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Cultura

Sanzol vuelve a la comedia con 'una de fantasmas'

Sanzol vuelve a fundir realidad con ficción en una comedia más loca que ninguna, y también más irregular

20 ene 2019 / 16:41 h - Actualizado: 20 ene 2019 / 16:54 h.
  • Sanzol vuelve a la comedia con 'una de fantasmas'

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Obra: La Valentía

Lugar: Teatro Central, 19 de enero

Producción: La Zona y Teatro Kamikaze

Texto y dirección: Alfredo Sanzol

Interpretación: Jesús Barranco, Francesco Carril, Inma Cuevas, Estefanía de los Santos, Font García,¡ y Natalia Huarte

Calificación: (***)

Alfredo Sanzol es uno de los dramaturgos y directores españoles más interesantes y reconocidos del panorama del teatro español actual. No en vano cuenta en su haber con varios premios Max y el Premio Nacional de Literatura Dramática. De ahí que el público sevillano esperara expectante esta nueva obra que, por desgracia, no llega al nivel de excelencia al que nos tiene acostumbrados.

En sus anteriores comedias (La Respiración y La Ternura), Sanzol se atreve a reflexionar, en clave de humor, sobre cuestiones sumamente complejas que definen las relaciones de amor en nuestras sociedades contemporáneas, con unos textos tan interesantes como ricos desde el punto de vista literario. Sin embargo, en esta obra la historia gira alrededor de un tema tan universal como trillado: el enfrentamiento entre dos hermanas a causa de una herencia y el peligro de apegarse a los bienes materiales por encima de los espirituales. Tal vez por ello Sanzol se decanta por un tratamiento más ligero, elevando a primer plano la fantasía y la locura, hasta el punto de perfilar a los personajes como máscaras caricaturescas a caballo entre el imaginario de Tim Burton y la comedia de enredos de Jardiel Poncela, pasando en algunos momentos por el humor de Lina Morgan.

Se trata, sin duda, de una apuesta radical que parece hacer los honores a su título. Pero el texto, aun siendo portador de algunas frases ingeniosas, abusa un tanto de los lugares comunes y los chistes fáciles; la trama no acaba de conseguir encajar el enredo y el tratamiento cómico combina sin acierto el histrionismo de los personajes centrales con el perfil carnavalesco de los fantasmas falsos y el absurdo de los fantasmas verdaderos. No obstante, la obra nos brinda algunos pasajes deliciosos, repletos de comicidad y ternura, en los que Sanzol vuelca la imaginación de niño grande que lo caracteriza. Además, la puesta en escena recrea un espacio escénico envolvente, gracias a la riqueza de la iluminación, la funcionalidad y movilidad de la escenografía y la ambientación musical. El ritmo, en cambio, es bastante irregular, pero remonta al final. Cabe destacar la actuación de Estefanía de Los Santos que pone el punto emotivo en su monólogo del último acto.


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