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«Enriquece mucho dialogar con otras disciplinas»

Paco Roca y el líder de Seguridad Social funden cómic y música en ‘La encrucijada’

10 dic 2017 / 20:32 h - Actualizado: 11 dic 2017 / 10:17 h.
  • Ilustración de cubierta de ‘La encrucijada’, libro editado por Astiberri y último título hasta la fecha en la bibliografía de Paco Roca.
    Ilustración de cubierta de ‘La encrucijada’, libro editado por Astiberri y último título hasta la fecha en la bibliografía de Paco Roca.

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Esta semana llega a Sevilla el artista Paco Roca (Valencia, 1969) para presentar La encrucijada, su última novela gráfica, o autobiografía gráfica, o como se llamen los libros inclasificables. Bajo el sello editorial de Astiberri, el autor de Arrugas, Los surcos del azar y La casa, entre otros títulos de referencia del cómic español, vuelve a asomarse a una España que ya no existe (en este caso, la de los años ochenta con su big bang musical) para encontrar su propio rastro entre los restos de la memoria.

A decir verdad, se trata de un disco-libro. Y no solo porque esté formado, obviamente, por ambas cosas, sino sobre todo porque compara y hermana dos especies artísticas –la del músico y la del dibujante en España– con similitudes y diferencias igual de radicales. Se trata de una especie de desnudo integral a dúo: el del propio Paco Roca, coprotagonista y narrador de la historia, y el de José Manuel Casañ, líder de la banda Seguridad Social, con quien conversa, a quien ilustra sus canciones y junto al que rememora historias a lo largo de todo el libro para crear «un apasionante retrato de treinta años de cultura pop de este país», según afirma el editor literario Óscar Palmer.

Paco Roca coincide con el común de los autores en que «al acabar un libro, siempre tienes una sensación de haber vaciado una parte de ti, de liberación, de haber conseguido sacar una parte de tus dudas y fobias... Pero también es el momento del miedo a la obra imperfecta e incompleta», admite. «Empiezas a dudar de lo que has hecho y a pensar en otros caminos para la obra o a detalles que te gustaría añadir.

«En general estoy contento del resultado y en especial del proceso que ha llevado a dar forma a este libro», dice. «Normalmente trabajo solo, y en esta ocasión he tenido la oportunidad de trabajar con alguien, que además es ajeno al mundo del cómic. Creo que enriquece mucho levantar la cabeza de tu propio medio y dialogar con otras disciplinas».

La encrucijada no solo es la narración en forma de cómic de esas largas conversaciones entre Roca y Casañ, entre el cómic y la música, sino también la versión dibujada de las canciones que componen el disco homónimo, que se incluye dentro de cada ejemplar y que fue minuciosamente planeado por ambos. En el tebeo de cada uno de esos temas, Roca sorprende combinando estilos muy diferentes y poco habituales en él. «Soy un gran admirador de la música de José Manuel», cuenta. «Seguridad Social formaría parte de la banda sonora de mi vida, así que no soy muy objetivo. Quizá sus versiones del reggae, del soul y del country sean mis favoritas. Buscar estilos gráficos para cada uno de los estilos musicales ha sido muy divertido. Echar la vista atrás y redescubrir la historia del cómic ha sido muy interesante. Tal vez, con la que más he disfrutado dibujándola haya sido con la rumba. La canción era un homenaje a Peret y a la rumba catalana. Si la rumba es nuestra música pop, sin duda su equivalente sería el estilo gráfico de la editorial Bruguera. De entre todos los autores de esa editorial, escogí a Josep Escobar, por el que siento una debilidad especial».

Tantísimas horas de charlas y más charlas, muchas de ellas durante la grabación del disco, pusieron en contacto dos formas muy distintas de ser y de crear. «José Manuel y yo tenemos dos caracteres muy diferentes. Casi que somos dos clichés de lo que es el ser un músico de rock y un dibujante de cómics. Él es vital, extrovertido, le va la juerga y la vida social. Yo sin embargo, disfruto más en la soledad de mi estudio», dice el autor del libro. «Imagino que cada profesión forja en cierta forma el carácter. Para ser dibujante de cómic necesitas mucha disciplina, años de trabajo solitario para sacar adelante un libro. Creo que esa forma de trabajar no iría con la naturaleza de José Manuel. Del mismo modo en que yo sería incapaz de liderar un grupo ni agitar a miles de espectadores en un concierto».

La duda de Paco Roca es un asunto siempre abordado y siempre pendiente. En esta última obra suya también le hace hueco. «La duda es algo implícito en toda creación artística. Si no dudas, posiblemente, no estés explorando nuevos caminos o poniéndote al límite de tus capacidades como creador».

«La creación no es algo matemático, no hay una sola solución al problema. Todos los caminos son válidos. Se trata, creo yo, de elegir los que encajan con lo que queremos contar y con nuestra propia visión de las cosas. Pero, a fin de cuentas, es la historia la que acaba dirigiendo al autor». Aunque, «realmente, nada me saca de mis dudas. Incluso una vez terminado el libro sigo dudando de si he hecho lo correcto. Quizá sea ese el motivo para emprender un nuevo proyecto y seguir creando».

Aparte otras muchas cosas, La encrucijada es un manifiesto sobre las grandezas y las miserias de la vida del artista, sobre la basura que hay detrás de la belleza, sobre la miseria que se esconde tras la grandeza, sobre todos los fracasos que hay detrás de un éxito que siempre resulta insuficiente. «Suena un poco deprimente, y aun así pienso que mi trabajo es el mejor trabajo que soy capaz de imaginar. Es una necesidad vital de contar historias, de dibujarlas, de reflexionar sobre lo que te rodea», dice Roca, y cuando consigues llegar al lector y ser capaz de que te comprenda, eso es la mayor de las satisfacciones».


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