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Un hermoso y valiente mestizaje

Obra: Suite del Reloj Lugar: Teatro Quintero, 2 de noviembre Compañía: José Torres Trio Autor: José Torres Guitarra: José Torres Batería: Karo Sampela Viola y serrucho: Jasio Velasco Cante y melódica: Cristian de Moret Baile: Asunción Pérez “Choni” Calificación: ***

02 nov 2015 / 15:25 h - Actualizado: 02 nov 2015 / 15:25 h.

Un hermoso y original ejercicio de mestizaje musical. Es lo que nos propone este singular espectáculo, que a pesar de nacer con la vocación de ir más allá de los límites del flamenco, es bastante fiel a su universo.

El proyecto parte de una película de Ladislas Starewich, un director ruso reconocido como el primer director de cine de animación. Toda su filmografía gira en torno a la recreación de personajes y situaciones fantásticas. De ahí que toda esta obra aspire a reproducir una atmósfera de cuento. Así, la técnica de luces es también la maestra que pone orden entre los niños, los músicos, que con encantadora rebeldía se decantan por una ejecución musical colmada de irreverencia y desenfreno. En la primera escena la música no da tregua a nuestros sentidos con un ritmo desenfrenado y una melodía vertiginosa, incluso chirriante, que culmina a compás de bulerías con una pieza tan abigarrada como alegre e insistente, no vano se titula “bulería machacona”. Es difícil, con este comienzo, que el espectáculo no decaiga. Pero precisamente ese es uno de sus mayores logros. Hasta la última escena se mantiene en ascenso, gracias a una inteligente estructura que combina con acierto los números instrumentales con el cante y el baile.

La segunda pieza es una original petenera por malagueñas que en la voz de Cristian de Moret destaca por una dulzura que amenazaría con empalagarnos, si no fuera porque el cantaor lucha con sus facultades para sacarle a este cante todo su potencial emotivo, lo que no le resultó nada fácil debido al elevado volumen de los instrumentos, sobre todo la guitarra. Claro que este instrumento tenía que lidiar con la potencia de la batería de Karo Sampela y el virtuosismo de la viola de Jasio Velasco, que dejó al público sin aliento con su interpretación de “Las Guajiras del delirio”, un estado mental que la Choni refrendó con un baile repleto de sensualidad y rigor técnico que destila teatralidad. Antes de eso, había bailado una farruca tan impactante como sobria y Torres nos había dejado un solo de guitarra con mucho colorido, una cualidad que destaca también en la marcha fúnebre, una pieza contenida y abigarrada a un tiempo que recoge esa mezcla de indignación, resignación y tristeza que define al flamenco. Una mezcla que La Choni consiguió poner en imágenes con el baile por tarantos y seguiriyas, con el que se confirmó como una auténtica maestra en el manejo de la bata de cola.


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