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Teatro

Pascal Rambert entre Chejov y su ombligo

Pascalt Rambert reproduce el mismo esquema dramático que sus obras anteriores al servicio de una reflexión sobre el proceso de la creación intelectual (**)

04 mar 2019 / 08:50 h - Actualizado: 04 mar 2019 / 08:52 h.
  • Pascal Rambert entre Chejov y su ombligo

Sucesión de monólogos, confrontación dialéctica, naturalismo y espacios diáfanos. Son algunas de las características de las obras de Pascal Rambart que se reproducen en este última obra a la que, además, añade un juego meta-teatral, un tanto impostado y gratuito, con el que el autor pretende incidir en el proceso de la creación intelectual.

El título de la obra, 'Ensayo', nos indica que nos encontramos ante una compañía de teatro que se prepara para ensayar su última obra. Son dos parejas que llevan más de veinte años juntos y de pronto, y porque así lo decide el autor, estalla entre ellos un auténtico conflicto, provocado por los celos, o mejor dicho la infidelidad. Y es que, una de las actrices decide que tiene derecho a amar a su pareja y a su amigo, el dramaturgo del grupo -que ellos denominan “la estructura”- que es la pareja de la otra actriz. Ese hecho es lo único que Rambert necesita para elaborar la dramaturgia, que en realidad no es más que un mero juego intelectual con el que vuelve a demostrar su capacidad para hilar un sinfín de frases, con más o menos agudeza y agilidad, con el objeto de hacer explotar la confrontación. Pero ese esquema dramático, que nos sorprendió y nos conmocionó en su anterior obra, 'La Clausura del amor', aquí no deja de ser un mero ejercicio intelectual, un tanto petulante y narcisista, que por mucho que se llene de frases lapidarias no acaba de llegar a ninguna parte.

Tal vez por ello Rambert decidida incluir, en la escena final, una suerte de arenga que anima a los jóvenes a rebelase que no tiene nada que ver con el relato. Aunque lo peor es que los cuatro monólogos adolecen de una exceso de reiteración, consignas manidas y contradictorias y frases huecas que imprimen un ritmo tedioso, solo salvado en los momentos en los que el juego meta-teatral nos deleita con las palabras de Chejov. En ese sentido cabe destacar el derroche de maestría y talento de los cuatro intérpretes. Fernanda Orazi, más que decir escupe las palabras para transmitir toda la rabia contenida de su personaje, María Morales es toda carnalidad y ternura; Emilio Tomé envuelve la vulnerabilidad de su personaje con una capa de frialdad e Israel Elejalde, en cambio, dota a su actuación de un torrente de pasión tan explosiva como justa.

La ficha

Obra: Ensayo
Lugar: Teatro Central, 2 de marzo
Producción: Buxman Producciones
Texto, dirección y espacio escénico: Pascal Rambart
Traducción y adaptación: Coto Adánez
Interpretación: Israel Elejalde, María Morales, Emilio Tomé y Fernando Orazi
Calificación: Dos estrellas


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