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Tribunales

“No es una persona timorata como para sentirse humillada y ultrajada”

El empresario que simuló besar a Teresa Rodríguez ha recurrido su procesamiento y reitera que la diputada de Podemos “exageró y dramatizó” lo sucedido

09 nov 2017 / 17:37 h - Actualizado: 09 nov 2017 / 17:58 h.
  • Teresa Rodríguez y el empresario Manuel Muñoz Medina. / El Correo
    Teresa Rodríguez y el empresario Manuel Muñoz Medina. / El Correo

El empresario que simuló besar a la líder andaluza de Podemos, Teresa Rodríguez, ha recurrido su procesamiento al reiterar que fue “una broma” y señalar que Rodríguez no es “una persona timorata” o “de tal debilidad emocional que un simulacro de beso le haga sentirse gravemente humillada” y “ultrajada”.

En su apelación ante la Audiencia Provincial de Sevilla, a la que ha tenido acceso Efe, el empresario Manuel Muñoz Medina ha criticado que Rodríguez “denunció lo que denunció recargando, exagerando y dramatizando lo sucedido, faltando incluso a la verdad cuando relató haber sido empujada, arrinconada y amordazada”, un relato que la Fiscalía “extremó, acentuó y enfatizó”, como, según la defensa, revela la grabación de la Cámara de Comercio, donde ocurrieron los hechos.

Los hechos se remontan al 20 de diciembre de 2016 durante una copa institucional de Navidad en la Cámara de Comercio de Sevilla a la que Rodríguez fue invitada, subió al piso superior a saludar al presidente de la Cámara y en la escalera el empresario, que dimitió como vocal de la Cámara tras esta denuncia, presuntamente se “abalanzó” sobre ella arrinconándola contra la pared y puso su mano sobre la boca de ella para simular besarla.

El abogado del procesado, José Manuel García-Quílez, ha pedido a la Audiencia que anule al auto de procesamiento dictado por el juzgado de instrucción 11 de Sevilla y archive la causa para “poner freno” a un proceso que ahondará en la “pena de banquillo” del empresario “dada la amplia e intensa repercusión mediática” del caso, que ha dañado ya “su honorabilidad y su reputación”.

“De tales perjuicios no le resarciría una posterior sentencia absolutoria”, ha sostenido la defensa, que ha insistido en que lo ocurrido fue “una broma, a lo sumo de mal gusto, gastada por quien llevaba alguna copa encima” y por la que su defendido ha pedido disculpas públicas reiteradamente, pero que no constituye delito penal ya que el “animus iocandi excluye la malicia”.

En su recurso, el abogado ha rechazado que haya indicios de delito contra la integridad moral y que su eventual menoscabo no es un hecho objetivo ya que “dependerá de la sensibilidad, psicología o vulnerabilidad emocional” de la víctima y que Rodríguez no responde a “un perfil psicológico propio de una persona timorata”.

Ha puesto de ejemplo que Rodríguez “valientemente, no deja de reconocer la independencia de Cataluña” o “publica en las redes sociales -para después arrepentirse y borrarlo- que el presidente del Gobierno de España es un lamentable cheposo y servil”.

También ha rechazado que exista un delito contra la autoridad ya que en ningún momento existe “acción dirigida a la lesión de la vida o de la integridad física” de Rodríguez ni “violencia, ni intimidación y obviamente tampoco existe ningún tipo de resistencia” ni concurre “dolo alguno” ni intención de “menoscabar el principio de autoridad” ni “el más mínimo indicio de menosprecio a la condición de parlamentaria de la denunciante”.


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