domingo, 04 diciembre 2016

En busca de un Betis diferente

Poyet tiene como mínimo tres alternativas para dejar atrás el 4-3-3 y mejorar el nivel de su equipo en El Sadar. Utilizó el 5-3-2 en el Camp Nou, ganó al Málaga con el 4-2-3-1 y reniega en público del 4-4-2. La reubicación de Rubén Castro puede ser una de las grandes novedades

18 oct 2016 / 22:47 h.
  • En busca de un Betis diferente
    Gustavo Poyet se dirige a sus jugadores en un entrenamiento en la ciudad deportiva / Manuel Gómez
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    Una opción es el 4-2-3-1, con más posibilidades entonces para Dani Ceballos.
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    Este es un esbozo de un 4-4-2, aunque Poyet ha renegado de este sistema en público.
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    Poyet ya jugó con tres centrales en el Camp Nou. Encajó seis goles.

El Betis ha saldado las ocho primeras jornadas con el doble de derrotas que victorias (cuatro contra dos) y un fútbol que deja mucho que desear, sin ninguna seña de identidad positiva y con defectos que no sólo no se resuelven con el paso de las jornadas, sino que además se agravan. Como rectificar es de sabios y más vale tarde que nunca, Gustavo Poyet admitió el sábado que se plantearía un cambio de sistema para la siguiente cita, dentro de tres días en El Sadar. «Si hay algo que no está funcionando, me tengo que adaptar. Algo tengo que cambiar seguro: el sistema, los jugadores o el posicionamiento», indicó.

Si el entrenador apuesta por una revolución táctica, la primera alternativa puede ser el 4-2-3-1. Ya recurrió antes a ella y además le fue bien, frente al Málaga (1-0). Joaquín fue determinante jugando detrás del delantero, Álex Alegría, porque Rubén Castro era un habitual de la banda izquierda a esas alturas. Este cambio de sistema podría perjudicar a Álex para que Rubén sea el delantero centro. En teoría, la recuperación del hábitat natural del pichichi bético es uno de los condicionantes principales que el técnico tendrá en cuenta en la posible modificación del dibujo.

Otra opción: 4-4-2. Ese esquema respeta la reubicación de Rubén Castro como ariete, acompañado por Álex o por Sanabria, y también su deseo, que deslizó la semana pasada. «Álex y yo todavía no hemos jugado como dos puntas, pero seguro que lo acabaremos haciendo», auguró. Poyet, en cambio, ha cuestionado en público este sistema porque «hombres como Joaquín tendrían otra función», en referencia a que debería correr más hacia atrás al no tener un centrocampista del trivote pendiente de las coberturas.

La tercera vía sería el 5-3-2 o el 3-5-2 (en función de lo adelantados que jueguen los laterales), como hizo en el Camp Nou. Se antoja la elección más improbable, pero teniendo en cuenta la sangría de remates y goles que está recibiendo Adán, no hay por qué descartarlo.

La lógica y los últimos partidos invitan a pensar que también habrá cambios de nombres. Seguro que están deseosos de jugar Bruno, que actuó en uno de los dos únicos encuentros en que el Betis dejó su portería a cero, o Donk (de central o medio de cierre), que tampoco desentonó en los dos ratos que ha tenido. O Musonda y Dani Ceballos, tan reclamados por una parte de la grada. E incluso Rafa Navarro...


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