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Música

El renacer de Luis Miguel

Mostró lo mejor de sí mismo con ‘¡México por siempre!’, un resurgir muy esperado que reunió a más de 10.000 personas en el Olímpico de Sevilla

05 jul 2018 / 23:49 h - Actualizado: 06 jul 2018 / 17:15 h.
  • La potente voz de la estrella latinoamericana se hizo notar en un estadio volcado ante la presencia de este ídolo de masas. / Fotos: Jesús Barrera
    La potente voz de la estrella latinoamericana se hizo notar en un estadio volcado ante la presencia de este ídolo de masas. / Fotos: Jesús Barrera
  • Concierto de Luis Miguel en el Estadio Olimpico de la Cartuja. / Jesús Barrera
    Concierto de Luis Miguel en el Estadio Olimpico de la Cartuja. / Jesús Barrera
  • Concierto de Luis Miguel en el Estadio Olimpico de la Cartuja. / Jesús Barrera
    Concierto de Luis Miguel en el Estadio Olimpico de la Cartuja. / Jesús Barrera
  • Concierto de Luis Miguel en el Estadio Olimpico de la Cartuja. / Jesús Barrera
    Concierto de Luis Miguel en el Estadio Olimpico de la Cartuja. / Jesús Barrera
  • Concierto de Luis Miguel en el Estadio Olimpico de la Cartuja. / Jesús Barrera
    Concierto de Luis Miguel en el Estadio Olimpico de la Cartuja. / Jesús Barrera
  • Concierto de Luis Miguel en el Estadio Olimpico de la Cartuja. / Jesús Barrera
    Concierto de Luis Miguel en el Estadio Olimpico de la Cartuja. / Jesús Barrera
  • Concierto de Luis Miguel en el Estadio Olimpico de la Cartuja. / Jesús Barrera
    Concierto de Luis Miguel en el Estadio Olimpico de la Cartuja. / Jesús Barrera

Y las tinieblas dieron paso a la luz. Luis Miguel, nacido en Puerto Rico pero mexicano de adopción, de traje oscuro, inequívoco bronceado y eterna sonrisa, resurge cual ave Fénix para traer hasta el viejo continente lo mejor de sí mismo. El cantante ha demostrado en Sevilla que vive una nueva etapa de oro tras superar la crisis más dura de su carrera. Dicen que la serie televisiva que cuenta su vida, y el éxito que la acompaña desde la plataforma Netflix, han revitalizado la imagen y la moral del intérprete.

A sus 48 años, y tras siete sin editar disco, ha logrado levantar en el estadio olímpico de La Cartuja a un numeroso público de todas las edades. Más de 10.000 personas corearon la noche del jueves junto al artista sus temas más conocidos en la gira ¡México por siempre!, que presenta mundialmente y con la que está lavando su imagen y retomando el cetro de antaño.

Mucho calor, muchísimo, en una noche en la que faltó prever un mayor, eficaz y rápido suministro de bebidas para no desfallecer. El sistema de tíckets y de varias barras, unas para comida y otras para líquidos, con colas interminables, recibió críticas por parte de los asistentes. Otro punto negativo de la noche lo puso las inesperadas dimensiones del escenario, que obligó a la organización a reubicar con destreza in extremis a quienes desde su asiento no tenían la visibilidad acorde con la entrada adquirida.

Caras conocidas como las de la cantante Pastora Soler y el periodista Jesús Quintero no quisieron perderse la vuelta al ruedo de Luis Miguel en una plaza como la de Sevilla, a la que hizo esperar casi tres cuartos de hora sobre el horario previsto. Pero la voz embriagadora y aterciopelada de este ídolo de masas hizo efecto envolvente y sumergió en el olvido los malos ratos del preconcierto. Simpático y embaucador transportó a otras épocas y cautivó a un aforo entregado.

Luis Miguel llevaba seis años sin dar un concierto en España, seis años de sombras y con pocas luces, muy pocas. Tras los abandonos de conciertos, las cancelaciones y escándalos por demandas, sus notas más destacadas no han sido precisamente musicales. Hoy el cantante vive un resurgir importante, del que ya dio cuenta en sus dos citas en el WiZink Center de Madrid ante 12.000 personas, y que esta vez ha querido compartir con el público sevillano.

El divo, conocido por sus excentricidades y por ser unos de los grandes representantes de los boleros y de la música pop en los 80, ha demostrado en la capital hispalense que ante un micro es invencible. Su vida va indiscutiblemente unida a su música, por lo que la trascendencia de ambas no deja insensible a quienes esperan encontrar al Luis Miguel que fue en el Luis Miguel de hoy.

Por ello no pudo evitar cantar a su tierra de adopción, acompañado de mariachis, con un repertorio que trajo a la memoria a los presentes lo mejor de él. La reciente popularidad del biopic de su vida le ha devuelto la confianza en sí mismo y la fuerza sobre los escenarios, esa que nunca debió perder. Y eso se notaba bajo el cielo sevillano, en un estadio por el que han pasado los mejores y más grandes, y que en este 5 de julio del 2018 le tenía al puertorriqueño un hueco para la historia.

Los presentes tuvieron la oportunidad de recuperar del recuerdo temas como Culpable o no, un bombazo en plataformas mexicanas de streaming como Spotify, treinta años después de ser lanzada al mercado, y en donde ha logrado la proeza en estos tiempos de colocar en el top 200 hasta tres decenas de sus canciones de manera simultánea.

Ovación, aplausos, flashes en la noche sevillana y un eterno coro le acompañaron durante las dos horas del concierto. Uno tras uno, sus temas de siempre. Si te vas, Por debajo de la mesa, Hasta que me olvides, La incondicional, Reloj, Échame a mí la culpa, La Bikina, entre otras muchas y todas absolutamente reconocibles, fueron desfilando.

Certero, atento a su equipo y metido en el concierto, su potente voz estuvo acompañada de imágenes que homenajeaban a su México de adopción y que recordaron que Luis Miguel ha vuelto. ¿Para quedarse?


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