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Por una Andalucía mejor formada

FEMÁS 2016 ****

01 mar 2016 / 09:30 h - Actualizado: 01 mar 2016 / 09:30 h.

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Hemos sentido siempre un especial interés y emoción cuando de valorar el trabajo de nuestros más jóvenes se trata. Los mútliples proyectos y ayudas que en relación a la música se han ido sucediendo a lo largo de nuestra comunidad contrastan con la desidia en la que parecen sumergirnos otros programas de empleo y ayuda que sin exigir nada a cambio, perduran durante décadas y sólo generan una ciudadanía perezosa y anestesiada. En el seno de nuestra celebración autonómica, en un día que sólo tendrá aniversario dentro de cuatro años, tuvimos la oportunidad de encarar con esperanza y positividad nuestro futuro, y no pinta mal.

Por la mañana nos reencontramos con Barry Sargent, ausente desde tanto, a quien nunca agradeceremos bastante haber sido fundador de la Barroca de Sevilla, impulso de ese entusiasmo actual de la juventud por la música. La Barroca de Andalucía, auspiciada por la Filarmónica y la Diputación de Málaga y con integrantes también de Sevilla, dio buenas muestras de armonìa y sincronización en un concierto que recorrió el espíritu barroco de Inglaterra, Alemania e Italia con entusiasmo, atención a dinámicas y considerable musicalidad. Una muestra vibrante de hasta dónde pueden llegar estos jóvenes y en la que hubo nombres propios, como Laura Ramírez y Juan Antonio Carrillo, que bordaron el Concierto para dos violonchelos RV531 de Vivaldi primando el diálogo y la versatilidad.

Por la noche fue el ganador de la beca de la Asociación de Amigos de la Barroca de Sevilla, el oboísta José Manuel Cuadrado, el encargado de cerrar este día tan juvenil. Con un programa de estéticas tan diferentes como las que propone Carl Philip Emanuel o François Couperin, Cuadrado pasó múltiples apuros con una caña que se secaba continuamente y unos nervios que le traicionaron a él y a quienes sin duda con buen juicio confiaron en él para otorgarle la ayuda. No obstante su sentido de la musicalidad y las articulaciones quedaron bien expuestas y estamos seguros de que dará en adelante más de una grata sorpresa. Isabel Gómez Serranillos, curtida ya frente al público, brilló al violonchelo extrayéndole un sonido sedoso y a la vez autoritario, mientras Santiago Sampedro añadió técnica y dinamismo al clave, sobre todo en su solo, un Passacaille de la Suite nº 7 de Haendel absolutamente brillante. Ahora toca seguir formándose, como hacen José Manuel y Santiago en Holanda, para llegar lejos.


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