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Entre el cielo y el suelo ¿hay algo?

Comienza la campaña de las primarias del PSOE en un ambiente cada vez más agrio y con un panorama complicado sea cual sea el resultado final

08 may 2017 / 22:13 h - Actualizado: 09 may 2017 / 10:10 h.
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{Crepita el PSOE a tal intensidad que esa vieja refriega entre los guerristas y los felipistas queda reducida al cabreo infantil entre dos niños enfadicas. Hoy comienza la campaña de unas primarias a secretario general que están diseñadas para unir, pero que amenazan con descuartizar. «El partido está ahora como los trucos esos en los que un mago divide a una persona en dos. Pues sólo alguien con magia, con habilidades extraordinarias, puede hacer que el PSOE vuelva a ser un organismo en el que todas sus partes estén ensambladas», contaba este pasado fin de semana un militante socialista que se define así mismo como un militante en blanco y negro, de los veteranos.

Dividido en un PSOE del norte y otro del sur, aturdido en lo ideológico y rasgadas las costuras que unen al partido con sus votantes, a éstos con la organización, y ésta con la militancia, la campaña que se inicia hoy va a resultar trascendental para tratar de zurcir el partido.

Y quizá sea esa la primera cuestión en la que todos se han equivocado. Invocaron la historia centenaria, el poder de las siglas y el legado de sus viejos líderes para desdeñar la dimensión de la rotura. Pero no se trata de un simple esguince, es una fractura y más grande de lo que casi nadie esperaba. No ha sido hasta la presentación de los avales y hasta que las redes sociales han borboteado entre los reproches de unos y otros cuando la clase dirigente ha percibido que la situación era tan grave. Las decisiones que se han tomado en los últimos meses han sido de mucho calado y han puesto en cuestión asuntos tan nucleares dentro del socialismo español a nivel estratégico y de funcionamiento, pero parece que sólo la militancia había asimilado que las entrañas del partido estaban al aire.

Ahora, tres candidatos se presentan como posibles magos para volver a engarzar las junturas del PSOE. Dos de ellos, Susana Díaz y Pedro Sánchez, están separados por años luz de distancia, el cielo y el suelo. Patxi López trata de presentarse como la tercera vía capaz de pacificar a dos posiciones tan enconadas, pero nada indica que va a ser capaz de superar la polaridad entre el exsecretario general y la líder andaluza. Así que la cuestión es comprobar si como compuso José María Cano para la canción de Mecano entre el cielo y el suelo hay algo que sea capaz de reconstruir al PSOE.

Para lo que sí ha servido este proceso de primarias, gane quien gane, es para certificar que el PSOE se ha movido en ciertas cuestiones en sentido inverso al de buena parte de sus militantes y de su electorado desde que José Luis Rodríguez Zapatero evitaba llamar crisis a la crisis. Cuando al fin se decidió a ponerle nombre a lo que estaba sucediendo «viró al modelo exigido por Bruselas y aplicó una serie de recortes», recordó ayer Josep Borrell, en la presentación de su libro los Idus de Octubre, un título que ya da señales de la vertiente por la que se han movido los acontecimientos en el PSOE en los últimos seis meses. No es de extrañar cuando entre compañeros se han escuchado cosas como que un diputado susanista llame «hijaputa» a una sanchista o que un alcalde del bando de Sánchez acuse a la gestora de «prácticas mafiosas».

Ahí se generó el cortafuegos que amenaza con partir al partido en dos. La distancia entre el aparato y la militancia se ha agrandado tanto que da la impresión de que ya forman parte de dos organismos completamente distintos. «Soy el candidato de la militancia», ha llegado a declarar Sánchez, como si los casi 60.000 avalistas de Susana Díaz no lo fueran o los considerara menos militantes que los suyos. Más que unas primarias se ha convertido casi en un proceso identitario sobre quién es más o menos socialistas. Hasta el eslogan de la candidata incita a ello: «100por100PSOE», como si sus dos contrincantes no lo fueran o los considerara menos socialistas que ella.

La Comisión Federal de Ética y Garantías del PSOE acabó ayer el proceso por el que ya se puede considerar a Susana Díaz, Pedro Sánchez y Patxi López como candidatos a la Secretaría General del PSOE. La revisión de los avales invalidados otorga 841 avales más a Díaz y 575 a Sánchez, mientras que el número de las firmas logradas por López no ha variado respecto al recuento inicial de la semana pasada. Con este procedimiento, Díaz obtiene 60.231 avales, que son 6.539 más que los 53.692 de Sánchez. López mantiene sus 10.866 firmas.

Desde hoy y hasta el 20 de mayo tendrá lugar la campaña de información de ambos candidatos. El próximo lunes se celebrará el único debate entre los aspirantes. Tendrá el formato clásico de los grandes debates políticos en España: apertura, tres bloques temáticos y cierre, con el llamado «minuto de oro» a cargo de Sánchez, en una sala sin presencia de militantes.

Susana Díaz advirtió ayer de que «quien sale a pactar es que confía poco en ganar», y recalcó que ella nunca va a «justificar» las derrotas electorales desde la «aritmética». «Yo salgo siempre a ganar porque salir a pactar no se corresponde con la historia de mi partido y quien sale con un plan B es que no confía en su plan A», aseguró en una entrevista en Telecinco


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