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El triángulo del frío

Manuel Bohórquez @BohorquezCas /
07 feb 2016 / 14:21 h - Actualizado: 07 feb 2016 / 14:21 h.
  • Isabel Bayón, Pepe Habichuela y José Valencia, en una imagen promocional del espectáculo. / El Correo
    Isabel Bayón, Pepe Habichuela y José Valencia, en una imagen promocional del espectáculo. / El Correo

José Luis Ortiz Nuevo, El Poeta, se empeñó hace años en que el flamenco fuera presentado en los teatros de una manera diferente a como se hacía antes de que él creara la Bienal, con una cuidada producción, teniendo en cuenta todos esos detalles técnicos que nos aporta el teatro. Triángulo de oro, presentado la noche del sábado en el Maestranza, quiso mostrar las tres facetas del flamenco y a tres generaciones distintas de intérpretes, con tres buenos artistas como son el veterano guitarrista granadino Pepe Habichuela, la bailaora sevillana Isabelita Bayón y el cantaor lebrijano –aunque nacido en Cataluña–, José Valencia, el otrora Joselito de Lebrija.

Actuaron los tres por separado, pero al final hicieron juntos unos tangos de Triana. En general, el espectáculo me resultó frío, que es lo que tiene eso de llevar a rajatabla unas mínimas normas teatrales, de puesta en escena, algo que choca frontalmente con la conocida anarquía de los flamencos, que suelen hacer un arte de la libertad cuando interpretan y a veces no tienen en cuenta si tienen que permanecer o no dentro de un cenital de luz para ser vistos en todo momento por el público, como le ocurrió a José Valencia, quien volvió loco al luminotécnico.

Este cantaor es un portento, con una voz impresionante y un gran dominio del compás, aunque tendrá que tener claro cuándo canta solo y cuándo lo hace para bailar, que no acaba de tenerlo. En mi opinión tiene que paparse un poco y parece que le cuesta, sin desmerecer en nada su buena actuación. Jonda, sobre todo, desde el romance hasta las bulerías, pasando por las seguiriyas y las livianas. Destaco su profundidad, una manera de hacer el cante que nos transporta a otras épocas y, sobre todo, a Lebrija, donde se canta de una manera única, con un sello gitano muy especial.

Isabel Bayón fue una niña prodigio del baile y tiene mérito que haya sabido evolucionar con el paso de los años, además de seguir conservando una excelente figura. Sus cantiñas, con bata de cola, son siempre como un soneto, técnicamente perfectas y con esa gracia que la caracteriza, sobre todo moviendo las manos al modo de Sevilla. Me gustó bastante más que en el martinete, donde la noté muy técnica, y en la malagueña hizo cosas muy bonitas en los abandolaos de remate.

A Pepe Habichuela lo sentaron en un sillón algo papal, pero nos hizo varias piezas de enorme profundidad, como las tarantas y la soleá. Y cuando tocó las alegrías pensé que iba a aparecer cantando Enrique Morente. El maestro Habichuela no ha sido nunca un virtuoso, pero tiene un sello y un sonido muy personales, que lo diferencia de todos. Nunca toca para la galería, y eso se agradece siempre, porque tocar la guitarra no debe ser un ejercicio atlético, sino una declaración de amor a esa mujer de madera que es la sonanta.

FICHA TÉCNICA:
Teatro de la Maestranza. Triángulo de oro.
Idea y dirección artística: José Luis Ortiz Nuevo. Guitarra: Pepe Habichuela. Baile: Isabel Bayón. Cante: José Valencia.
Acompañantes: Juan Requena, Jesús Torres, Manuel y Juan Diego Valencia, Juan Carmona, Miguel Ortega, José Carrasco y El Bobote. Entrada: algo más de medio aforo. Sevilla, 6 de febrero de 2016.
Calificación: ***


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