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El universo infantil perturbador de Peeping Tom

El Teatro Central cierra la temporada con la última obra de Peeping Tom, una compañía de danza-teatro europea que se ha ganado la entrega del público sevillano

18 may 2019 / 17:13 h - Actualizado: 18 may 2019 / 17:31 h.
  • El universo infantil perturbador de Peeping Tom

Obra: Kimd (hijo)

Lugar: Teatro Central 17 de mayo

Compañía: Peeping Tom

Concepto y dirección: Gabriela Carrizo y Franck Chartier

Intérpretes: Eurudike De Beul, Marie Gyselbrecht, Hun Mok Jung, Brandon Lagaert, Yi-chun Liu y María Carolina Vieira

Calificación: ***

Gracias al Teatro Central, que ha programado todas las obras de Peeping Tom desde que en 2006 nos sorprendiera con su obra, 'Salón', esta compañía de danza-teatro europea se ha convertido en una cita obligada para todos los amantes de este género en nuestra ciudad. Tal vez por ello ha sido la elegida para cerrar la temporada de este emblemático teatro, referente de las vanguardias escénicas en nuestro país.

Kind (hijo), cierra la última trilogía de la compañía que comenzó con 'Padre' (2014) que se centra en la decrepitud de la demencia senil, y siguió 'Madre' (2016), que indaga sobre el proceso de duelo tras la muerte de una madre. En ambas se reflejan el lenguaje de la Peeping Tom, a caballo entre el surrealismo y el hiperrealismo, repleto de efectos visuales y dancísticos que delimitan toda una gama de figuras e imágenes evocadoras y sugerentes al servicio de una dramaturgia que aspira a adentrarse en los confines de la psique humana.

En esta ocasión se propone indagar sobre el terreno de lo inconsciente de la mente infantil apelando a todas esas figuras de personajes malvados y acciones crueles que alojan muchos cuentos infantiles. Para ello la escenografía reproduce un bosque delimitado por abetos y grandes rocas que conforman un amenazante precipicio. La protagonista es una endiablada niña encerrada en el cuerpo de una mujer grande y redonda que da vueltas y vueltas con una bicicleta demasiado pequeña para ella. Tiene un padre cazador de carácter agresivo, y una madre histérica, y a su alrededor aparecen otros personajes cuyo papel no acaba de entenderse, como tampoco nos enteramos muy bien de lo que nos quieren contar.

De esa manera, aunque como en el resto de sus obras los intérpretes demuestren un alto grado de expresividad y limpieza técnica en los números de danza y la puesta en escena roce la excelencia con toda una gama de efectos hermosos e imágenes inquietantes y perturbadoras, la dramaturgia resulta un tanto confusa, adolece de muchos momentos vacíos y el ritmo es bastante irregular.


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