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Crucero lujoso naufraga sin necesidad de salir del muelle

Crítica de ‘Yucatán’ (*), la última película del director español Daniel Monzón

01 sep 2018 / 16:51 h - Actualizado: 01 sep 2018 / 16:56 h.
  • Crucero lujoso naufraga sin necesidad de salir del muelle

A Daniel Monzón le empezó a ir muy bien cuando se alió con el importante grupo de comunicación Mediaset España, de hecho su productora audiovisual de cine y televisión Telecinco Cinema, ha financiado sus últimas películas. El pelotazo lo da en el año 2009 con Celda 211 con la que obtiene ocho premios Goya incluido el de mejor director. Le siguió El Niño (2014), otro bombazo que levantó pasiones y le otorgó todo tipo de premios y parabienes. Sus primeros trabajos, El corazón del guerrero (2000), El robo más grande jamás contado (2002) y La caja Kovack (2006), duermen olvidados en el cajón de los recuerdos y sin que prácticamente nadie se acuerde de ellos.

Después de cuatro años Monzón vuelve de la mano de Mediaset con esta Yucatán. Quienes sean asiduos del grupo de comunicación seguro que saben de su estreno, la campaña que han montado para publicitarla ha sido espectacular, cuñas a todas horas, sobreimpresiones en casi todos los programas y hasta los telediarios de la cadena le han dedicado tiempo. Lógicamente viene dispuesta a repetir caja y a ser posible, obtener alguno de los laureles conseguido por las anteriores. La historia se desarrolla en un crucero de lujo que hace la ruta Barcelona Cancún, dónde dos estafadores se enfrentan por un botín y por el amor de una mujer.

Una vez vista, comprobamos que lo que podía haber sido una comedia intrigante, glamurosa y sofisticada, en manos de Monzón y de su coguionista Jorge Guerricaecheverría queda como un desangelado episodio de la mítica serie televisiva de los setenta Vacaciones en el mar, aderezado con ideas que el director toma de clásicos como Las tres noches de Eva (1941) de Preston Sturges y En bandeja de plata (1966) de Billy Wilder. Esperábamos entretenimiento y diversión y ofrece lo opuesto. El reírse queda para otra ocasión.

El realizador salvo en el esfuerzo de producción naufraga en el resto. El guión es inverosímil y caprichoso; su protagonista Lucas pasa sin problema del muelle a instalarse en la habitación más lujosa del buque, cuando se organiza una grotesca farsa de compra de diamantes en Casablanca desaparece la pareja estafada y cuando se plantea un espectacular secuestro en Brasil que ya de por sí daría para un lujoso episodio completo de Hawaii 5-0, la acción se paraliza. También está falto de ritmo, el intento de mezcla de géneros, musical, romántico e intriga no funciona, al contrario, sólo consigue lastrar la trama y provocar tedio. Las interpretaciones son mejorables y los personajes estereotipados, y de nuevo el ideario machista campando a sus anchas: los hombres protagonistas, Lucas y Clayderman (Tosar y Rodrigo de la Serna) y el resto de varones juegan a dominar, sólo les interesa las mujeres y el dinero como trofeos de los que presumir, mientras Verónica (Stephanie Cayo), la única mujer con peso, y el resto de mujeres, están presentadas con algo más de dignidad pero quedan arrinconadas para ser sólo meros objetos al servicio de la historia, es decir de las necesidades y caprichos de los varones sinvergüenzas. Antonio, el veterano panadero, interpretado por Joan Pera, personaje central de la película, y el que podía dar algo de dignidad al conjunto, también se hunde con el resto, al evidenciar un comportamiento reaccionario y homófobo. Considerar que obtener mucho dinero por un premio de la lotería sólo provoca muerte y desgracia no tiene perdón.

Yucatán (*)

España, 2018. 130 min.

Dirección: Daniel Monzón

Intérpretes: Luis Tosar, Rodrigo de la Serna, Joan Pera, Stephanie Cayo, Toni Acosta, Adrián Núñez, Txell Aixendri, Angelo Olivier, Alicia Fernández, Leticia Etala.

Comedia.


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