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La Gazapera

Curro Fernández recibirá en 2017 el Tacón Flamenco de Utrera

Al cantaor trianero se le reconoce una carrera de más de 50 años dedicados al arte del cante

03 dic 2016 / 00:50 h.
  • Curro Fernández recibirá en 2017 el Tacón Flamenco de Utrera
    Curro Fernández en la taberna el clavel de la Pañoleta. / Manuel Gómez

El cantaor trianero Curro Fernández ha estado ingresado unos días en un hospital sevillano por algo que al final se quedó en un susto. Una vez que pasen las fiestas que se avecinan el veterano artista va a ser noticia puesto que Utrera le va a dedicar el próximo año el Tacón Flamenco, distinción con el que la localidad sevillana le quiere reconocer toda una vida dedicada al cante. Gitano nacido en la trianera calle Fabié, donde también nació Naranjito de Triana, Curro Fernández pertenece a la familia de los Puya, cuyo principal representante fue Curro Puya, cantaor, torero y herrero, y dicen que uno de los gitanos más bragados del arrabal, siempre dispuesto a jugarse los cuartos con el más balandrón.

Hijo de Juan José Fernández Vega, cantaor aficionado y un gran entendido, Francisco Fernández Ríos, Curro Fernández en los carteles, nació en 1941 en la citada calle trianera. Triana era entonces un hervidero de buen flamenco y por el hecho de pertenecer a una familia de tanta raíz jonda, en la que destacaron también los Culata, Curro vivió el ambiente desde niño, primero en el barrio y más tarde en La Pañoleta (Camas), no muy lejos de Triana, donde también sintió la llamada del fútbol, deporte que practicó durante años.

Pero lo que de verdad le conmovía era el cante y no tardaría mucho en destacar como un cantaor de voz profunda y muy gitana, que en los años sesenta empezaba a valorarse por los entendidos, una vez que la Ópera Flamenca daba sus últimos coletazos. Maestros del cante gitano como Juan Talega, Antonio Mairena y Perrate de Utrera, eran algunas de sus referencias, sin duda influenciado por su propio padre, amigo personal de ellos. Esto hizo que naciera en Curro un gran amor por los cantes por derecho, siendo un buen intérprete de las soleares, las seguiriyas y, sobre todo, de las tonás trianeras.

Destacó muy pronto como cantaor de cuadro, convirtiéndose en uno de los más cotizados para el baile, llegando a cantarle a la gran mayoría de bailaoras y bailaores de los sesenta y los setenta, artistas de la talla de Trini España, Matilde Coral, Farruco, Rafael el Negro, Manuela Carrasco, Concha Vargas o Ana María Bueno. En esa época contrajo matrimonio con la lebrijana Pepa Vargas, una de las hijas de Quintín, el gran aficionado de Lebrija. Y empezaron a tener hijos artistas, en este orden, Esperanza, Paco y Joselito Fernández, cantaora, tocaor y bailaor, respectivamente, con los que formó en los ochenta el grupo La Familia Fernández, que tuvo un gran éxito y raro era el festival, tanto de Andalucía como del resto del mundo, donde no fueron programados.

Cuando cada hijo tomó su propio rumbo, Curro Fernández siguió cantando en solitario, unas veces para bailar y otras solo, hasta que hace unos años decidió que había llegado la hora de alejarse de los escenarios como profesional, de ese merecido descanso del guerrero. Ahora está recibiendo homenajes a toda una vida dedicada al cante, como el que se le dio en Fibes dentro de la Bienal de 2014, con la dirección escénica de José Antonio y la participación de destacados artistas, entre ellos el ya desaparecido Manuel Molina. Ahora le toca en Utrera, donde recibirá el Tacón Flamenco y habrá charlas, mesas redondas y espectáculos en su honor, reconociendo así más de cincue


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