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Encuentra el punto G para reducir la contaminación lumínica

Los astrofísicos andaluces crean un índice para medir el exceso de luz azul artificial en el cielo nocturno y modular la intensidad de la iluminación humana

16 may 2018 / 20:46 h - Actualizado: 16 may 2018 / 21:51 h.
  • Presentación del Indicador Espectral G en la Consejería de Medio Ambiente, Sevilla. / El Correo
    Presentación del Indicador Espectral G en la Consejería de Medio Ambiente, Sevilla. / El Correo

El cielo nocturno andaluz, por sus condiciones geográficas y climatológicas, tiene una de las mejores calidades en Europa para la observación astronómica. Por eso no es de extrañar que hayan sido físicos de los observatorios de Calar Alto, en Almería, y de Sierra Nevada, en Granada, los encargados de presentar el nuevo Índice Espectral G para la medición de la cantidad de luz contaminante para el cielo nocturno. Este indicador permitirá regular la luz artificial para que esta tenga un menor impacto en la biodiversidad, en la salud humana y en los propios estudios astrofísicos, a los que también afecta la contaminación lumínica.

Con motivo del Día de la Luz, «en la búsqueda del desarrollo sostenible y el impulso del empleo verde», la secretaria general de Medio Ambiente y Cambio Climático de la Junta, Pilar Navarro, presentó este miércoles junto a los científicos responsables el nuevo indicador Índice Espectral G, gracias al cual se impulsará un reglamento aplicable a todo el territorio andaluz para la regulación y limitación de la contaminación lumínica, que está ahora elabora la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio.

Este flamante indicador, desarrollado por el doctor en astrofísica David Galadí, del Observatorio de Calar Alto, permite clasificar las diferentes fuentes de luz de forma cuantitativa en función de la cantidad real de luz azul emitida, con el fin de garantizar su uso con el mínimo contenido posible en la banda azul en horas nocturnas.

Gracias a este indicador se puede elaborar una normativa reguladora de la luz, que sienta las bases para preservar el cielo andaluz como patrimonio natural, mediante la inclusión de criterios ambientales en el diseño del alumbrado público: iluminar dónde y cuándo sea necesario a los niveles y a la temperatura de color adecuados.

De este modo se consigue reducir el impacto en los hábitats naturales más sensibles, se evita la intrusión del alumbrado exterior en el ámbito privado, se garantiza el buen funcionamiento de los observatorios astronómicos y se mejora la eficiencia energética.

En la página web de la Junta ya se encuentra disponible una herramienta de sencillo uso para que todos puedan calcular el índice espectral real de las fuentes luminosas que ya posean o que deseen obtener.

Además la Consejería de Medio Ambiente prestará apoyo técnico adicional a los fabricantes, ayuntamientos y demás agentes implicados en el sector de la luz creando un catálogo de índices espectrales. La inclusión de este parámetro en las especificaciones técnicas de las lámparas permitirá que los consumidores puedan conocer el grado de sostenibilidad real del producto que adquieren.

LA LUZ AZUL

La luz azul es un componente de la luz procedente de cualquier lámpara que emita luz blanca. Este tipo de luz resulta más perjudicial que la luz más cálida y más anaranjada, ya que afecta de forma directa al cielo nocturno, lo que provoca esa contaminación lumínica que afecta tanto a la fauna y flora andaluzas como a los estudios científicos del cielo nocturno.


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