domingo, 18 agosto 2019
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Actualización de una leyenda tribal que sirve para denunciar la sobreexplotación e injusticias provocadas por los seres humanos

Guilles de Maistre, reputado documentalista francés, denuncia con esta película el vergonzoso comercio legal de animales salvajes

13 abr 2019 / 15:41 h - Actualizado: 13 abr 2019 / 15:44 h.
  • Actualización de una leyenda tribal que sirve para denunciar la sobreexplotación e injusticias provocadas por los seres humanos

En el año 2012 el rey emérito Juan Carlos I, su amiga Corinna, el hijo de esta y un grupo de amigos disfrutaban de unos días de descanso en el país africano de Botsuana. En su estancia, tiene la mala suerte de caerse y romperse la cadera derecha, hecho que le obliga a trasladarse a Madrid para ser operado de urgencia. El caso es que con la noticia de la caída de su Alteza Real, aparece una foto en la que se ve al monarca presumiendo de haber matado a un elefante. Sus vacaciones las había aprovechado para matar a un animal protegido en las extensas sabanas africanas. Más tarde se supo que había pagado 30000 euros por hacerlo. El país queda conmocionado. Dos años más tarde este distinguido y venerado señor tiene que abdicar en favor de su hijo Felipe.

El controvertido director austriaco Ulrich Seidl, conocido por obras como Import/Export (2007) o al trilogía Paraíso, compuesta por Fe, Amor y Esperanza (2012-2013), realizó en el año 2016 Safari, un polémico documental en el que intentaba comprender las motivaciones del turismo de este tipo de expediciones por tierras africanas. Su película investigaba el asunto e intentaba comprender a ese selecto sector de clase business que disfruta matando animales por el simple hecho de hacerlo. A mucha gente le quedó claro que el resultado era un claro ejercicio del poder de dominación del hombre blanco sobre el diferente y sobre el resto de especies.

En Mia y el león blanco se narra las andanzas de una impertinente chica de doce años que obligada por el trabajo de su padre se tiene que trasladar de Londres a una granja de cría de animales salvajes en pleno corazón de Sudáfrica. Allí establece un vínculo muy fuerte con Charlie, el león blanco del título. Su vida cobrará sentido cuando ayudado por su hermano mayor intentará que se cumpla una legendaria leyenda tribal.

Guilles de Maistre, reputado documentalista francés, denuncia con esta película el vergonzoso comercio legal de animales salvajes, concretamente de leones, procedentes de granjas de conservación.

En su planteamiento tiene en su contra que su puesta en escena intente integrar la grandiosidad del entorno natural con la historia íntima de los protagonistas sin mucho éxito. Así, mientras la parte documental enfocada en la relación chica bestia es llevadera, siendo tierna y simpática, el docudrama de la familia perfecta que infringe la norma, no termina de convencer ni de levantar el vuelo.

A su favor, que la reclamación la protagoniza una adolescente, un referente más para sumar a la de las activistas Greta Thunberg o Anuna de Wever, jóvenes defensoras del planeta y contra el cambio climático, figuras clave del Fridays For Future (Viernes por el Futuro). Todas tienen en común que son sensibles y les duele el mundo en el que viven, y por ello no dudan en manifestarse para denunciar la sobreexplotación e injusticias provocadas por los seres humanos. En sus mensajes indica que no queda tiempo y solicitan implicación y respeto, suplican que las cosas cambien y deban hacerse de otra manera.

Mia y el león blanco **

Francia 2018 98 min.

Dirección Guilles de Maitre Intérpretes Daniah De Villiers, Mélanie Laurent, Langley Kirkwoood, Ryan Mac Lennan, Lionel Newton.

Drama


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