lunes, 23 enero 2017

La cara y la cruz de Piccini

El italiano marcó el gol que confirmó la victoria del Betis ante el Leganés y ya lleva dos en lo que va de temporada, pero el Villamarín lo recibió con críticas por sus lagunas defensivas. No celebró el tanto, aunque la mayor parte del estadio no se lo tuvo en cuenta

09 ene 2017 / 11:23 h - Actualizado: 10 ene 2017 / 16:15 h.
  • La cara y la cruz de Piccini
    Piccini, con gesto serio, celebra el 2-0 ante el Leganés junto a José Carlos y Álex Alegría / José Manuel Vidal (Efe)

Los veintipocos minutos que tuvo ante el Leganés, ya que fue suplente y sustituyó a Rafa Navarro en el tramo final del segundo tiempo, fueron un buen ejemplo del contraste que está siendo la temporada para Cristiano Piccini. El lateral hizo de todo en ese rato que le dio Víctor. Lo más positivo, sin duda, es que marcó el gol que confirmó el triunfo de su equipo a cinco minutos del final. Lo negativo, alguna que otra pérdida peligrosa y sin sentido que le valió la pitada de la grada, que ya lo había recibido de uñas porque en su memoria aún está fresco su deficiente rendimiento defensivo en el choque copero de Riazor, donde por cierto también anotó un tanto. La consecuencia de ese cruce de caminos fue que el italiano no festejó su diana e incluso tuvo algún que otro gesto hacia el graderío. La mayor parte de la afición no se lo tuvo en cuenta y aplaudió sus acciones a partir del 2-0.

Está siendo una campaña extraña para Piccini, al que cabía considerar como titular indiscutible hasta que el entrenador prefirió a Rafa Navarro en el primer encuentro del año. El zaguero disfruta hasta ahora de su mejor curso desde el punto de vista de las lesiones, después de sufrir una muy grave en Villarreal que lo dejó fuera durante gran parte de la pasada temporada, y su contribución en el capítulo ofensivo es notable: ya ha conseguido dos goles, además casi consecutivos (el del honor en la derrota en el campo del Alavés, 3-1, y el segundo de la victoria sobre el Leganés), y también ha aportado tres asistencias de gol: dos a Rubén Castro en Mestalla (en el 0-1 y el 2-3 definitivo) y otra a Álex Alegría en el 2-2 también final contra el Granada.

La cruz, sin embargo, es sencilla: Piccini es lateral y su nivel defensivo sigue siendo muy mejorable. Ha tenido actuaciones realmente malas en lo que va de curso (Real Sociedad, Real Madrid, Osasuna...) y para colmo de males fue la víctima de una injusta expulsión en Ipurua que abrió el camino de la derrota verdiblanca frente al Eibar. Es ese hándicap en la que se supone que es su especialidad el que lo señala ante los aficionados, aunque para todo hay solución. Su gol al Leganés fue el mejor ejemplo: la grada no sólo le perdonó el gesto que tuvo tras la consecución del tanto, sino que ovacionó sus acciones defensivas a partir de entonces.


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