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Boss Hog, sensualidad y salvajismo a raudales en una cita ineludible

La banda neoyorquina de Cristina Martínez y Jon Spencer actúa este martes en la sala X dentro de la gira para presentar el álbum de su retorno, ‘Brood X’

11 jun 2018 / 19:37 h - Actualizado: 11 jun 2018 / 20:12 h.
  • El quinteto neoyorquino Boss Hog, con la extremeña Cristina Martínez al frente, pasará por el escenario de la sala X. / El Correo
    El quinteto neoyorquino Boss Hog, con la extremeña Cristina Martínez al frente, pasará por el escenario de la sala X. / El Correo

La osadía y certero gusto a la hora de programar demostrados por los rectores de la sala X (calle José Díaz, 7) en sus casi cuatro años de vida son a estas alturas incuestionables. Un tiempo en el que han pasado por Sevilla más y mejores bandas internacionales que nunca, algunas de primerísima fila como es el caso de la que subirá al escenario este martes: Boss Hog.

El quinteto neoyorquino liderado por el matrimonio formado por el carismático Jon Spencer y la sensual Cristina Martínez inicia en la capital hispalense una intensa gira española –de miércoles a domingo visitarán Granada, Madrid, Valencia, Andoain y Zaragoza– para presentar Brood X, el que fue el pasado año su álbum de regreso después de 17 años de silencio discográfico.

Cristina y Jon se conocieron durante un concierto de The Jesus & Mary Chain en Washington DC allá por el año 1985. Ella vivía en la capital estadounidense desde que era pequeña, aunque su nombre la delata: su padre es cubano y su madre, española; en concreto, extremeña de Campanario (Badajoz). Precisamente en unas vacaciones estivales de sus progenitores en nuestro país fue concebida Cristina, aunque en realidad vino al mundo ya en Washington.

El origen del combo se sitúa a finales de los ochenta en la ciudad de Nueva York, adonde se había mudado la pareja, que ya compartía otro grupo musical, los desastrosos y a la vez míticos Pussy Galore, cuya insidiosa existencia duraría poco más.

Boss Hog nació como proyecto paralelo en el que se embarcó Kurt Wolf –también en Pussy Galore–, además de Jerry Teel –procedente de The Honeymoon Killers– y Charlie Ondras –de Unsane–. Una all stars band como ellos mismos se autodenominaban con ironía que parió un minielepé, Drinkin’, Lechin’ & Lyin’ (Amphetamine Reptile Records, 1989), que causó estragos tanto por sus vigorosos y ponzoñosos trallazos de punk y blues rock como por la portada, donde aparecía Cristina apenas ataviada con botas y guantes de vinilo. El debut en directo del grupo en el CBGB fue –al menos eso refiere la leyenda– igualmente escandaloso, ya que la extremeña actuó completamente desnuda.

DESNUDEZ DE CRISTINA

Se forjó así la imagen de Boss Hog siempre asociada a la sensualidad desprejuiciada de Cristina Martínez, que en sucesivos trabajos figurará en la cubierta siempre con escasez de tela, si bien en poses ya más sutiles. Pura provocación y morbo al margen, quedaba claro que la española era quien llevaba las riendas del grupo, en tanto que su marido haría lo propio con la Jon Spencer Blues Explosion, grupo que montó en 1991 y que creció siempre más rápido que el de ella.

Y eso que Boss Hog no tardó en publicar su primer disco largo, Cold Hands (Amphetamine Reptile, 1990), a pesar de que se sucedieron los cambios de formación. Al bajo había entrado el alemán Jens Jürgensen y de la batería, tras la trágica muerte de Charlie Ondras, se ocuparía Hollis Queens, integrando –con Martínez y Spencer– un cuarteto que sería el encargado de facturar Boss Hog (1995), disco homónimo con el que inauguraron su etapa en la major de David Geffen. Ya desde Winn Coma, el tremendo latigazo con que se abre el disco, dejaban claro que nada de concesiones.

Convertidos en quinteto tras la adhesión al proyecto de Mark Boyce (teclados), los neoyorquinos publicaron su tercer elepé, Whiteout, en el año 2000, en el que la provocación sexual seguía patente, si bien esta vez sí dominaba un sonido más pulido que no convenció a muchos fans.

A partir de ahí la banda desapareció sin que se supiera más hasta finales de 2008, cuando dieron un concierto en Hoboken. Un año después Mickey Finn asumió el puesto de teclados, pero el regreso en forma de álbum no terminaba de llegar. Por fin en 2016 fue reeditado el prístino y polémico minielepé y el epé Brood Star, lanzado por In The Records en julio.

Ya en 2017 se publicó el tema 17, adelanto de Brood X, un cuarto disco que devuelve a la visceral Cristina Martínez y sus secuaces al primer plano con un nuevo muestrario de mala baba y sonidos claustrofóbicos.

Las entradas anticipadas cuestan 11 euros en los portales de Ticketea y Ultimaentrada, 15 euros en taquilla.


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