domingo, 26 febrero 2017
Crónica Real Betis

Ese es el camino, Betis (1-0)

El innovador dibujo de Víctor anula al Athletic. Rubén Castro dio el triunfo con otro gol decisivo

11 dic 2016 / 22:51 h - Actualizado: 13 dic 2016 / 00:34 h.
  • Ese es el camino, Betis (1-0)
    Rubén Castro señala a Sanabria tras la asistencia de éste en el gol de aquel. / Manuel Gómez

El Betis venció al Athletic, equipo europeo y ejemplo de rival compacto, serio y dificilísimo de batir. Y lo mejor para los verdiblancos es que ganaron con justicia porque impusieron sus virtudes a las del adversario, disminuido y casi anulado en ataque gracias a un extraordinario despliegue físico y defensivo de cada uno de los trece futbolistas que Víctor eligió para materializar una consigna clara, rotunda: evitar que Adán sufriese. El Betis fue un conjunto sólido y solidario y defendió como debe defender un equipo de Primera antes y después de que marcase Rubén Castro, quién si no. En cambio, Aduriz no apareció y el Athletic fue incapaz de lucir todo el poderío que atesora. Fue una buena noche en Heliópolis, sin duda.

El mejor Betis de la temporada, curiosamente sin Petros en el césped, fue también una especie de enigma táctico. ¿Cuántos jugadores formaban la defensa? Diríase que los cinco de costumbre, esta vez con Mandi por Bruno, pero el argelino se desplazó a la derecha, Donk hizo de central junto a Pezzella y José Carlos también se pegó a la línea, con lo que la zaga, al final, resultó ser de cuatro. ¿Y los laterales natos? Piccini y Durmisi fueron más interiores que nunca. ¿Entonces había doble pivote? La respuesta lógica es que sí y que sus componentes fueron Dani Ceballos y Joaquín, pero el portuense casi siempre estuvo más adelantado que el utrerano y disfrutó de libertad para enlazar con los dos puntas, que no pararon de moverse a donde hiciese falta. Así que cuando todos, incluido Ernesto Valverde, esperaban el clásico sistema de cinco defensas, Víctor puso la trampa y organizó un 4-4-2 que por momentos se transformaba en un 6-3-1 y a ratos pasaba a ser un 4-1-3-2.

Este Betis aparentemente amorfo, sin un diseño definido ni constante, logró lo que en teoría era su objetivo: hacer que el Athletic no encontrase por dónde meterle mano. Y no contento con eso, en la primera parte también dominó la fase ofensiva, aunque pareciese teóricamente improbable en vista de su escasez de efectivos en la medular. El motivo fue Dani Ceballos. El utrerano, en un estado de forma brutal, fue la percha a la que se agarró su equipo para dar salida al balón y literalmente hizo lo que quiso, por mucho que Raúl García o San José tratasen de mermar su influencia. Obviamente, cabe atribuir parte del mérito a Durmisi, Joaquín y los dos delanteros, que se hartaron de combinar con su motor para que no le faltase aire.

El resultado de este extraño batiburrillo fue una primera parte mandada casi de principio a fin por el Betis, que encima explotó uno de sus pocos pero peligrosos acercamientos a Kepa. El gol de Rubén Castro, además, fue el premio a su presión. Es decir, a su valentía de ir a por el Athletic. Los leones, en cambio, redujeron su dosis atacante del primer tiempo a un mal remate de Aduriz tras una asistencia de Williams. Era el minuto 5.

El esquema de la segunda parte fue parcialmente distinto al de la primera. El Athletic, ahora sí, se apropió de la pelota con la connivencia del Betis, que, como otros días, fio el 90% del éxito a su rendimiento defensivo. Y en eso no hubo casi ninguna diferencia respecto al primer tiempo. El conjunto rojiblanco tuvo la posesión, pero el orden y el despliegue físico de su rival fueron obstáculos insalvables. Remates peligrosos, lo que se dice peligrosos, sólo hubo un par: uno en un saque de esquina que se marchó fuera por poco (48’) y otro de Muniain desde la frontal que Adán repelió con los puños (85’). Aduriz, poco surtido de balones en condiciones a pesar de los esfuerzos de Williams y Muniain, acabó siendo sustituido.

Rubén Castro se marchó un minuto después de su compañero de profesión. Ya había hecho lo que tenía que hacer y Víctor necesitaba reforzar el centro del campo a mediados de la segunda parte porque el dominio del Athletic, aun sin llegar con claridad a Adán, empezaba a ser atosigante. Los cambios provocaron el efecto que buscaba el técnico y el Betis, aunque con poco afán ofensivo porque no quería descuidar su retaguardia bajo ningún concepto y Dani Ceballos no daba más de sí, incluso pudo sentenciar el choque, pero ni Joaquín ni Donk anduvieron atinados. No pasó nada. Ganó el Betis. Y además, bien. Ese es el camino, sí o sí.

REAL BETIS: Adán; Mandi, Donk, Pezzella (Bruno m. 65), José Carlos; Piccini (Cejudo, m. 63), Joaquín, Dani Ceballos, Durmisi; Sanabria y Rubén Castro (Jonas Martin, m. 71).

ATHLETIC CLUB: Kepa; Bóveda, Yeray, Laporte (Lekue, m. 46), Balenziaga; San José (Vesga, m. 46), Beñat; Williams, Raúl García, Muniain; y Aduriz (Villalibre, m. 70).

Gol: 1-0, m. 18: Rubén Castro.

Árbitro: Mateu Lahoz (Comité Valenciano). Amonestó a Laporte (2’), Piccini (14’), Rubén Castro (15’), Raúl García (47’) y Cejudo (73’).

Incidencias: partido de la 15ª jornada de Liga, disputado en el estadio Benito Villamarín ante 34.481 espectadores.


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