martes, 21 agosto 2018
15:16
, última actualización
Flamenco

Andalucía, una tierra bien abonada para que surjan nuevos brotes

Los jóvenes necesitan tiempo y ayuda. En diez años, el flamenco tendrá de nuevo una gran cantidad de primeras figuras, como ocurrió en los sesenta o a principios del siglo XX

09 ago 2018 / 19:05 h - Actualizado: 10 ago 2018 / 08:31 h.
  • Antonio Reyes, en una actuación, es una de las últimas revelaciones del cante jondo. / El Correo
    Antonio Reyes, en una actuación, es una de las últimas revelaciones del cante jondo. / El Correo

En el flamenco no se puede ni se debe forzar nada. Los artistas salen porque tienen que salir, de manera natural. ¿Por qué surgió un Silverio Franconetti, un Chacón o una Niña de los Peines? Sevilla era una tierra abonada para que surgieran de manera natural genios del arte flamenco en sus tres facetas: el cante, el baile y el toque. También lo eran Cádiz, Jerez de la Frontera, el Puerto de Santa María o Málaga.

La última gran hornada de genios del flamenco surgió en los años sesenta, en pleno apogeo de los festivales de verano y los tablaos de Madrid y Sevilla. Con grandes maestros ya en retirada o fallecidos, el reinado de Antonio Mairena abrió una nueva etapa de creatividad y a la vez de rescate del clasicismo perdido. Surgen entonces figuras claves como Lebrijano, Menese, Morente, La Paquera y Camarón, por citar solo unas cuantas, que hacen evolucionar el género. Y si hablamos de la guitarra, Serranito, Manolo Sanlúcar, Paco de Lucía y Paco Cepero forman una revolución.

Cuando parecía que esta sociedad del consumo, las prisas y la falta de valores, había dejado de ser una buena tierra de abono para que surgieran nuevos brotes flamencos, salen diez o doce que están devolviéndoles el aliciente perdido a los festivales y reactivando el mundo del disco. Pongo como claros ejemplos al cantaor toledano Israel Fernández y a María Terremoto, de los muchos que podría poner. Esto solo en el cante, porque si nos vamos a la guitarra, es impresionante la cantidad de jóvenes que hay tocando bien, como Juan Habichuela nieto, David Carmona o David de Arahal.

Lo mejor de estos jóvenes es que están por la labor de seguir apostando por el flamenco clásico. Es admirable el homenaje que Israel Fernández le hace a los Pavón en Universo Pastora, uno de los mejores discos de este año. Demuestra no solo amor a esos maestros que fueron Pastora, Tomás y El Pinto, sino a una forma de entender el cante que nos lleva a una época de oro de este arte. Curiosamente, Israel no estará en la Bienal porque su programación se cerró hace meses, y es una pena porque dentro de dos años no será la promesa que es ahora, sino seguramente una gran figura.

María Terremoto es hija de Fernando Terremoto y, por tanto, nieta del gran Terremoto de Jerez. Es prácticamente una adolescente, pero canta como una maestra de cuarenta años. Es que tiene mucho arte dentro porque es de la familia que es y porque lo ha vivido desde niña. La comparan ya con la Paquera de Jerez y hay que tener cuidado con estas cosas, porque Paquera solo hubo una y María será lo suficientemente inteligente como para no dejarse llevar por estas cosas.

¿Qué ha pasado para que haya vuelto a surgir una nueva hornada de fenómenos flamencos en Andalucía? Seguramente es que se ha venido haciendo una buena labor en todos estos años, un trabajo desde las peñas, por ejemplo, que no paran de apostar por los jóvenes. La crisis sirvió para que en los festivales de verano apostaran por nuevos valores, al no poder contratar a las grandes figuras, aunque cada vez hay menos. De ahí surgieron Jesús Méndez, Antonio Reyes o Rancapino Chico, por citar solo a tres de las últimas grandes revelaciones del cante jondo.

Los jóvenes necesitan tiempo y ayuda. En diez años, el flamenco tendrá de nuevo una gran cantidad de primeras figuras, como ocurrió en los sesenta o a principios del siglo XX.


Versión impresa y hemeroteca de El Correo
  • 1
Entrevistas - Personajes por Andalucía
Todos los vídeos de Semana Santa 2016