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La pareja política sin pasión sigue dando largas al divorcio

Susana Díaz y Juan Marín intercambiaron las únicas intervenciones sin descalificaciones personales en el debate

09 may 2018 / 23:24 h - Actualizado: 09 may 2018 / 23:49 h.
  • Imagen general de la sesión de ayer. / El Correo
    Imagen general de la sesión de ayer. / El Correo
  • La pareja política sin pasión sigue dando largas al divorcio

Todo el mundo sabe que las relaciones más estables son las que están atadas por mucho interés o mucho amor. A veces, hasta las primeras son las más duraderas. También, que cuando una pareja no discute, compartirá la cama para dormir pero no para la pasión, y que eso siempre acaba mal.

A ratos, la impresión que dieron la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y el portavoz de Ciudadanos, Juan Marín, fue de esas parejas que no discuten. Mientras que con el resto de oradores se intercambió hasta mala baba en esta escenificación política bautizada por la socialista como «debate de situación de la comunidad» y que viene a complementar el debate sobre el Estado de la Comunidad, una sesión obligatoria de política general en el sistema de control parlamentario a diferencia de la que comenzó ayer y termina hoy, que es un compromiso de la titular del Ejecutivo andaluz con la cámara.

El portavoz de Cs solo alzó la voz para hablar de sus diferencias sobre financiación autonómica, pero el reproche más airado fue, literalmente, «los andaluces se merecen una presidenta más ambiciosa que lo que usted manifiesta y a su gobierno le falta un poquito de autocrítica».

Y la respuesta de Díaz fue racional, política, nada visceral. Como mucho, en otras intervenciones, Díaz recordó al resto de portavoces que la relación fue una especie de flechazo limitado en el tiempo (pacto de investidura) y no el compromiso en la salud y la enfermedad que significa un pacto de gobierno, en el que en vez de pan y cebolla se tragan los sapos del socio en el poder. Si hay algún psicólogo en la sala, que vaticine si durarán mucho o poco juntos.

Ambos socios ponen en valor la estabilidad y rivales como el PP (acudieron a la sesión con un lazo azul, el de la repulsa a ETA) dan por descontado que si la relación no ha saltado ya por los aires es solo por fastidiarles, por echarles en cara los vaticinios de que habrá adelanto electoral.

Porque esa fue la excepción en el tono del pleno. Díaz y los portavoces de IU, Antonio Maíllo; de Podemos, Teresa Rodríguez, y del PP, Juan Manuel Moreno, intercambiaron descalificaciones, zancadillas verbales y palabras más cercanas al insulto o al ninguneo que al respeto, además de por supuesto todas las legítimas falacias.

Primera tarjeta amarilla del encuentro: Díaz llama «pitonisos de tercera división» a quienes vaticinaron el anticipo electoral. Después, y en orden creciente, las entradas a romper las canillas se repartieron entre los oradores, con dos momentos de máxima tensión, cuando la bancada socialista interrumpió a Rodríguez –y esta no se cortó y los acusó de «poca vergüenza» por interrumpirla– y cuando Moreno reclamó al diputado socialista Mario Jiménez que «dejara de hacer la pelota» a la presidenta, y este le contestó elevando la voz.

Aunque seguir comparando al pleno con un partido suena a frívolo. Para empezar, porque no hay tanteo. Es un tópico que a quien preguntes, dice que han ganado los suyos. También porque un partido son 11 contra 11. Aquí salieron todos (bueno, Marín sin los tacos por delante) contra Díaz y para compensar esta inferioridad, ella habla primero, y replica después a todos. Nueve turnos por dos de cada uno de los demás, aparte del turno extra y final para el grupo socialista.

También falta el ambiente de las gradas. El público en la casa pública se limita a los 52 invitados, prensa incluida, que caben en el salón de plenos. Y hay tarjeta roja directa si alborotan.

Parlamentaria pionera

Pero por más marrullero que haya sido el debate, es mucho mejor que su ausencia. El pleno se inició con el recuerdo de Carmen Martínez Rodríguez, una de las seis primeras parlamentarias. Díaz dio el pésame a su familia y al PP. Hoy las mujeres son mayoría (63 de 109) en la cámara. Y avances sociales como ese no se hacen sin parlamentos.

Todo el mundo sabe que las relaciones más estables son las que están atadas por mucho interés o mucho amor. A veces, hasta las primeras son las más duraderas. También, que cuando una pareja no discute, compartirá la cama para dormir pero no para la pasión, y que eso siempre acaba mal.

A ratos, la impresión que dieron la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y el portavoz de Ciudadanos, Juan Marín, fue de esas parejas que no discuten. Mientras que con el resto de oradores se intercambió hasta mala baba en esta escenificación política bautizada por la socialista como «debate de situación de la comunidad» y que viene a complementar el debate sobre el Estado de la Comunidad, una sesión obligatoria de política general en el sistema de control parlamentario a diferencia de la que comenzó ayer y termina hoy, que es un compromiso de la titular del Ejecutivo andaluz con la cámara.

El portavoz de Cs solo alzó la voz para hablar de sus diferencias sobre financiación autonómica, pero el reproche más airado fue, literalmente, «los andaluces se merecen una presidenta más ambiciosa que lo que usted manifiesta y a su gobierno le falta un poquito de autocrítica».

Y la respuesta de Díaz fue racional, política, nada visceral. Como mucho, en otras intervenciones, Díaz recordó al resto de portavoces que la relación fue una especie de flechazo limitado en el tiempo (pacto de investidura) y no el compromiso en la salud y la enfermedad que significa un pacto de gobierno, en el que en vez de pan y cebolla se tragan los sapos del socio de gobierno. Si hay algún psicólogo en la sala, que vaticine si durarán mucho o poco juntos.

Ambos socios ponen en valor la estabilidad y rivales como el PP (acudieron a la sesión con un lazo azul, el de la repulsa a ETA) dan por descontado que si la relación no ha saltado ya por los aires es solo por fastidiarlos, por echarles en cara los vaticinios de que habrá adelanto electoral.

Porque esa fue la excepción en el tono del pleno. Díaz y los portavoces de IU, Antonio Maíllo; de Podemos, Teresa Rodríguez, y del PP, Juan Manuel Moreno, intercambiaron descalificaciones, zancadillas verbales y palabras más cercanas al insulto o al ninguneo que al respeto, además de por supuesto todas las legítimas falacias.

Primera tarjeta amarilla del encuentro: Díaz llama «pitonisos de tercera división» a quienes vaticinaron el anticipo electoral. Después, y en orden creciente, las entradas a romper las canillas se repartieron entre los oradores, con dos momentos de máxima tensión, cuando la bancada socialista interrumpió a Rodríguez –y esta no se cortó y los acusó de «poca vergüenza» por interrumpirla– y cuando Moreno reclamó al diputado socialista Mario Jiménez que «dejara de hacer la pelota» a la presidenta, y este le contestó elevando la voz.

Aunque seguir comparando al pleno con un partido suena a frívolo. Para empezar, porque no hay tanteo. Es un tópico que a quien preguntes, dice que han ganado los suyos. También porque un partido son 11 contra 11. Aquí salieron todos (bueno, Marín sin los tacos por delante) contra Díaz y para compensar esta inferioridad, ella habla primero, y replica después a todos. Nueve turnos por dos de cada uno de los demás, aparte del turno extra y final para el grupo socialista.

También falta el ambiente de las gradas. El público en la casa pública se limita a 52 invitados, prensa incluida, que caben en el salón de plenos. Y hay tarjeta roja si alborotan.

PERLAS

No todo fueron descalificaciones, pero sí, abundaron. También hubo lapsus y tomas y dacas con más o menos ingenio y sus gotitas de mala idea.

«Cromopatías»

«Lo intentaré decir de forma correcta», anunció Díaz sobre este término sanitario al hablar del blindaje de la sanidad pública (no, no fue un insulto a ninguno de sus rivales). Y lo dijo del tirón.

«Usted no es Andalucía»

Antonio Maíllo acusó a la presidenta de apropiarse de la comunidad, cuando la representó ante Mariano Rajoy. Y siguió: «Andalucía es mucho más y mejor que usted y su partido». Díaz le replicó: «Lo veo cargado de pirotecnia verbal, pero flojito de propuestas».

«Violencia institucional»

Teresa Rodríguez se refirió a la sentencia de La Manada como un acto de «violencia institucional». Díaz lo negó, airada, pero buscará «dentro del Estado de derecho» cambiar leyes «que amparen esas actitudes».

«Eliminar empresarios»

Juan Marín tuvo un lapsus anticapitalista muy radical y sí, propuso involuntariamente la liquidación de los emprendedores, cuando quiso decir «apoyar a los empresarios».

«Soberbia» y «autoestima baja»

Quizá no fue el más sonoro, pero el intercambio entre Díaz y Moreno fue poco complaciente. El popular reclamó un presidente «sin soberbia por bandera» y la titular del cargo hizo sangre en su «autoestima demasiado baja» y en que lo único que aporta es «la oscuridad y la destrucción».

PARLAMENTARIA PIONERA

Pero por más marrullero que haya sido el debate, es mucho mejor que su ausencia. El pleno se inició con el recuerdo de Carmen Martínez Rodríguez, una de las seis primeras parlamentarias. Díaz dio el pésame a su familia y al PP. Hoy las mujeres son mayoría (63 de 109) en la cámara. Y avances sociales como ese no se hacen sin parlamentos.


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