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Tener raíces para tener alas

2.000 socialistas andaluces vitorean a Susana Díaz como adviento a su salto a la política nacional

04 mar 2017 / 17:27 h - Actualizado: 04 mar 2017 / 19:53 h.
  • Susana Díaz, secretaria general del PSOE-A, interviene en el acto con motivo del 28F / José Manuel Vidal (Efe)
    Susana Díaz, secretaria general del PSOE-A, interviene en el acto con motivo del 28F / José Manuel Vidal (Efe)

El calendario litúrgico marcó el pasado miércoles como el inicio de la Cuaresma y el político señaló la jornada de ayer como un hito en el adviento de Susana Díaz. El acto del PSOE-A para conmemorar el 28 de febrero podría haber tenido como banda sonora esa cancioncilla de misa que decía aquello de «preparad el camino». No hubo anuncio, ni novedades sobre el futuro político de la dirigente andaluza, pero la atmósfera del recinto en el que los socialistas andaluces organizaron su conmemoración destilaba perfume a preludio de días importantes.

Consejeros de su gobierno, presidentes de diputaciones, ex presidentes de la Junta, como José Rodríguez de la Borbolla, o alcaldes (el de Sevilla Juan Espadas, muy bien situado y visible en primera fila) respaldaron el discurso de Díaz.

Contaba hace unos días Ramón Vilalta, último premio Pritzker de arquitectura, que «había que tener raíces para tener alas». Susana Díaz hizo ayer demostración de la fortaleza de sus raíces como impulso a la inminente apertura de sus alas. 2.000 socialistas andaluces se dieron cita en Sevilla para vitorear a su secretaria regional. El salón de actos del hotel sevillano se quedó chico para albergar a todos los que quisieron acompañar a Díaz. «A mal tiempo, socialismo», decían algunos después de desafiar a la lluvia y el frío para no faltar al mitin-fiesta.

Esa melodía que se pincha en todos los actos que organiza el PSOE fue ayer elegida, como no podía ser de otra manera, en su versión más andaluza, con un rasgueo de guitarra flamenca que sirvió como banda sonora perfecta para la entrada de Susana Díaz en el recinto. Sonó una vez, sonó dos, sonó tres y unas cuantas más, y la líder todavía estaba en la mitad del pasillo que conducía hasta la primera fila de la sala. Nadie quería perderse un beso o un abrazo de la gran protagonista del día. Los fotógrafos y las cámaras de televisión aguardaban, pacientes, a que el derroche de simpatías acabara para poder fotografiarla con algo de claridad.

El mismo día en el que Pedro Sánchez daba un golpe en la mesa al darse a conocer el dinero recaudado en sólo 24 horas a través de crowfunding para su campaña de las primarias (cerca de los 40.000 euros), Susana Díaz mostró que arrastra a una buena parte de la federación socialista más poderosa de España en su intento de «coser» al PSOE. Con ese estandarte tratará de hacerse con la rienda de un partido «al que la gente está esperando, pero no que vuelva el pasado, sino un partido que sepa de dónde viene, a quién se debe, a quién representa y qué es lo que quiere para Andalucía y España», expuso tratando de marcar distancias con lo que ha sido el devenir del partido en los últimos tiempos.

«El PSOE es mi pasión. España necesita a los socialistas andaluces y el PSOE también nos necesita. Nuestro compromiso es estar al servicio de los ciudadanos, siendo útiles a los ciudadanos y resolviendo sus problemas», dijo la presidenta de la Junta en la que fue una de las pistas más nítidas sobre la posibilidad de aspirar a la secretaría general del PSOE en las próximas primarias que se celebrarán en mayo.

Para tal evento, la política sevillana trató de desmontar las etiquetas que ya se han colocado tanto a los dos candidatos confirmados como a la tercera más que probable. A Díaz, en ese reparto de papeles, le ha tocado ser la representante de la izquierda más a la derecha. Esa corriente que incluso no desagrada a los simpatizantes del PP, pero que no cala en la militancia socialista. La andaluza trató ayer de quitar trascendencia a ese reparto de roles, «somos socialistas por encima de todo y a partir de ahí cada uno que viva el socialismo como le dé la gana. En este partido tuvieron cabida Paco Vázquez o Pablo Castellano». Díaz le resta importancia a esa adjudicación de tendencias, pero ayer repartió un buen manojo de reproches hacia la derecha y sus, según mantiene agravios que el Gobierno del PP ha tenido hacia Andalucía para marcar frontera nítida. Empezó con el apoyo «a trancas y barrancas» de los populares a la reforma del Estatuto de Autonomía hace diez años, y acabó con la asfixia que ha tratado de provocar en Andalucía el Gobierno central a cuenta de la «injusta» financiación autonómica.

El PSOE-A lleva remangado desde hace semanas en su intento de contrarrestar los ataques que ha recibido la Junta de Andalucía a cuenta de su gestión en temas tan delicados como la sanidad o la educación. «Quizá haya faltado información o hayamos cometido errores y se han reconocido. Sería una cabezona si me empeñara en hacer algo en lo que no confían los ciudadanos», dijo ayer Susana Díaz, mientras la realización enfocaba al consejero de Sanidad, Aquilino Alonso, y a la responsable de Educación, Adelaida de la Calle, sentados uno al lado del otro durante la intervención.

El esfuerzo de la propia Susana Díaz, de sus consejeros en la Junta, muy poco efectivos, y de los principales cargos orgánicos del socialismo andaluz dejó ayer paso a la gente. Después de que el discurso político no haya tenido demasiado éxito, la estrategia fue recurrir a profesionales que narraron en primera persona los logros que Andalucía ha acumulado en sus años de autonomía en temas sanitarios, educativos, en emprendimiento económico o en dependencia


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