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El ‘Sgt. Pepper’s’ de Susana Díaz

La presidenta de la Junta trata de transfigurarse en tiempo récord para reconducir su carrera política tras la primarias

29 may 2017 / 08:59 h - Actualizado: 29 may 2017 / 09:02 h.
  • Susana Díaz deposita su voto en la jornada de primarias del PSOE. / Teresa Roca
    Susana Díaz deposita su voto en la jornada de primarias del PSOE. / Teresa Roca

Los Beatles tardaron sólo cuatro años en hartarse de ser los Beatles. «Hemos llegado a ser más famosos que Jesucristo», dijo John Lennon, en una frase que muchos creen que le costó la vida. En agosto de 1966 dejaron de actuar y no se supo nada de ellos en meses. Tenían necesidad de reinventarse y lo primero fue cambiar su aspecto. Del peinadito de niños pijos a las melenas, bigotes y barbas consecuentes con la contracultura hippie de 1967. En un viaje de avión de Estados Unidos a Inglaterra, Paul McCartney plasmó ese cambio de imagen en un alter ego: La Banda del Club de los Corazones Solitarios del Sargento Pimienta.

La carrera política de Susana Díaz ha llegado a un momento parecido a aquel que vivió el cuarteto de Liverpool en el verano de 1966, aunque en este caso la necesidad de transfiguración se ha presentado tras estamparse contra su primer fracaso sonado, después de una trayectoria en la que siempre acabó por ser la vencedora en todo lo que se propuso. Ese método, que le llevó desde su agrupación socialista de Triana hasta la presidencia de la Junta, parecía imbatible hasta hace ocho días cuando fue claramente derrotada en las primarias socialistas.

En torno a las once de la noche del domingo 21 de mayo se certificó la muerte del susanismo, tal y como se le conocía hasta entonces. Pero desde justo ese momento Susana Díaz empezó a pensar en cómo reinventarse para encontrar, como los Beatles, su Sgt. Pepper’s. Si Paul McCartney ideó en un avión la nueva imagen del grupo, la dirigente andaluza bajó del AVE el lunes ya con un talante muy distinto al que ofreció la noche anterior en Ferraz. «El secretario general electo» pasó a ser «Pedro», mientras esbozaba una sonrisa ante los periodistas que la esperaban en Santa Justa, para después pronunciar el primer versículo de su nuevo evangelio: «ahora lo que toca es centrarse en Andalucía». Esta última declaración bien podría haber llevado también un fondo musical de los Beatles, con la canción Get Back (Vuelve), «vuelve al lugar al que una vez perteneciste».

En la primera canción del disco, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, McCartney escribe una letra en la que introduce a esa banda ficticia. «Han estado de moda y pasados de moda, pero la diversión está asegurada. Así que permitidme que os presente a la Banda del Club del Corazones Solitarios de Sargento Pimienta. Es maravilloso estar aquí, es emocionante. Sois un público estupendo». Las primeras horas de Susana Díaz de vuelta a Sevilla después de la noche de primarias son frenéticas, con la idea de presentar a los suyos su nueva imagen. Encuentro con los secretarios provinciales del PSOE andaluz, reunión de la Comisión Ejecutiva Regional, cita con el líder de Cs, Juan Marín, en San Telmo, charla ante su grupo parlamentario y corrillo con periodistas. «No quiero que nadie haga susanismo. Eso acabó. No me voy a meter ni a opinar en lo que él haga en Madrid (por Pedro Sánchez), y voy a estar centrada en fortalecer Andalucía. Hay que dejar de hablar de nosotros y hablar de los problemas de los ciudadanos. No tenemos ni un minuto, a trabajar». En mucho menos tiempo que los Beatles, Susana Díaz había engendrado su nueva imagen y su mensaje era coincidente con el Sgt. Pepper’s: «Es maravilloso estar aquí». Asomadito por una rendija abierta en la puerta de la sala de comisiones en la que la presidenta de la Junta sermoneó a sus diputados, uno de sus popes estratégicos –Máximo Díaz Cano– asentía con la cabeza mientras ella se dirigía a la audiencia.

Tan lejos va la metamorfosis que idea McCartney que cambia el nombre a Ringo Starr y lo presenta como Billy Shears, antes de que el batería comience a cantar la segunda canción del LP, With a little help of my friends. Era el segundo tema en toda la carrera del grupo en el que Lennon, McCartney y Harrison sólo participaban en los coros y dejaban el peso vocal al cuarto integrante. Y es precisamente con un tema titulado Con un poco de ayuda de mis amigos.

Desde que Susana Díaz llegó a la presidencia de la Junta de Andalucía se ha encargado de cantar, tocar la guitarra, el bajo y la batería. Como mucho sólo ha dejado que le hagan los coros. En su idea de fortalecer tanto su liderazgo y su imagen ha olvidado que en cualquier actividad de la vida siempre suelen ir las cosas mejor cuando se tiene un poco de ayuda de tus amigos. Las mareas sanitarias se rebelaban contra las fusiones hospitalarias, ahí que iba la presidenta a apagar el fuego. Las asociaciones educativas amagaban con movilizarse a cuenta del decreto de Educación Infantil, ahí que iba ella con el extintor para evitar otro foco de movilizaciones. El rodearse de un gobierno de un perfil más técnico que político ha hecho que la presidenta tenga muy poca ayuda a la hora de afrontar algunos asuntos que han desgastado a la Junta. Díaz ha echado mucho de menos en estos últimos meses a Mario Jiménez, su portavoz parlamentario, ocupado en tareas de la gestora más que en sacarle las castañas del fuego en Andalucía. Después de la intervención de Jiménez en la sesión de control del pasado jueves, Díaz se río a carcajadas, él volvió a hacerle el trabajo contra la oposición que tanto le hacía falta.

Los chismorreos apuntan a que una remodelación en su equipo de consejeros no está lejos, y que en ella tratará de reforzar ese perfil político que tan necesario es en un Ejecutivo. Como hicieron Lennon, McCartney y Harrison, Susana Díaz da la impresión de que va a dejar que en su equipo haya algunos Ringo Starr, que le den un poco de ayuda.

El experimento de los Beatles con su Sgt. Pepper’s en 1967 acabó por ser el mejor disco de la historia, según la revista Rolling Stones. Publicado justo ahora hace 50 años, estuvo 27 semanas como número uno en Reino Unido y 15 en EEUU. Se han vendido alrededor de 32 millones de copias. Que nadie dé por acabada a Díaz.


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