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, última actualización

Un matrimonio por el poder de Gryffindor

07 jun 2017 / 21:27 h - Actualizado: 08 jun 2017 / 14:32 h.
  • La temática japonesa es una tradición en este tipo de bodas. / Fotos: Guille Floaysa
    La temática japonesa es una tradición en este tipo de bodas. / Fotos: Guille Floaysa
  • Dos novios se besan tras casarse con los atuendos de Harry Potter.
    Dos novios se besan tras casarse con los atuendos de Harry Potter.

—Buenas, queríamos hora para casarnos.

—Pues tenemos un hueco a las 16.00 horas.

—Perfecto, ¿nos puedes apuntar?

—Claro, ¿qué temática queréis?

—Somos muy fans de Harry Potter.

—Genial, luego os damos las capas, las bufandas y los escudos. ¿De qué casa sois?

—Hombre, pues de Gryffindor.

La conversación es real y se produjo en la pasada edición del Festival del Manga de Cádiz (Femanca), que el año pasado, como una de sus principales novedades, ofreció un espacio en el Castillo de San Sebastián para celebrar bodas frikis. La medida, aunque no es pionera –ya se había hecho en ediciones anteriores–, fue retomada en 2016 por la Asociación Cultural Milenaria, coorganizadora del Femanca y promotora de estos originales enlaces. Y tuvo un éxito brutal: «No se paró en todo el fin de semana de celebración del festival. No te puedo dar una cifra exacta pero se casaron más de 250 personas», asegura el presidente de la asociación, Juan Jesús González. Por eso, en la edición de este 2017, se repetirá la iniciativa, pero mejorada.

Porque el año pasado los novios que decidieron darse el sí quiero pudieron optar por atuendos de temáticas, series y películas como Harry Potter –la auténtica triunfadora de estos enlaces–, Juego de Tronos, Star Wars, El Señor de los Anillos, estilo japonés, Naruto y Vikings, pero a la organización le parece poco y va a poner a disposición de los asistentes aún más disfraces en esta edición y así ampliar las temáticas para contentar a todo el mundo. Esta opción se ha barajado tras varios años celebrándose únicamente bodas otaku, modalidad que también se ha ofrecido en otras ocasiones en el Femanca y en el Festival de Videojuegos y Cultura Asiática de Sevilla (Mangafest), explica González.

El procedimiento para apuntarse es bien sencillo. Comienza el festival –que se desarrolla normalmente el último fin de semana de septiembre– y se instala una carpa floreada con una alfombra negra. Junto a ella, una lista con horarios libres para las bodas. Hasta allí se acerca todo aquel que desee inmortalizar su amor atendido por un maestro de ceremonias vestido para la ocasión, ya sea con una túnica o disfrazado de Charmander. Una vez declarados marido y mujer, mujer y mujer o marido y marido, a los ya esposos se les entrega un diploma acreditativo que reza born to be freak, documento que –aclaramos por si las moscas– no tiene validez legal.

Tras el éxito de estas bodas frikis –los hay incluso que repiten de un año a otro–, la organización se ha decidido también a ampliar la iniciativa a los bautizos y a los divorcios. «Queremos que si alguna de las parejas que el año pasado formalizó su amor con nosotros no sigue unida, puedan también poner oficialmente punto y final a su relación aquí», apunta el secretario de la Asociación Cultural Milenaria.


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