU hubo una pregunta común: «¿Entonces por qué se manifiesta la gente en la calle?». Y también coincidieron en afear al Gobierno andaluz que si no es por esas movilizaciones no hubiera dado marcha atrás en las fusiones hospitalarias realizadas sin hablar con los profesionales, si bien subrayaron que los problemas de la sanidad andaluza vienen de antes y van más allá de estos procesos fruto de una «mala gestión» ante la que «el pueblo andaluz» y «no los grupos políticos» ha «explotado». «Esto no es un contuvernio como dice la señora Díaz y tampoco es verdad que los que están saliendo a la calle es que quieran desprestigiar la sanidad pública o hacer negocio», subrayó la portavoz popular Carmen Crespo, quien afeó a la presidenta que «según está la situación debía haberse subido» ella al estrado para dar explicaciones.

Desde IU, la diputada Inmaculada Nieto destacó que «el problema no es sólo de dinero sino de gestión desacertada que no cuenta con la opinión de las personas y de modelo» y el diputado de Podemos, Juan Antonio Gil de los Santos, subrayó que «si no se reconocen los problemas de la sanidad pública, que los hay, no los resolveremos y nos irá comiendo terreno la privada». Tanto ellos como la diputada de C’s, Isabel Albas -a la que el resto reprochó que su formación rechazara celebrar un pleno monográfico sobre sanidad- preguntaron al consejero por el plan de refuerzo de Atención Primaria, la renovación tecnológica o una oferta de empleo público extraordinaria ante el déficit de plantilla acumulada durante la crisis, instándole a concretar plazos. También el PP exigió «un cronograma para la reversión de la fusión hospitalaria».

Alonso apuntó que en dos meses se presentará un plan de mejora de las listas de espera, que existe un programa de renovación tecnológica a tres años tras haber tenido que priorizar la asistencia durante la crisis y deseó poder convocar el próximo año una oferta de empleo extraordinaria si el Gobierno suprime los límites a la tasa de reposición. Respecto a la reordenación hospitalaria, reiteró que las fusiones están derogadas y los nuevos interlocutores comenzarán la próxima semana a reunirse «con todos» y «lo que le pedimos a las plataformas es que establezcan propuestas».


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