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Lepe muestra su solidaridad con la familia de Ciliciu

La solidaridad les ha llegado por dos partes: ayudando a que el sepelio se haga lo más dignamente posible y esforzándose por dar un futuro a las dos niñas, que, de momento, están acogidas en un centro de protección de menores

09 jul 2018 / 18:12 h - Actualizado: 10 jul 2018 / 11:27 h.
  • Banderas a media asta en el Ayuntamiento de Lepe. / El Correo
    Banderas a media asta en el Ayuntamiento de Lepe. / El Correo

De los 28.300 habitantes de Lepe, son rumanos algo menos de 2.000. Algunos llevan en la localidad varios años, otros van y vienen cuando acaba la campaña agrícola por la que son contratados, pero todos, sin excepción, están recibiendo el cariño y solidaridad de sus vecinos desde que se supo en la mañana del pasado sábado que una compatriota de sólo 24 años había sido asesinada, dejando solas a dos niñas de 2 y 5 años.

La solidaridad les ha llegado por dos partes: ayudando a que el sepelio se haga lo más dignamente posible y esforzándose por dar un futuro a las dos niñas, que, de momento, están acogidas en un centro de protección de menores, “como si estuviesen de excursión, ajenas a todo lo que pasa”, explican fuentes de Igualdad de la Junta de Andalucía.

Este lunes, se pisase la calle que se pisase en Lepe, el tema de conversación era el mismo: las niñas. A los leperos, acostumbrados a vivir con un 20 % de población de más de 60 países, les ha caído como una bomba que haya dos niñas en situación de desamparo. A día de ayer ya era una decena de familias la que había dado el paso adelante para ofrecerse a adoptarlas, tras conocer que la delegación de Igualdad de la Junta de Andalucía en Huelva gestionará la adopción tras la renuncia de su familia materna a hacerse cargo de las niñas.

La presidenta de la Asociación de Rumanos de la Costa Occidental de Huelva (ARCOH), Mihaela Ciliciu, explicaba que la familia de la madre de las menores, «no está en una buena situación económica como para hacerse cargo de las niñas”, de modo que la Junta, que se encarga de ellas desde el pasado sábado, se encargará de buscarles una familia.

Será así una vez que se ha descartado también que se haga cargo de las menores algún familiar del padre, detenido como presunto autor del asesinato.

La portavoz del pueblo rumano en Lepe lo explica mientras no para de coger su teléfono y atender el bar que gestiona en la playa de La Antilla. Hablar con ella es imposible más de un minuto seguido, pero ella se ha propuesto que Cristina tenga un entierro decente. Y los leperos están también por la labor.

Ayer por la mañana publicó en Facebook la petición. Hacían falta -y hacen- 2.900 euros para gastos de traslado y tanatorio, mientras que el entierro en sí lo costea el Ayuntamiento. A media mañana ya se habían recaudado 600 euros.

Algunos vecinos han apoyado de forma económica. Otro, en especies. El propietario de un hotel la llamaba a media mañana. La familia de Cristina que llegue al pueblo desde Rumanía para el entierro se alojará gratis en sus instalaciones.

Trabajo intenso con las niñas

La preocupación siguen siendo las niñas. Se encuentran en un centro de acogida de menores en situación de desamparo, gestionado por una entidad con un convenio con la Junta, atendidas por un equipo formado por profesionales como cuidadores, trabajadores sociales y psicólogos. En realidad, el centro no es un centro como se pueda imaginar, con habitaciones con muchas literas u horarios férreos. Es una vivienda en la que las niñas tienen su propia habitación, donde las han hecho creer que están de excursión, que se han portado tan bien que mamá las ha dejado dormir fuera de casa unos días. Sin darse cuenta las pequeñas, eso sí, se les controla la televisión para que en ningún momento vean nada que les pueda hacer salir de la realidad paralela en la que se encuentran.

El trabajo, según fuentes de Igualdad, se centra en que las menores noten lo menos posible lo que está sucediendo en torno a ellas, manteniéndolas ocupadas con actividades durante buena parte del día.

De forma paralela, se ha comenzado a gestionar la acogida temporal de las menores en una familia, con la prioridad de que se trate de un núcleo familiar que acoja a las dos niñas, para que no se separen. Se quiere encontrar a una familia que responda a una adopción permanente, con lo que se busca un perfil de familia con recursos económicos y sociales suficientes para que termine todo el proceso en el mismo hogar. El límite: septiembre, para que se incorporen al colegio con normalidad.

Mientras, en la Plaza de España de Lepe, junto a la impresionante fachada posterior de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, el edificio principal del Ayuntamiento lucía con sus banderas a media asta. El alcalde, Juan Manuel González, firmaba por la mañana el decreto de jornada de luto, como una forma de transmitir oficialmente a los rumanos del pueblo el cariño del resto de vecinos.

Aún no se sabe cuando será el entierro, pero se espera que sea una gran manifestación de duelo en este pueblo que tiene a los rumanos como parte de su vecindario.


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