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Ecoperiodismo

Europa se queda sin insectos

Un gran estudio sobre la situación de las poblaciones de insectos en Europa alerta de una reducción de más de un 70%. En Andalucía, pese a la escasez de estudios concretos, hay datos que revelan esa desaparición paulatina de insectos, aunque quedan ‘reservas’ como Doñana, donde sobreviven las especies más afectadas

28 oct 2017 / 20:15 h - Actualizado: 29 oct 2017 / 12:36 h.
  • Imagen ampliada de una mosca, uno de los insectos domésticos más comunes en nuestros hogares. / El Correo
    Imagen ampliada de una mosca, uno de los insectos domésticos más comunes en nuestros hogares. / El Correo

Un equipo de investigadores de los Países Bajos, Reino Unido y Alemania acaba de confirmar un dramático declive de las poblaciones de insectos en Europa. El alarmante estudio ha hecho un seguimiento de las poblaciones de insectos en Países Bajos, Reino Unido y Alemania, aunque sus datos son extrapolables a todo el continente.

El estudio, publicado en la prestigiosa revista Plos One, ha recopilado datos de los últimos 27 años y concluye que 7 de cada 8 insectos voladores han desaparecido de los ecosistemas. Los datos, que ha puesto sobre la mesa en España la organización conservacionista SEO Bird Life, pueden tener consecuencias letales en los ecosistemas ya que estas poblaciones de insectos suponen un eslabón fundamental en las cadenas alimenticias de otras especies. «Nos encontramos con un tipo de desarrollo altamente dramático y amenazante –apunta Olaf Tschimpke, presidente de NABU (socio de BirdLife en Alemania)–; sólo el hecho de que todos los lugares de estudio estaban aislados dentro de reservas naturales, donde más del 90 por ciento del área circundante se usa para la agricultura convencional, sugiere que la agricultura tiene un impacto negativo en la población de insectos».

En Andalucía, el estado de las poblaciones de insectos es una incógnita, como apunta Ignasi Bartomeus, investigador de la Estación Biológica de Doñana: «Eso es debido a la falta de estudios y datos sobre las poblaciones de insectos». Este científico especializado en polinizadores apunta que «pese a su importancia en el ecosistema, se dedica poco esfuerzo a entender estos animales». Sin embargo, estudios aislados muestran tendencias similares con disminución de las poblaciones de muchos grupos de insectos incluyendo mariposas, libélulas o saltamontes, aclara Bartomeus. «Quizás, en Andalucía, dado su heterogeneidad de paisaje y su relativa baja presión humana –comparado con Países Bajos o Reino Unido–, puede que sus insectos estén un poco mejor, no mucho... pero nos faltan datos», aclara.

El estudio europeo, uno de los más reveladores sobre las poblaciones de insectos que se ha hecho hasta la fecha, señala como principal causante el uso de pesticidas agrícolas y la pérdida de hábitats. Por eso, tras conocerse los nuevos datos científicos, la organización conservacionista alemana ya ha pedido al nuevo gobierno alemán que aborde una reforma fundamental de la Política Agraria Común (PAC) de la UE, así como un mayor esfuerzo en la investigación y la protección de la biodiversidad.

En este sentido, en Andalucía hay lugares para la esperanza. Doñana sin duda es uno de ellos, como apunta el científico de la EBD: “Por ejemplo los escarabajos peloteros están en declive en casi toda la península debido a los antibióticos que se les da al ganado, que pasan a sus heces, matando a los escarabajos que se alimentan de ellas; pero Doñana, donde está prohibido el uso de estos antibióticos, actúa como refugio para estos escarabajos y «seguro que también beneficia a muchas otras especies de insectos», explica Bartomeus.

«Las causas de pérdida de especies son siempre las mismas que para otros animales y plantas», aclara el investigador de la EBD: La destrucción del hábitat natural es la causa principal; pero ya hay datos científicos que han sumado nuevos elementos a esta ecuación de la extinción, como el cambio climático, que ya está afectando a muchas poblaciones de insectos. «Hay que tener en cuenta que la mayoría de los insectos no regulan el calor corporal, y por tanto son mucho más sensibles a cambios de temperatura», indica Bartomeus. «Además, la contaminación lumínica, los insecticidas y otras amenazas componen un cóctel letal para las especies que sí podrían adaptarse a vivir cerca de nosotros».

El profesor Dave Goulson de la Universidad de Sussex, coautor del estudio europeo que acaba de publicarse, es uno de los que da la voz de alarma, ya que como indica «los insectos constituyen alrededor de dos tercios de toda la vida en la Tierra». Este científico británico no duda en hablar ya de un «armageddon ecológico», ante lo que, según él supone haber hecho «grandes extensiones de tierra inhóspitas para la mayoría de las formas de vida». «Si seguimos con la trayectoria actual, nuestros nietos heredarán un mundo profundamente empobrecido», concluye.

Sin embargo, Ignasi Bartomeus sostiene que aún estamos a tiempo de arreglar esta situación: «Mantener el hábitat natural que nos queda y hacer más amigable el que usamos para agricultura y urbanización puede revertir estas tendencias». Según el investigador de la EBD se trata de materializar un «cambio de paradigma, y ver que podemos compartir el espacio con muchos animales, lo que sin duda nos aportará beneficios como tener más insectos polinizadores, controladores de plagas, o recicladores de materia orgánica».

Los estudios a largo plazo de diferentes países han demostrado que este fenómeno de pérdida de insectos no es exclusivo de Alemania. La UE incluso ha confirmado oficialmente una disminución en la población de aves, que dependen de los insectos como fuente básica de alimentación. Es probable, según los datos científicos, que gran parte de esta situación venga ocasionada como resultado de la disminución de insectos.

Recientemente SEO/ BirdLife alertaba también sobre la pérdida de grillos y saltamontes en España: «La intensificación del uso de las tierras agrícolas y el desmesurado uso de plaguicidas, herbicidas y fertilizantes está acabando a pasos agigantados con los insectos de nuestros campos y por lo tanto con una de las principales fuentes de alimentación de algunas aves y reptiles», asegura Juan Carlos del Moral coordinador del Área de Ciencia Ciudadana de SEO/BirdLife.


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