martes, 21 noviembre 2017
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Personajes por Andalucía

La experiencia como forma de vida

Entrevista a Francisco Toscano. Nació en Sevilla el 30 de junio de 1949, es político y alcalde de Dos Hermanas desde 1983. Tranquilo, amable, detallista en el discurso y convencido de que la conciliación de la vida laboral y familiar no sólo es posible sino absolutamente necesaria

09 nov 2017 / 21:19 h - Actualizado: 09 nov 2017 / 23:08 h.
  • El alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano, posa junto al busto del Cardenal Spínola. / Reportaje gráfico: Jesús Barrera
    El alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano, posa junto al busto del Cardenal Spínola. / Reportaje gráfico: Jesús Barrera

La mañana invita a pasear la ciudad, a disfrutar de una luz intensa que permite curiosear, fijarse en cada detalle. Un ladrillo algo distinto a los cientos que se acumulan arriba y debajo de él; una hoja que, extrañamente, se distingue por un color anaranjado que no debería forman parte de la copa de un árbol que parece aburrirse esperando la lluvia; un niño que se detiene para poder mirar el suelo y señalar algo que sólo él es capaz de ver.

Me encuentro con Francisco Toscano Sánchez en la Hemeroteca de El Correo de Andalucía. Rodeados de cientos de volúmenes que contienen miles de páginas en las que la historia de Sevilla ha quedado escrita por siempre jamás.

Francisco Toscano desprende tranquilidad. Mira con calma, como si estuviera diseccionando, poco a poco, cada objeto, cada gesto ajeno.

Le invito a que recordemos esa Andalucía que le recibía el año 1949, que desconectemos durante un rato y nos dediquemos a charlar sobre eso que tenemos apartado casi todo el día y de lo que somos tan celosos habitualmente.

«Tengo la suerte de pertenecer a una generación en la que hemos sido afortunados; afortunados porque nacimos y nos criamos en los últimos años del franquismo que, de alguna manera, soportamos más que los sufrimos. Estos son términos que, a veces, son difíciles porque algunos otros compañeros de mi generación, a lo mejor lo han podido sufrir más que yo. Pero cuando uno, históricamente, por vivencia, ve lo que realmente fue en años anteriores, no puede decir que lo haya sufrido. Eso no quita que uno haya estado represaliado y que haya tenido problemas de prisión o de calabozo, pero siempre digo que cuando se es joven esas cosas se soportan de una manera mucho más liviana. Con la perspectiva que te dan los años, celebras haber conocido esa etapa; haber conocido después lo que llegó a ser, afortunadamente y con la muerte del dictador, la transición; haber podido participar en el proyecto de este país en la medida en la que uno podía, en lo que fue la implantación de la democracia; haber vivido todo lo positivo de esa llegada de la democracia a nuestro país; a mi ciudad, Dos Hermanas. Y, hoy día, poder ver, a pesar de los problemas que tenemos, una democracia consolidada como en los mejores países de Europa y del mundo».

Francisco Toscano habla buscando espacio para las ideas que quiere expresar. Cada frase intenta encajarla con delicadeza en el discurso. El tiempo corre, pero acompasado con el clima de confianza que él va creando generosamente.

«Nací aquí, en Sevilla. Además, en una zona muy especial, en la calle Trastamara, junto a lo que hoy es la Plaza de Armas, que era la estación de Córdoba; un nudo, por tanto, de ida y venida, de comunicaciones con la provincia de Córdoba y con Madrid. Allí se cogía el tren. Y la esencia era la de gente sencilla de nuestras tierras que pasaban penurias, supongo que como en muchos rincones de España; y que, sin embargo, el ser humano tiende a recordar en positivo. Su infancia y su nostalgia. Afortunadamente, tiende a tener momentos de recuerdos felices y a olvidar lo negativo. En esa infancia y en esa Andalucía en que había muchas dificultades, la gente, a su modo, vivía de una manera sencilla y también con cierta felicidad. Indudablemente había una carencia de todo en lo material y, lógicamente, era un escenario de libertades que no tiene nada que ver con la Andalucía que hoy vivimos».

Seguimos repasando la Sevilla de los distintos momentos de la vida de Francisco Toscano. Y llega el turno de la Expo del 92. El alcalde de Dos Hermanas recuerda ese momento alejándose de la imagen que se proyectó de Sevilla al exterior, pegándose más a la zona práctica de la realidad.

«El salto del 92, indudablemente, fue transformar Sevilla y transformar las grandes ciudades; porque se quiso, también, que Sevilla no fuera una isla a la que llegasen una lluvia de infraestructuras sino que eso fuera algo que sintieran en todos los grandes núcleos del territorio. En aquel entonces era presidente de la autonomía José Rodríguez de la Borbolla y tuvo el acierto de diseñar un plan. Primero de infraestructuras, todo el eje de la carretera de la autovía, que era impensable en aquel entonces, de Sevilla-Málaga-Granada, que vertebrara toda esa parte y que viniera a acompasar el eje de Madrid-Córdoba-Cádiz y de Cádiz–Sevilla, que ya tenía autopista. Se complementó ese diseño desde la Autonomía y, al mismo tiempo, se estaba complementando el diseño de la estructura Sevilla–Huelva; con lo cual se logró que el 92 no estuviera centrado solo en la capital hispalense. Para las ciudades de más de 50.000 habitantes, donde vive la mayoría de la población de Andalucía, se plantearon proyectos de mejora. En Dos Hermanas, de la mano de la junta, diversificamos una parte de los acuerdos para mejorar el tema hidráulico. Otra parte fue dedicada a temas de mejora de infraestructuras; crear y contribuir a lo que es el primer cinturón que tenemos en Dos Hermanas, la Avda. de España. Otra parte se dedicó a la cultura y al deporte del paquete que la Autonomía nos ofreció con motivo del 92. Por tanto se buscaba una cohesión territorial que no se centrara en Sevilla capital».

La familia del alcalde de Dos Hermanas es extravagantemente amplia. Y reconoce que, gracias a ello, siempre entendió lo que suponía administrar los recursos disponibles para poder llevar las cosas a buen fin.

«Para nosotros eso es algo natural. Porque, efectivamente, en mi casa hemos sido 14 hermanos, seguimos siendo 13 de los 14 (el mayor desgraciadamente falleció hace ya unos años). Y eso nos lleva, nada más que en primera línea directa, a ser más de 100 personas. Si te extiendes un poquito (de vez en cuando hacemos encuentros con gente muy cercana, como son los primos hermanos) te metes en otros cientos. Tienes que decir, vamos a hacer encuentros de una rama y encuentros de otra. En unos días, vamos a tener un encuentro digamos del tronco que descendemos directamente de mi padre». Francisco Toscano no se resiste a decir que disfruta «la suerte de tener la pequeña de esa descendencia. Sería la numero 60 de los nietos de mis padres».

Le recuerdo que esa familia es un pequeño ayuntamiento en sí misma, que me hace pensar en que debe influir necesariamente a la hora de entender cómo se deben gestionar las cosas.

«De alguna manera ha influido ver cómo lo hacía mi padre. Con 14 hijos y, lógicamente, con la forma de vivir de aquella familia y en aquel entonces en el que se repartían mucho las tareas. No era como hoy. Ahora, afortunadamente, tendemos a que tanto las tareas exteriores en busca de fuente de financiación de una familia, como las tareas domésticas, se compartan. En esa generación, el hombre se ocupaba mas de lo que eran los ingresos materiales que hacían falta en una casa y las madres se ocupaban mas del día a día. Mi madre tenía una labor tremenda: administrar y sacar adelante los 14 hijos compartiendo afortunadamente las mismas ideas que tenía mi padre. Él pensaba que la mayor herencia que podían dejarnos es que tuviéramos estudios. Curiosamente, además, mi padre tenía una visión en aquel entonces: era más importante el estudio de las hijas que el de los hijos. Que las hijas tuvieran estudios y llegaran al máximo nivel significaba darles posibilidades económicas y darles valores de libertad, valores tan importantes como, por ejemplo, que en su momento formaran familia con la persona de la que realmente llegaran a enamorarse y a amar y que no tuvieran ningún tipo de condicionante. Las mujeres, en determinados estatus sociales, o encontraban una pareja que les acompañara o se quedaban solteras. Mi padre tenía un empeño enorme en que mis hermanas, a ser posible, tuvieran formación universitaria. Y tuvo la virtud de lograrlo. Mi madre acompañaba en todo ejerciendo la administración del día a día para que los recursos que había en la casa pudieran ser suficientes y lograr todos esos objetivos. Yo acompañaba a mi madre y vivía, además, en ese estado permanente. Gestionar los recursos que había y ajustarlos sábado a sábado. Aprendí de todo eso el cómo hay que administrar también los recursos públicos. Aprendí del día a día en el que mi madre gestionaba para que se pudiera llegar a final de mes y se pudiera cerrar el año compartiéndolo todo».

Los padres como piezas fundamentales en la vida, algo así como guías que nunca faltan. Le pido que continúe.

«Son dos pilares inmensos que han contribuido a ser lo que somos. Tanto mi padre (una persona intelectualmente con mucho nivel y profesionalmente preparado) como mi madre (sin tener ese nivel de preparación intelectual, pero con una gran formación humana). A veces tendemos a valorar más lo que se exterioriza y no lo que se cuece dentro de la casa que puede ser determinante para que al final todo sea posible. Intento transmitirlo, no a mis hermanos que lo han vivido como yo, pero sí indudablemente a mis hijos y a los sobrinos: el papel que nadie discute de mi padre, que eso era más publico, pero al mismo tiempo el papel de nuestra madre que, efectivamente, marca en el día a día y en el trabajo mas de lo que uno cree».

Es mucho el tiempo que ha pasado desde que francisco Toscano fuera nombrado alcalde por primera vez. El desgaste debe ser importante y no sabemos las renuncias que se han hecho por el camino.

«Llevo siendo alcalde de Dos Hermanas desde 1983. Pero, afortunadamente, mi vida ha tenido otras etapas y otras experiencias, ha sido enriquecedora desde niño y satisfactoria como estudiante y en mis primeros trabajos, en los años que me dediqué al ejercido de la abogacía, que fueron más de ocho, y luego como Alcalde. El trabajo de ser Alcalde es indudablemente un trabajo de 24 horas, pero no significa que le dediques las 24 horas. Si te organizas bien, si cuentas con un equipo de hombres y mujeres que te arropen y en los que puedas delegar el trabajo, lo que le dedicas, y esto algunos compañeros políticos me podrán criticar, de verdad, no son más de 5 o 6 horas físico. El resto estás pendiente y sabes qué eres. Por tanto, el día da para mucho y para tener tu parte de vida familiar, Siempre digo que eso es importantísimo y que en otros trabajos anteriores he estado a veces más ocupado o mas preocupado, anímicamente pasándolo peor. Lo arropado que estoy ahora como Alcalde no lo he estado por ejemplo cuando era abogado; estaba solo y la decisión dependía de mí. También, pasaba malas noches pensando en el caso que tenía que defender. Indudablemente, hay momentos intensos a lo largo de la vida política, claro que sí, pero te sientes arropado con un equipo que has conseguido tener siempre a lo largo de estos años; no te ves en esa soledad que en otros trabajos pueden tener los seres humanos. Por tanto, no hay que magnificar la tarea política, la tarea política es importante, es vocacional, estamos aquí porque queremos, pero es perfectamente posible organizarla y es necesario, porque si tú te dejas absorber por completo por tu trabajo político, al final, tienes unas carencias que provocan mas daño a tu trabajo que beneficio. El estar todas las horas metido en el cargo creo que no es positivo. Creo que, muchas veces, el político se refugia en el trabajo y se deja absorber. Pero por importante que sea el cargo hay que saber poner un muro para poderte apartar y tener organizado tus otras actividades. Y eso no significa hacer dejación de funciones, diría todo que es todo lo contrario; eso significa poder seguir el ritmo de tu vida que va a enriquecer tu actividad política. Si no te desconectas por completo de lo que es el día a día, si no tienes relaciones con la familia y con la calle, estás metido en una especie de burbuja política y no puede ser positivo».

Terminamos y nos despedimos. Paseo unos minutos y los detalles siguen allí, explicando el sentido último de las cosas. Como sucede con la experiencia y los recuerdos de las personas.


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