sábado, 14 septiembre 2019
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García Montero: «Sin identidad nadie se siente responsable de nadie»

El poeta ve tan peligroso «matar en nombre de banderas» como renunciar al «nosotros» y la «indiferencia» ante el dolor del prójimo. Contrasta la cultura popular con la telebasura

28 feb 2017 / 21:09 h - Actualizado: 28 feb 2017 / 22:55 h.
  • García Montero fue el encargado de dar el discurso en nombre de los premiados. / Jesús Barrera
    García Montero fue el encargado de dar el discurso en nombre de los premiados. / Jesús Barrera

Como había adelantado, y era de esperar, el discurso del Hijo Predilecto Luis García Montero en nombre de los galardonados estuvo jalonado de referencias a escritores andaluces, desde Antonio Machado o Luis Cernuda a Lorca, Alberti o Juan Ramón Jiménez, para defender la apuesta que hicieron muchos de ellos por «llevar la cultura al pueblo» y alertar de las consecuencias de que esa labor educativa sea hoy asumido por «la telebasura» y «las grandes cadenas del consumo». «Las tradiciones del arte popular educan en una relación con la vida de valor sentimental, sensible y experimentada a través de generaciones. La telebasura y los grandes medios de información que están en manos de las élites económicas generan el producto de unas mayorías invitadas a la desmemoria, el racismo, el egoísmo, el miedo, dispuestas para ser manipuladas por cualquier demagogo, cualquier iluminado capaz de violar los derechos humanos», contrarrestó el escritor granadino, lamentando que las redes sociales impongan «el analfabetismo orgulloso de serlo». Más claro: la llegada de Trump a Estados Unidos y la amenaza de la extremaderecha en Francia suponen «una ruidosa señal de alarma» ante la que conviene estar más que alerta.

García Montero defendió una identidad andaluza como la que descubrieron sus añorados poetas del sur, basada en un «nosotros integrador, flexible, abierto, dispuesto al diálogo». Y en la actual era de la globalización dejó claro que tan amenazadoras son las identidades «fundamentalistas, colonizadoras, soberbias, que quieren imponerse» como «la renuncia a toda identidad» porque «sin identidad nadie es responsable de nadie».

En plena amenaza del terrorismo yihadista, tradujo esta reflexión con ejemplos muy gráficos: «Tan peligrosa es la soberbia del que se cree con derecho a matar en nombre de su Dios o de su bandera como la indiferencia del que no se conmueve con el hambre de la vecina del cuarto o con el desamparo de la persona que lleva años sin encontrar un puesto de trabajo», alertó el poeta, conocida por su militancia de izquierdas que le llevó a ser candidato a la Presidencia de la comunidad de Madrid por IU en 2015.

En su discurso, puso deberes a los ciudadanos que «se sienten hijas e hijos de Andalucía» consistentes en asumir el compromiso de «hacer de Andalucía una tierra de libertad, integración, igualdad y justicia social». Pero también a los poderes e instituciones públicas en no fallar a una ciudadanía que, si no encuentra respuesta en ellos, se desvíe hacia demagogos e iluminados. «Si la democracia se degrada, si la gente pierde la confianza en la justicia, si las instituciones públicas y el derecho son invadidos por la corrupción y el impudor, es posible que el pueblo educado hoy por las grandes cadenas de consumo ponga su indignación en manos muy poco amigas de ese pueblo», denunció poniendo el dedo en la llaga en los principales motivos del alejamiento y hastío de los ciudadanos ante los poderes públicos. García Montero reivindicó el valor de las instituciones públicas, hoy tan denostadas, en cuanto «son el lugar en el que lo privado desemboca en lo público, lo particular en dominio común, lo local en un ámbito de convivencia colectiva» pero subrayó que «olvidar el valor de las instituciones es tan peligroso como alejar a las instituciones de la gente que camina y camina por las calles


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