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Flamenco

Dorantes actuará para recuperar el jardín flamenco del Alamillo

Los beneficios servirán para reponer las especies y las cartelas deterioradas, mientras la Bienal plantará arbustos para completar la estampa del lugar

14 jun 2018 / 10:29 h - Actualizado: 14 jun 2018 / 10:33 h.
  • El artista Dorantes, durante la presentación de un trabajo el año pasado en Sevilla. / Manuel Gómez
    El artista Dorantes, durante la presentación de un trabajo el año pasado en Sevilla. / Manuel Gómez

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El piano de Dorantes se pondrá una vez más al servicio del flamenco la próxima semana. Pero esta vez será de un modo muy diferente del habitual: no ya para promocionar un disco ni para presentar un espectáculo ni para ponerle la guinda a un festival, sino para recuperar un jardín. Aunque no es un jardín cualquiera, sino el de la poesía flamenca. Esto puede sonar a chino a quienes aún no saben que en el Parque del Alamillo existe desde hace más de veinte años un pequeño recorrido vegetal por los cantes; una especie de metáfora floral del espíritu de este arte, y que ahora –como le pasó al propio género durante algún tiempo– duerme en el muermo del abandono. Así que Antonio Zoido, que no solo es el director de la Bienal de Flamenco sino que encima fue director del Parque del Alamillo entre 1994 y 1998, además de miembro de la Fundación Antonio Machado, esta participando junto a esta última en esa idea de devolver el lustre a esta pequeña área verde sevillana con mucho duende. Y uno que ya ha dicho que sí a la iniciativa es el citado David Peña Dorantes, que con ese propósito actuará desinteresadamente en el Espacio Turina con la esperanza de que aquello se llene.

Según contó ayer Antonio Zoido, el músico ha querido participar así en la celebración que la citada fundación está preparando por los 125 años de la muerte de Demófilo, en cuyo honor se erigió en 1996, por el Congreso de Flamenco de Sevilla, un monumento en el parque componiendo a su alrededor lo que entonces se llamó el Jardín de la Poesía Flamenca, con especies relacionadas con las letras de las coplas, aprovechando también las referencias de estas al agua cercana, a la tierra..., y todo ello según el criterio de José María Pérez Orozco, que también fue, por cierto, director de la Bienal. «Pero muchos de los que hacían deporte se iban allí a hacer sus estiramientos», explicó Zoido, y entre unas cosas y otras al final se fue perdiendo el jardín y deteriorando las cartelas cerámicas, que ahora serán de hierro para que aguanten más. Dependerá de que tengan éxito los actos que se organicen con esta sencilla misión.


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