martes, 20 agosto 2019
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Amar y ser amado, mi mejor deseo para el próximo año

La cuestión más importante del año que ha terminado, es pensar si hemos amado y objeto de amor hemos sido. Si así ha sido, podemos dar por satisfecho el año transcurrido

29 dic 2018 / 06:30 h - Actualizado: 28 dic 2018 / 13:05 h.
  • Amar y ser amado, mi mejor deseo para el próximo año

Siempre me he preguntado, qué fuerza es la que mueve este mundo. Y no me refiero a la fuerza electromagnética que dinamiza la materia y permite al planeta girar y desplazarse. Mi pregunta se encamina hacia esa "energía interior" que posee el ser humano y le mueve cada día. Hay quienes piensan que es el dinero el dios que lo mueve todo y están convencidos de ello. Otros creen que la política dirige la sociedad. Los más atrevidos apuestan por atribuir este papel a los medios de comunicación social, que al manejar la información establecen corrientes de pensamiento.

Cada uno de estos sectores tiene su importancia. Sin embargo, de Spínola he aprendido, que hay un conocimiento superior al de la inteligencia humana. Razón tenía mi abuela cuando me repetía la célebre frase de El Principito: "sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible para los ojos". A este elevado conocimiento que procede del corazón, a diferencia del que brota del cerebro humano, me gusta llamarle la "vía del amor", porque al contemplar el objeto que pretende comprender, alcanza un conocimiento más elevado que por la simple razón. Y si no, que se lo pregunten a dos personas que de veras se aman. No olviden que el amor conoce mucho más que la razón, y como solía decirnos en Roma, el profesor François Marie Léthel, "la ciencia de la razón y la ciencia del amor van siempre unidas y se complementan, pero siempre el amor ve mucho más que la sola razón". Si estuviese aquí mi abuela, seguro que me repetía aquella frase del conocido filósofo francés, Blas Pascal: "el corazón tiene razones que la razón desconoce", eso sí, me la diría a su manera.

A quien tiene la mente abierta y el corazón sensible, la vida le enseña que hay una fuerza superior a la que nadie se resiste y que transforma la propia existencia. Quevedo así la describía: "Es hielo abrasador, es fuego helado,es herida que duele y no se siente, es un soñado bien, un mal presente,es un breve descanso muy cansado. Es una libertad encarcelada, que dura hasta el postrero paroxismo; enfermedad que crece si es curada". Esa fuerza que nace del corazón es el amor y les garantizo que, de manera misteriosa, mueve este mundo. Con razón decía Shakespeare que su corona estaba en su corazón y no en su cabeza. Y no lo dice "un cualquiera", en expresión de mi abuela.

Para don Marcelo Spínola, el primer ámbito en el que se vive esta fuerza inconmensurable del amor es la propia familia. Lo encontramos en el amplio epistolario en el que se conservan cartas escritas a su madre, que ponen de manifiesto este profundo y tierno amor que sentía por ella, y que reinaba entre los Spínola. Siendo obispo de Coria (Cáceres), y anteriormente como arcipreste de Sevilla, en sus visitas pastorales siempre escribía a su madre cartas llenas de detalles, anécdotas y sucesos que manifestaban la vivencia interior por la que atravesaba. Les pongo un ejemplo. Está tomado de la visita a Valencia de Alcántara (Cáceres), que realiza el 15 de febrero de 1886, siendo prelado de Coria. Escribe Spínola: “Mi entrada en Valencia fue solemne: me esperaban comisiones del ayuntamiento, de cofradías, etc. Por todas estas atenciones fue menester que al llegar al pueblo me bajara a pesar de que llovía bastante... el trato es excelente, se come buen pan, carne de vaca, etc. Pero ¡qué deseo tengo de ver el fin de mi expedición! Adiós, madrecita, sabes que te quiero... tu hijo que anhela darte un apretón muy fuerte”. ¡Cuidemos la vida familiar donde se suele respirar el mejor de los ungüentos amorosos!

La necesidad más grande que tiene todo ser humano, es la de amar y ser amado. Aristóteles, en su Ética a Nicómaco, relaciona de manera admirable el amor y la amistad, y al preguntarse en qué consiste esta última, responde: "La amistad es lo más necesario para la vida, porque sin amigos nadie querría vivir... es algo hermoso y loable... y la amistad perfecta consiste en querer y procurar el bien del amigo por el amigo mismo". Dicho de otra manera: amar y ser amado. El amor es la fuerza que construye la amistad. De ahí que la soledad nos haga enfermar, porque amar y ser amado es la única forma sana de vivir felizmente y de manera equilibrada. Es lo decisivo en cada vida, el eje sobre el que gira la existencia humana. La falta de amor es el problema más serio al que todo ser humano se enfrenta. Sin amor el progreso no beneficia a todos los seres humanos, sino a unos pocos.

La cuestión más importante del año que ha terminado, es pensar si hemos amado y objeto de amor hemos sido. Si en las relaciones familiares y sociales hemos compartido la experiencia amorosa, podemos dar por satisfecho el año transcurrido. En caso contrario, desde este mismo momento habría que tomárnoslo como reto para el año que comienza. Piensen que la capacidad de amar y ser amado surge al tomar conciencia de que el amor es la mayor fuerza de comunicación y expresión que existe. El amor lo transforma todo, porque la persona se realiza en la medida en que ama y el amor transmitido y recibido es la única fuerza capaz de transformar el mundo. La energía que de veras nos mueve cada día.

Te animo a comunicar y difundir el amor que hay en tu corazón, aunque tú de él disfrutes, es para compartir. Así, la humanidad entera se verá envuelta en una corriente amorosa que todo lo invada, superando el egoísmo como fuerza contraria. El amor es una fuerza comunicativa que se expande y transmite de manera asombrosa, siempre y cuando miremos con el corazón y no sólo con la razón. Al final de este 2018 y casi al comienzo del siguiente, desde esta sencilla columna de opinión semanal que me ofrece El Correo de Andalucía, sólo puedo expresarte el cariño y el afecto que me mueve cada vez que cojo la pluma para escribirte. Por eso, al término del presente, mi mejor deseo para el próximo año, es amar y ser amado. ¡Feliz 2019!


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