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Los gritos del silencio

Las discrepancias entre Susana Díaz y Miquel Iceta excluyen al PSOE-A de la campaña catalana

06 dic 2017 / 19:51 h - Actualizado: 06 dic 2017 / 22:28 h.
  • Intervención de Susana Díaz durante un mitin de apoyo a Miquel Iceta en septiembre de 2015. / Efe
    Intervención de Susana Díaz durante un mitin de apoyo a Miquel Iceta en septiembre de 2015. / Efe

Dice el refrán que dos no se pelean si uno no quiere, aunque en el caso de Susana Díaz y Miquel Iceta ninguno de los dos está en este momento en actitud propicia para no querer. El mínimo común múltiplo de la diplomacia entre notables de una misma marca obliga a mantener la etiqueta, que en este caso es el silencio. A Iceta no le interesa que Díaz participe en la campaña electoral catalana y Díaz no está dispuesta a abrazar ciertos principios en los que el líder del PSC va a basar su flirteo con sus posibles votantes. Así que silencio.

El candidato a la presidencia de la Generalitat ha puesto el foco en rebañar votos entre un nacionalismo moderado, el de, por ejemplo, Duran i Lleida, el mismo que dijo aquello que los «andaluces se pasaban el día en el bar con el dinero de los catalanes». La idea que algunos socialistas andaluces tienen es que la pesca en el catalanismo e incluso en el nacionalismo, «no hace grata», la presencia de Susana Díaz en Cataluña.

En este punto, no resulta intrascendente recordar que Cataluña fue uno de los territorios que más dio la espalda a la andaluza en las primarias del pasado mayo. El 81 por ciento de los militantes apoyó a Pedro Sánchez y sólo el 11 a la aspirante. En este proceso, Iceta abanderó una «una neutralidad no indiferente», que era mucho más pro Sánchez que otra cosa.

El guiño de Iceta supone asumir un discurso en el que se aplauden algunas propuestas que no gustan en el PSOE-A. Es el caso de la condonación de la deuda a Cataluña o la hacienda federal, que fue respondida por Susana Díaz con un «no sé exactamente qué ha querido decir». La dirigente andaluza no quiere provocar ningún seísmo, que en el futuro alguien le pueda reprochar. Enfrentarse ahora a Iceta sería darle al contrario una mano de tres reyes y as en una partida de mus. Así que silencio.

La líder de la federación socialista ya ha dejado claro con su frase de que «todo el mundo sabe lo que pienso y lo voy a decir en Andalucía, Cataluña o el País Vasco», deja blanco y en botella, de que su discurso sobre la cuestión catalana no está en la misma onda que la de Iceta. Díaz abandonó el último Comité Federal del PSOE cuando el primer secretario del PSC comenzó su intervención. La presencia de socialistas andaluces en las campañas catalanas era obligado para atraer a los miles de andaluces allí instalados, pero en esta ocasión no parece que al PSC le preocupe recuperar el cordón rojo, imprescindible para que los socialistas obtengan buenos resultados en Cataluña.

En su papel como presidenta de la Junta, las declaraciones beligerantes del propio Iceta y de algunos dirigentes de la dirección federal, incluido el secretario general, Pedro Sánchez, contra Ciudadanos tampoco ayudan. El apoyo de la formación naranja es necesario para que el PSOE-A pueda acabar sin sobresaltos el año y pico de legislatura que resta. Así que silencio ante los ataques a Cs, y un guiño obligado al socio para no soliviantar los ánimos, «todo el mundo reconoce la responsabilidad de Ciudadanos», ha dicho Mario Jiménez, portavoz socialista en el Parlamento andaluz.

Mientras que Díaz se va a ausentar de la campaña electoral catalana, otros líderes políticos andaluces, como Juan Manuel Moreno Bonilla, Teresa Rodríguez o Juan Marín, tienen agenda ya reservada. Pero en este caso, mejor silencio


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